Héctor Cancela fue electo como rector de la Universidad de la República (Udelar) por la Asamblea General del Claustro el pasado 16 de julio, luego de tres instancias de votación. Desde entonces, se propuso generar una universidad “cada vez más participativa y comprometida con el país” y, en tal sentido, se planteó “muchas acciones por hacer”.

Ahora, nueve meses después, el ingeniero y docente en la Facultad de Ingeniería se mostró “bastante contento” con su mandato al frente de la casa de estudios terciarios, puesto que asumió para suplir a Rodrigo Arim, quien se fue a dirigir la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP). Así, sostuvo que, a pesar de “todas las dificultades que ha habido”, se pudo “visibilizar” la situación presupuestal de la Udelar y conseguir “algunas mejoras pequeñas, pero concretas”.

En estos meses, Cancela luchó por un mayor presupuesto para la universidad en un nuevo gobierno nacional frenteamplista, recibió la expedición Uruguay Sub200 y se amplió la oferta educativa en el interior del país, todo pese a que sus alumnos “seguramente no se enteraron” que lidera la Udelar.

El rector reflexionó con Montevideo Portal respecto a sus días en el cargo, y miró a octubre, donde se enfrentará a una posible reelección como líder del principal centro de estudios e investigación de Uruguay.

En 2026 hubo un récord de inscriptos en la Udelar (2025 ya había sido un año récord) y, al igual que el año pasado, hubo manifestaciones en la Facultad de Psicología por falta de cupos. Teniendo en cuenta estas dos cosas, ¿qué balance hacés de este inicio de semestre? 

El primer balance más general es que claramente que la sociedad uruguaya y las y los jóvenes siguen apostando por la educación. Siguen viendo que, en la Universidad de la República y otras instituciones, hay un camino para formarse, para poder progresar, para poder desarrollar su vocación y también después poder volcar a la sociedad lo aprendido.

También sabemos que ese crecimiento de matrícula, que es globalmente una buena noticia, genera tensiones, sobre todo porque no está siendo acompañado de un incremento similar en lo que son los recursos, el presupuesto.

Entonces, bueno, son las tensiones para las cuales no tenemos una solución mágica, que hay que lidiar en cada inicio de semestre, y por supuesto carreras como Psicología que han tenido un crecimiento muy rápido en años anteriores, son algunas de las que están teniendo mayores dificultades.

El crecimiento en la matrícula genera tensiones, sobre todo porque no está acompañado de un incremento en los recursos.

Hablabas de que el crecimiento de los recursos no es igual; te iba a preguntar por eso, porque en noviembre del año pasado, mientras se discutía el presupuesto quinquenal, expresaste que la universidad haría su “máximo esfuerzo para que no haya ningún un recorte de carreras”. ¿Sostenés eso ahora? ¿Qué implica ese esfuerzo?

Sí, bueno, es un esfuerzo múltiple, ¿no? Es decir, se hace a nivel de cada facultad, de cada servicio. Lo primero que se hace, por supuesto, es en todo lo posible no tener cupos de ingreso. Este año tenemos una buena noticia: todas y todos los estudiantes anotados a la licenciatura de Educación Física pudieron ingresar. Esa carrera tenía cupos en Montevideo y este año se pudo aumentar: aún hecho el sorteo finalmente se terminó aceptando a todos los estudiantes que se habían anotado.

Pero hay todavía carreras que tienen cupo, por ejemplo, este año se puso en marcha la Licenciatura en Ingeniería de Medios y bueno, es una carrera que se creó con unos 50 cupos y quedan más de 200 estudiantes afuera. Nosotros tratamos de minimizar esos casos.

De alguna forma estamos tratando de hacer sinergias y —más allá de que los recursos propios de la universidad realmente no alcanzan— también apoyarnos en lo que se puede en otras instituciones. Y tratar de que nadie quede afuera, que nadie quede por el camino, sabiendo que todavía es una realidad incompleta y que además muchas veces los y las que entran también se encuentran en situaciones que no son las mejores, ¿no? De no poder entrar a los salones de clase, de tener una masividad enorme.

Estamos tratando de que nadie quede afuera, que nadie quede por el camino

¿Pero hay alguna carrera u oferta educativa que peligre por falta de recursos?

Bueno, hay algunas que no se han implementado. Seguimos teniendo ofertas diseñadas hace muchos años, pero que todavía no se pusieron en marcha por no tener recursos para hacerlo. Por ejemplo, tenemos una Licenciatura en Gestión de Sistemas de Información: es una carrera híbrida entre aspectos que se dan en la Facultad de Ciencias Económicas (que tienen que ver con la gestión de las empresas) y en la Facultad de Ingeniería (que tienen que ver con la informática, los sistemas de información). Está diseñada desde hace más de 10 años y está siempre en pendiente, en las gateras, esperando que algún día consigamos recursos para ponerlo en marcha.

Estamos trabajando con ANEP [Administración Nacional de Educación Pública] también, está la Licenciatura en Psicopedagogía que está siendo aprobada, pero que tampoco se ha puesto en marcha este año por falta de recursos. Estamos trabajando fuerte, viendo la posibilidad de ponerla en marcha en 2027; sabemos que realmente hay mucha gente interesada en esa carrera. No hay una lista de espera formal porque no se ha abierto a inscripción, pero realmente hay consultas continuas, es una carrera que se da solo en las universidades privadas y que junto con ANEP, con el Consejo de Formación en Educación queremos poner en marcha y bueno, hoy está todavía ahí en ese pendiente por la falta de recursos.

¿De cuánto fue el presupuesto asignado a la Udelar para este quinquenio y cuánto se había pedido a los legisladores?

Bueno, la Universidad había pedido un incremento de 50% del presupuesto a lo largo del quinquenio. Y lo que se asignó fue alrededor de un 3%. Es decir, menos de la décima parte de lo pedido.

Tenemos que ver en las rendiciones de cuentas qué posibilidades hay. Sabemos que el contexto país internacional no es sencillo. Creemos que para Uruguay el hacer una mayor inversión en educación es también aportar al futuro.

Más allá de lo que es la materia edilicia, ¿cómo se posiciona la oferta educativa de la Udelar en el interior del país?

Bueno, realmente ha habido un crecimiento enorme. El año pasado ya teníamos más de 25.000 estudiantes en el interior y ahora en Paysandú solo, por ejemplo, hay más de 7.000 estudiantes de la Udelar en una ciudad del interior como es Paysandú, una ciudad grande, como tenemos también en Salto.

Tenemos menos cantidad, pero una cantidad importante en Maldonado, en Rocha, en Tacuarembó, en Rivera. Ahora estamos con las sedes de Colonia y Soriano, en la ciudad de Mercedes. Hay otras sedes más pequeñas; bueno, Cerro Largo, en la ciudad de Melo. En Treinta y Tres…

Realmente hay una expansión geográfica de la Universidad que a veces se ve en lo edilicio, pero sobre todo lo que se ve es cómo cambian esas ciudades: cómo ciudades que antes perdían jóvenes ahora pasan a ser ciudades que atraen a las y los jóvenes, que eso a su vez genera opciones, genera profesionales, pero también genera todo un nivel de actividad, desde la oferta de alojamiento, la oferta de alimentación, las actividades culturales… En definitiva, todo lo que termina moviendo una población joven que llega ahí.

Lo mismo pasa en Montevideo, no nos damos cuenta, porque más o menos un 10% de las personas que viven en Montevideo estudian en la Udelar y es una gran parte de la actividad que tiene Montevideo en realidad se sostiene o existe por toda esa población universitaria que está aquí.

Un 10% de las personas que viven en Montevideo estudian en la Udelar.

A seis meses del final de Uruguay Sub200, ¿qué balance hacés de la expedición y su impacto?

Bueno, yo creo fue una expedición muy exitosa. Tenemos una cantidad de información accesible, que está en línea, que cualquier uruguayo o uruguaya puede entrar y mirar. Esto nos permitió aumentar el conocimiento del fondo marino uruguayo en su globalidad y es una información que no está restringida ni siquiera para estudiantes o docentes de Udelar, sino que es de acceso para el mundo entero.

Es muy importante porque tuvo un doble rol: por un lado, tener acceso a un montón de equipamiento que ese barco trajo, y con ese equipamiento se hicieron todos los registros; por otro, que las científicas y científicos nuestros (sea ya formado o sea estudiantes de posgrado) pudieran utilizar esos aparatos, pero también desde su conocimiento generar nueva ciencia.

Es también un poco la etapa que sigue ahora, ¿no? Es decir, hay un montón de trabajo que se sigue haciendo a partir de esos datos y de ese registro. Gente que está haciendo sus tesis de maestría, de doctorado, publicaciones que están saliendo.

A fines de marzo te reuniste con el ministro de Trabajo para estudiar la propuesta de reducción de la jornada laboral. ¿Qué puede aportar la Udelar al debate y cuál es tu opinión al respecto?

Bueno, yo creo que es un tema extremadamente interesante. El ministro y el subsecretario nos comunicaron que veían ese como un tema importante para el país, en el cual apuntaban a generar un debate, un intercambio y, en definitiva, romper algunos tabúes en el entendido que, en muchos lados del mundo, ya se ha avanzado en la reducción de la carga de trabajo total en la semana.

Para mí es un tema de debate esencial. Cambian las sociedades, cambia el tiempo y las modalidades de trabajo, la tecnología nos transforma también… Entonces creo que es un buen momento para un intercambio, un debate sin prejuicios.

“Es un buen momento para un intercambio, un debate sin prejuicios” sobre la reducción de la jornada laboral.

La Universidad está disposición para ayudar en lo que haga falta. Nosotros por el artículo 2 de la Ley Orgánica tenemos la obligación de ayudar a la discusión y a la comprensión pública de los problemas de interés general y este es un problema de interés general, es un problema para la sociedad. Después, en la forma concreta, seguramente podemos aportar desde varios lados, hay varios grupos de trabajo y de investigación.

Fuiste electo para suplir a Arim, que dejó el cargo para ir a la OPP. Tu rol como rector va hasta octubre este año y, según establece la Ley Orgánica de la Udelar, estás habilitado para ser reelecto una vez, ¿te pensás postular?

Sí, las postulaciones no son personales, sino que las hacen los colectivos, así que lo que puedo decir es que si hay colectivos que quieren manejar mi nombre, va a estar a disposición.

Claramente nosotros recién estamos poniendo en marcha el equipo de trabajo y el periodo prácticamente ya termina. A partir del momento de la elección el foco en el rectorado estuvo puesto en dos cosas a la vez: por un lado, todo el trabajo en torno al presupuesto y, por otro, el armado de los equipos. En enero recién se terminaron de conformar los equipos de prorrectores, ahora están armando hojas de ruta de las prioridades para este año para llevar al Consejo Directivo Central. Creemos que hay varias iniciativas, algunas ya se implementaron, otras que queremos implementar. Y estaremos luego a disposición de la comunidad universitaria a ver cuál es el rumbo que se quiere seguir a partir de octubre de este año también.

Si se pone tu nombre volverías a…

Si se pone mi nombre yo estoy dispuesto a aceptar la postulación.

Y si no se pone tu nombre, ¿a quién te gustaría ver como próximo rector?

Hay un montón de compañeras y compañeros que estoy seguro de que están en buenas condiciones, la verdad que no me he puesto a elegir. Tal como he apoyado a los rectores anteriores, apoyaría seguramente a quien la comunidad elija.

Me ha tocado trabajar muy de cerca con [Rodrigo] Arocena, con [Roberto] Markarian, con Arim, con [Álvaro] Mombrú en un periodo breve de transición… Yo creo que lo lindo de la Universidad es que es una construcción colectiva que no importa tanto quién es la persona que está como rector, muchas veces ni se sabe; yo sigo dando clases y tengo estudiantes míos que seguramente no se enteraron que soy el rector, para ellos soy el profesor que va y les da clases. Así que eso me parece que es una cosa linda de la Universidad, que no es tanto personalista sino con un sentido colectivo fuerte.

Por último, en tu discurso de asunción el año pasado dijiste que tenías muchas cosas por hacer. ¿Qué balance tempranero haces de tu tiempo como rector?

Bueno, nosotros estamos bastante contentos. A pesar de todas las dificultades que ha habido, se ha podido visibilizar la situación presupuestal de la universidad y se han podido conseguir algunas mejoras pequeñas, pero concretas.

Por ejemplo, en todo lo que fue la negociación tripartita se ha logrado una pequeña mejora salarial que luego se pudo volcar —incluso en forma diferenciada, algo que la universidad hacía tiempo no hacía— en torno a los docentes. Se buscó una mejora salarial, particularmente para grados uno y dos con las cargas horarias donde el sueldo era más bajo.

Se han podido conseguir algunas mejoras pequeñas, pero concretas.

Hemos podido, entre otras muchas cosas, apoyar el desarrollo del interior. Estamos trabajando y se ha podido reordenar y reorganizar todo lo que es la educación en privación de libertad. Se está trabajando en todo este vínculo con el Estado, se han firmado muchos convenios, pero hay otros tantos que están allí en desarrollo, en avance porque entendemos —y lo habíamos dicho en campaña— que ese vínculo de la universidad con el país es fundamental.

Realmente ha habido varias cosas en las que se ha avanzado y, por supuesto, hay otras tantas que están en marcha, en carpeta y en trabajo y que, la verdad, me entusiasman y creo que nos entusiasman a todo al equipo de rectorado y a los colectivos para seguir avanzando.

En construcción

El rector de la Universidad de la República también se refirió a las “varias obras” que están en marcha de los distintos centros educativos, además de que tienen “algunas planificadas”.

“Una de las más emblemáticos” es el nuevo edificio para Facultad de Humanidades en la calle Eduardo Acevedo y Maldonado, en Montevideo, consideró Cancela. La obra estaba planificada “hace más de 10 años” y ahora, con los fondos que la Universidad tiene para estos proyectos, se está construyendo “desde cero” la nueva sede. “La idea es que, una vez que esté terminado ese edificio, en el actual se pueda hacer un aulario que atienda la superpoblación” tanto de las facultades de Derecho como de Psicología, explicó el rector.

No obstante, se debe esperar a que esa construcción termine para poder empezar la otra, puntualizó.

Otro proyecto, que “está para empezar” este año, es la refuncionalización de la Facultad de Química. Cancela ahondó en que el edificio tiene una parte histórica que “no es adecuada para los usos actuales” ya que “las condiciones son muy precarias”. Allí se decidió “trabajar por etapas e ir cambiando, mejorando y ampliando” los edificios que la facultad ya tiene.

En el interior del país, en tanto, hay varios proyectos “en marcha”. En Paysandú, por ejemplo, está “avanzada” la construcción de una nueva sede, mientras que en Salto (departamento “desbordado”) el proyecto está “bastante avanzado, pero todavía no puesto en marcha”.

En Maldonado, Cerro Largo y Colonia, la Udelar logró acuerdos de intercambio o donaciones de terrenos con las respectivas intendencias para poder refuncionalizar sus sedes o hacer nuevas obras, pero “todo eso está como en las gateras”, reconoció Cancela.

A su vez, al ser consultado sobre la remodelación del Hospital de Clínicas, el ingeniero comentó que se trata de una “obra permanente”. “A veces uno se olvida porque realmente hace muchos años ya que se viene refuncionalizando, arreglando piso por piso”, sostuvo, pero acotó que “todavía faltan unos cuantos por delante”.

De esta manera, Cancela aseguró que en el presupuesto quinquenal “se previó una parte de los fondos” que se requieren para esa obra, pero “no es todo ni cerca”, lamentó.

“Realmente sería muy interesante si se pudieran conseguir los fondos restantes con el objetivo de llegar a 2030 con el hospital entero nuevo. Esa sería la visión, poder acelerar en esta etapa una obra que se venía haciendo de a poquito”, finalizó el rector.