La síndica Stella Borja presentó la lista de acreedores de Reina Vaca S. A., empresa que forma parte de Portfolio Capital, del empresario Alejandro Berrutti. Este “fondo ganadero” fue el último en caer el año pasado y, a nivel penal, el caso está siendo investigado por la fiscalía de Gilberto Rodríguez.

Muchos de los denunciantes de Berrutti habían firmado contratos como accionistas de la empresa, lo que hacía que pudieran ser considerados como acreedores subordinados y serían los últimos —en caso de recuperar algo— en cobrar el dinero.

Sin embargo, la nómina de acreedores verificados es de cerca de 1.200, según el documento al que accedió Montevideo Portal. En la lista aparecen, mayoritariamente, inversores particulares, aunque también empresas y bancos como Scotiabank o HSBC.

En la nómina de créditos excluidos aparecen alrededor de 55 personas, por un total de US$ 3.412.000. En tanto, los créditos verificados implican un total de aproximadamente US$ 40 millones.

Borja explicó en el documento cuál fue el criterio para determinar que los inversores son acreedores quirografarios, es decir, en igualdad de condiciones. En primera instancia, se señala que los contratos que ofrecía Berrutti implicaban intereses fijos pactados y la devolución del capital.

Además, si bien los ahora damnificados firmaban como inversores, en la práctica no tenían participación real en la gestión ni intervención en asambleas. De hecho, las acciones que supuestamente compraban muchas veces ni siquiera eran entregadas efectivamente.

Cuando alguien firma como accionista, suele asumir un riesgo empresarial, algo que en este caso no ocurría, según la síndica. Es decir, no asumían pérdidas porque tenían retornos preestablecidos en los contratos.

Precisamente, Borja especifica que existía una estructura formal societaria que ocultaba un esquema de financiamiento. Para la síndica, lo que se llevó adelante fue un mecanismo de financiamiento disfrazado bajo una supuesta sociedad entre las partes que, en realidad, no existía.

El documento también aborda la tasación de bienes de Reina Vaca. En materia de ganado, se contabilizaron 46 cabezas valuadas en unos US$ 35.880. A esto, se suman los bienes muebles, que van desde herramientas hasta equipamiento agropecuario, por un total de US$ 51.740.

No aparecen grandes extensiones de campo, infraestructura relevante ni activos de alto valor. La masa activa, es decir, el total de bienes y derechos que integran el patrimonio de la empresa, equivale a unos US$ 638.000, por lo que no llega al millón de dólares.

Por último, Borja considera que la estructura jurídica de la empresa era “atípica”, ya que no encajaba en modelos empresariales clásicos. Formalmente se presentaba como una sociedad con accionistas, pero en la práctica funcionaba como un sistema de captación de dinero.

Esto genera, según la síndica, una tensión entre lo que establecían los contratos y cómo operaba realmente el negocio. Borja añade que los activos reales son muy inferiores a los montos invertidos, lo que implica una “brecha estructural” y evidencia un esquema de negocio “frágil”.

Los inversores, que creían canalizar dinero para participar de un negocio, en realidad estaban financiando una operativa de Berrutti.

Berrutti & Argenti 

Portfolio está compuesto por Reina Vaca, Oro Rojo y Berrutti & Argenti. En el caso de la segunda sociedad anónima, Borja ya presentó la lista de acreedores. 

Lo mismo sucede con Berrutti & Argenti, cuya lista de acreedores también fue presentada por Borja. Se establece que la nómina de créditos verificados es de US$ 40 millones, que en su mayoría son de inversores particulares. 

En este caso, la lista de créditos excluidos es de más de 200 personas que implican un equivalente de US$ 12 millones. También acá el activo total es inferior al pasivo, dado que tiene $ 364.732.390 (US$ 9 millones) que se componen mayormente de créditos a cobrar. 

Es decir, existe una brecha pronunciada entre los US$ 9 millones de activos y los US$ 40 millones de pasivo.