Fuera de los ámbitos del realismo mágico, el surrealismo o la patología mental lisa y llana, no es viable encontrar alusiones a cerdos voladores.

Sin embargo, en nuestro país existe un ejemplo relativamente reciente. Fue en enero de 2020, cuando un “delivery canchero” entre empresarios argentinos terminó con un animal —primero se dijo que era un chancho, luego se habló de un cordero— lanzado desde un helicóptero en una piscina en José Ignacio, Maldonado.

El hecho dio que hablar a la prensa chismográfica rioplatense durante todo ese verano, y también dio origen a una suerte de leyenda urbana: para algunos argentinos, el lanzamiento de ese animal marcó un giro en la rueda de la fortuna, y a partir de entonces todo fue a peor: pandemia, cuarentena, inflación disparada, etc.

Recientemente, una pequeña localidad de montaña en China fue escenario de un episodio similar. En ese caso, la situación no terminó con un asado “vía aérea”, sino con toda la localidad sin energía eléctrica.

Ocurrió en la provincia de Sichuan, donde un criador de cerdos tuvo la brillante idea de “optimizar” el traslado de sus reses al matadero.

Cargarlos en camiones le resultaba lento y engorroso, así que decidió atarlos uno por uno a un gran dron teledirigido y llevarlos volando al sacrificio. Como era de prever, el plan estaba muy lejos de ser perfecto.

En medio de su vuelo inaugural en la “ruta porcina”, el dron se enredó en cables de alta tensión, lo que no solo provocó que el pobre cerdo que colgaba de él quedara suspendido en el aire durante horas, sino que también cortó la electricidad de todo el pueblo.

Tras intentar desenredar el dron por su cuenta, el granjero no tuvo más remedio que contactar a la compañía eléctrica y solicitar ayuda profesional. Doce operarios trabajaron durante más de diez horas para restablecer el suministro eléctrico en la zona, y el coste de las reparaciones se estimó en unos 10.000 yuanes (1.400 dólares).

El chanchero declaró a los empleados de la compañía eléctrica que el dron se enredó en el tendido eléctrico debido a la mala visibilidad. Sin embargo, esto no lo libró de la responsabilidad, ya que una investigación posterior lo declaró culpable de volar un dron en una zona de exclusión aérea, además de sobrecargarlo.

El granjero afirmó que el terreno montañoso dificultaba mucho el transporte de cerdos en vehículo, y que el dron le habría ahorrado mucho tiempo y dinero. De hecho, medios chinos informaron que los drones agrícolas se utilizan cada vez más para transportar animales vivos en zonas montañosas de todo el país.