La historia es clara. Desde Juan de Narbona y la Calera de las Huérfanas, pasando por Charles Darwin y Lorenzo Irurtia, hasta los nuevos emprendimientos con inversiones argentinas. Desde las canteras de donde surgían las piedras para el puerto de Buenos Aires y las calles de La Boca, a Carmelo como centro enoturístico de relevancia.

El Instituto Nacional de Vitivinicultura (INAVI), releva con prolijidad el concepto de terroir y como se aplica el mismo al Uruguay y sus diferentes zonas. "En Uruguay, los viñedos se encuentran distribuidos en diversas y variadas regiones edafo-climáticas. Esta situación afecta, aunque no totalmente cuantificado, el comportamiento de las plantas de vid y la tipicidad de los vinos (...) Existe una demanda del mercado exterior, en cuanta a la rastribilidad (N de R: trazabilidad) de cada botella de vino. Este concepto se vincula y refiere a otro muy importante, que es el "Terroir" o "Terruño". Así se plantea establecer en una "dimensión espacial y temporal, aspectos básicos de la relación suelo-planta-clima, etc., (que) contribuirán al desarrollo estratégico de la Vitivinicultura en el Uruguay". Desde 1993, Carmelo es reconocido como Indicación Geográfica Vitinícola (IGV) por INAVI.

De acuerdo a los estudios realizados por la Udelar e INAVI -recogidos en dos tomos- "la proximidad de Buenos Aires pudo sugerir que las primeras variedades de uvas uruguayas provienen de la aclimatación de cepas de aquella localidad. Domingo Ordoñana se inclinó por este origen al señalar que las primeras vides y olivos cultivados en el país lo fueron en Soriano, Espinillo, Víboras, Camacho, Calera de las Huérfanas". "Cien años antes de que se poblase Montevideo, pues siendo aquellos terrenos del dominio municipal de Buenos Aires, se constituyeron en predios agrícolas; puede decirse que fueron el fundamento de lo que constituye la población nacional", dijo Ordoñana, que fuera impulsor de la Asociación Rural del Uruguay. (También fundó en 1860 una estancia llamada «Casa Blanca», ubicada al norte de Nueva Palmira, sobre las márgenes del río Uruguay, cerca de Carmelo). El citado Ordoñana, al referirse al proceso poblacional en las tierras al este del río Uruguay, señalaba tres direcciones principales: desde el litoral atlántico, en tierras del actual departamento de Soriano y desde Colonia del Sacramento, que pautaría el itinerario más temprano de la difusión de la vitis vinífera.

La enóloga Estela de Frutos ha rastreado la introducción de las vides que llegaron a la Banda Oriental. Habla de los primeros colonizadores españoles con cepas importadas directamente de las Islas Canarias o de otras localidades del territorio ibérico. Quizás fueron mayores las posibilidades para las cepas de origen portugués, traídas por los primeros colonos que afincaron en la fortificada Colonia del Sacramento. La primera noticia precisa del origen de la vid en el Uruguay remonta al último cuarto del siglo XVIII, según consignó el presbítero José Manuel Pérez Castellanos en "Observaciones sobre Agricultura", dice la investigación de la Udelar e INAVI.

Así, la relación entre Carmelo -fundada por José Artigas el 12 de febrero de 1816- y Buenos Aires era y es mucho más relevante que entre Carmelo y Montevideo; es la historia misma de esta zona uruguaya, del litoral oeste del país. El pueblo "del Carmelo" o "Las Vacas" se va constituyendo en un sitio destacado en la viticultura uruguaya.

Narbona y el impulso de la ARU

La Asociación Rural -fundada en 1871- fue una fuerte impulsora de la vitivinicultura. Con frecuencia respondía los planteos de sus socios. Con respecto a la uva, a finales del siglo XIX se responde al productor de uva, Bautista Sartori, productor de Carmelo: "La consulta que con fecha 6 de mayo me hace Ud. antes de destinar algunas cuadras de su terreno en la Colonia Tirolesa al plantío de viñas, me ha obligado a concentrar mis ideas sobre ese punto, y consultar también a varios miembros de la Asociación Rural y otros cultivadores, como el director de Granja Vidiella, a quien visité ayer. Sus vinos, tinto y blanco son excelentes." Federico Vidiella era presidente de la ARU.

Pero la historia de la uva en esta región había empezado bastante antes.

Juan de Narbona llegó a la zona desde Europa en 1732. Vivía en Buenos Aires y buscando piedra caliza se instaló en las afueras de Carmelo. Encontró cal, construyó una estancia y una capilla y plantó una parra. La parra aún se conserva. La planta está ubicada en el patio de la gran estancia que ha sido remodelada y fue motivo de visitas en la pasada instancia del fin de semana del Patrimonio. La estancia de Narbona aún hoy muestra el celdario en donde dormían los esclavos y los túneles por donde Narbona preveía escapar ante ataques de "forajidos". Narbona luego sería muerto por bandoleros.

El otro elemento distintivo y gravitante en la zona, es la Calera de las Huérfanas, ubicada en esa zona de Carmelo. Reconocido como sitio histórico -a tal punto que se desarrolla un proyecto de preservación e investigación-, este lugar también posee algún indicio de vides plantadas por los jesuitas que desarrollaron allí una interesante comunidad con indígenas. Eso ocurrió a partir de 1741. A partir de 1767 la estancia pasa a depender de Buenos Aires, quien encarga su administración a Juan de San Martín, padre del prócer Gral. José de San Martín. Durante la permanencia de Juan de San Martín en la estancia, contrae matrimonio y ahí nacen 3 hermanos del Gral. José de San Martín. A partir de 1815, según el reglamento artiguista, la estancia es repartida entre más de 40 personas, en suertes de estancia. Posteriormente dicho reparto se anula y se realiza una venta, comprando el Gral. Julián Laguna el casco de la estancia. En 1938 pasa a ser patrimonio público y monumento histórico nacional. En esa zona de influencia se encuentra la actual bodega Zubizarreta, cuya actual generación proviene de vascos que desembarcaron en Carmelo a principios de siglo XX.

Las bodegas de Carmelo tienen otra característica interesante. No es solamente la entrega de cada generación viticultora a la siguiente. Ocurre que en muchas bodegas y viñedos también la antorcha se entrega de trabajador a trabajador, de la misma familia. Hoy se puede observar generaciones de trabajadores que se repiten en los emprendimientos vitivinícolas.

El papel de Dante Irurtia

Si bien la bodega más antigua en Carmelo es el Almacén de la Capilla, de la familia Cordano (se fundó en Colonia Estrella en 1855) la familia Irurtia es un signo clave en la vitivinicultura local y nacional. La bodega Irurtia fue fundada en 1913 pero fue en desde la década de los años 70, de la mano de Dante Irurtia, que la bodega y el sector tuvo un gran empuje modernizador. Llegaron a Carmelo importantes técnicos franceses, se plantó un variado parque de cepas y finalmente se eligieron las que mejor funcionaban allí. Hoy los viñedos de Irurtia tienen alrededor de 30 variedades de uva. Con recursos propios, se instaló una lógica emprendedora que derramó tecnología hacia otros lugares del país, bastante antes que INAVI llevara adelante la reconversión de las viñas en todo el país. El vino carmelitano es hijo de la escuela francesa y ese período es considerado por diversos técnicos como el inicio del vino uruguayo moderno. Carmelo fue clave en ese proceso. El Almacén de la Capilla está ubicado en uno de los centros clave del terroir carmelitano: Colonia Estrella. Allí está la Capilla San Roque, levantada en 1869. En este lugar la bodega Campotinto instaló su almacén de ventas.

La cultura de redes

El otro elemento significativo de esta zona son sus antecedentes asociativos. De acuerdo a la investigación de la Udelar e INAVI, existen antecedentes "en las décadas de 1860-1870", en donde se identifican "algunas redes de agricultores y unos pocos núcleos débilmente articulados diseminados por el país". Eso ocurre en los años previos a la crítica coyuntura de la última década del siglo XIX, con la crisis de 1890, con la presencia de la filoxera y la necesaria reconversión del viñedo. Así fue posible identificar alrededor de veinte redes en diversos puntos del país, entre ellos Carmelo. "La extensión, evolución y perduración de cada una de estas redes fue diferente, pero la casi totalidad de ellas fue afectada fuertemente por el proceso de reconversión que impuso la filoxera. Estas redes funcionaron en la fase agraria del sector y no en la industrial: fueron redes aplicadas a la instalación y desarrollo del viñedo y no se proyectaron, salvo excepciones, en la actividad de bodega y procesos de elaboración del vino", dice el documento. Hacia mediados de los 50 hubo experiencias asociativas e hicieron el vino "Carmelo" entre varias bodegas. A lo largo de los años, esas experiencias han tenido diferente tono. Se creó la Sociedad Vitivinícola de Carmelo (SOVICAR). Irurtia fue un firme defensor de esa sociedad. Llegó a tener 100 productores socios. Recientemente, varias bodegas -de las más destacadas de Carmelo- iniciaron una serie de esfuerzos asociativos que los han llevado a construir la imagen de que Carmelo es un destino de turismo enológico distintivo y único. Recientemente se han presentado en Buenos Aires -en asunción de los antiguos vínculos- junto al Ministerio de Turismo. Las bodegas El Legado y Campotinto presentan atractivas propuestas turísticas, entre otras.

Los suelos

En 1830 estuvo en Carmelo Charles Darwin. A tal punto que el lugar en donde estuvo se llama "Rincón de Darwin". Se trata de un espacio público situado en Punta Gorda, entre las ciudades de Carmelo y Nueva Palmira. Precisamente en Punta Gorda, Domingo Ordoñana inauguró en 1888 un monumento en honor a Solís, Álvarez Ramón y Gaboto los cuales fueron descubridores respectivamente de los ríos de la Plata, Uruguay y Paraná. Este punto se lo relaciona geográficamente con el Kilómetro Cero del Río de la Plata, en la confluencia de los Ríos Uruguay y Paraná. Hay un monolito que representa el km 0 del Río de la Plata. Estuvo en el lugar durante casi seis meses y en sus apuntes surgen datos no solamente de las especies, sino de los suelos. Comentó Darwin: el suelo de esta zona se presenta como "complejo areno-arcilloso". Allí encontró restos de mamíferos del cuaternario, como Mylodon, Toxodon y Gliptodon. Además, el naturalista colectó 16 huevos de aves durante su estadía, que le ayudaron más tarde a enunciar su "Teoría de la Evolución de las Especies". También reconoció la edad terciaria de lo que se denomina "formación Camacho", y propuso la correlación de las rocas marinas que afloran en Punta Gorda con aquellas que observó en la Bajada del Paraná, deteniéndose en su contenido fosilífero.

Este lugar define de por si un perfil determinado. La carta geológica indica para la región las siguientes formaciones aflorantes en orden creciente de edad: Formación Raigón (Plioceno), Formación Camacho (Mioceno), Formación Fray Bentos (Oligoceno), que se completa con las formaciones Asencio (Cretácico Superior), Formación Mercedes (Cretácico Superior) y Basamento Cristalino (Precámbrico). Estas formaciones no están marcadamente presentes en una sola zona de la región. Esto es interesante porque en pocos metros se pueden apreciar cambios significativos en el suelo y eso explica la potencia y perfil de los vinos de la zona.

Consultado por Montevideo Portal, el ingeniero agrónomo Marcelo Irurtia, comentó que las formaciones Camacho y Fray Bentos son más calcáreas, "más adecuadas para vinos tintos aunque le dan notas interesantes a los vinos blancos. La formación Raigon tiene suelos de tipo más potente para vinos de consumo más rápido". Para Irurtia el suelo es una parte de la historia, no es todo. Destaca más el manejo y la tradición en la gestión de los viñedos, que el propio suelo. "Los franceses dicen que no es muy difícil hacer un buen vino con suelos distintos, solo que lleva 500 años", subrayó.

Otro ejemplo es el que se registra en las cercanías de la Calera de las Huérfanas, en donde los suelos están catalogados como livianos, de textura franco-arenosa, con fertilidad media a baja lo que asegura que la planta tenga un vigor controlado. El enólogo Pedro Zubizarreta explicó a Montevideo Portal que eso "da un equilibrio óptimo entre lo que es vegetación, follaje y cantidad de uva por planta". Otra característica importante de estos suelos, agregó, es el alto contenido de arena, que básicamente tiene dos ventajas: permite una amplísima exploración radicular de las cepas, que alcanzan los 80 cms. o un metro de profundidad de sus raíces y otorga gran permeabilidad a los excesos de agua. Luego de una lluvia, el agua escurre rápidamente y no se presentan problemas de exceso de humedad en las raíces. Las plantas son menos susceptibles a podredumbres y rápidamente la planta procesa el agua, favoreciendo la maduración y descartando el exceso.

"Todas estas características ayudan a cosechar nuestras uvas en el punto óptimo de madurez, no solo madurez industrial sino madurez fenólica, que es la que hace posible elaborar vinos frutados, con taninos dulces, con el mayor contenido posible de antocianos", expresó.

 

Todos estos elementos constituyen los ejes indentitarios de Carmelo como zona relevante y gravitante en la historia vitivinícola uruguaya. Ejes característicos con que no cuenta otra zona de Uruguay, en tanto sus orígenes -en Canelones, Salto, Rivera, Maldonado, entre otros- son posteriores al desembarco de vides y manos y desarrollo en Carmelo.

Por Linng Cardozo*

* Es periodista, artista plástico y sommelier. Dirige www.lacataentucasa.com.uy y "Pura Cepa", espacio de vinos y artes, junto al también sommelier Líber Pisciotano. Tiene 62 años, 3 hijos, una nieta y es hincha de Nacional.

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