Como seres sociales, el contacto físico con otras personas es una necesidad que tenemos por naturaleza.

Las restricciones que tenemos en este momento a raíz de la pandemia por coronavirus ha cambiado la forma de relacionarnos y eso afecta directamente en nuestras emociones.

El distanciamiento físico disparó lo que los expertos en psicología denominan el síndrome de hambre de piel.

Según un artículo publicado por la Dra. Fernández de la Riva, el contacto físico tiene múltiples beneficios para la salud: reduce la hormona del estrés (cortisol), desinhibe la producción de linfocitos e incrementa la producción de serotonina, dopamina y oxitocina, todas necesarias para el bienestar.

Por razones lógicas, es tiempo de adaptarse a una nueva normalidad donde el contacto físico se tiene que reducir al máximo si queremos evitar la propagación del virus.

Sin embargo, hay herramientas para que la espera sea más sencilla. La doctora citada ofrece varios consejos sencillos:


• Expresa tus sentimientos con palabras, más que nunca necesitamos palabras de agradecimiento, de reconocimiento, de cariño.
• Comunica tus impulsos cariñosos, "me encantaría darte un abrazo", aunque no lo hagas.
• Utiliza las miradas, mantén el contacto visual para descubrir esos pequeños gestos que nos permitirán saber que está sintiendo la otra persona.
• Refuerza el contacto físico con las personas con las que convives.
• Aunque sea debajo de la mascarilla, sonríe, se trasmite y tu te beneficias.
• Recupera otras formas de comunicación como la escritura, la música, las canciones.