Una gigantesca tormenta invernal, acompañada de temperaturas polares, azotaba este lunes por tercer día seguido a gran parte de Estados Unidos, donde ha dejado al menos 21 fallecidos, un millón de hogares sin electricidad y miles de vuelos cancelados.

 Las autoridades alertaron que una masa de aire proveniente del Ártico hará descender las temperaturas a niveles peligrosamente bajos durante varios días más. El estado de emergencia fue declarado en Washington y en una veintena de estados, según informó AFP, consignado por La Nación.

En la región de los Grandes Lagos, en el norte de Estados Unidos, los habitantes amanecieron con temperaturas extremas, por debajo de los -20 °C.

Se prevé que estas temperaturas gélidas bajen todavía más en los próximos días con la llegada de una masa de aire ártico, especialmente en las Grandes Llanuras del norte y otras zonas centrales, donde la sensación térmica podría llegar a los -45 ºC. Valores así pueden provocar congelamiento en cuestión de minutos.

En todo el país, las intensas nevadas —con acumulaciones superiores a 30 centímetros en unos 20 estados— provocaron apagones generalizados. Según el sitio web PowerOutage.com, casi 800.000 usuarios continuaban sin electricidad la mañana del lunes, sobre todo en el sur de Estados Unidos.

“Los cortes de electricidad podrían durar varios días más, ya que las autoridades luchan por recuperarse (de la tormenta). La mayoría de estas zonas no cuentan con los medios ni los recursos para limpiar los escombros después de este tipo de fenómenos, ya que no están acostumbrados a ellos”, contó a AFP la meteoróloga Allison Santorelli.

Considerada por algunos expertos como uno de los peores fenómenos invernales de las últimas décadas en Estados Unidos, la tormenta llega acompañada de acumulaciones de hielo con consecuencias potencialmente catastróficas, según el Servicio Meteorológico Nacional (NWS).

Estas condiciones extremas han provocado la muerte de al menos 21 personas, según un recuento basado en informes oficiales y de medios locales estadounidenses.

El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, informó que cinco personas fueron halladas muertas al aire libre durante el fin de semana.

“Aunque todavía no sabemos las causas de estas muertes, no hay recordatorio más poderoso del peligro del frío extremo y de la vulnerabilidad de muchos habitantes, en particular de los neoyorquinos sin hogar”, señaló el alcalde en una conferencia de prensa el domingo.

En el estado de Texas, las autoridades confirmaron tres fallecimientos, entre ellos el de una adolescente de 16 años que murió en un accidente de trineo. En Luisiana, dos personas perdieron la vida por hipotermia.

Además, una persona murió y otras dos resultaron heridas en un choque relacionado con las condiciones meteorológicas el sábado en el sureste de Iowa, según informó la policía local.

Las autoridades, desde Texas hasta Carolina del Norte y Nueva York, instaron a los residentes a permanecer en sus hogares debido a las peligrosas condiciones.

A nivel de aeropuertos, los principales de Washington, Filadelfia y Nueva York estaban prácticamente paralizados. Al menos 19.000 vuelos han sido cancelados desde el sábado y otros miles han registrado retrasos, según el sitio FlightAware.

Por su parte el presidente Donald Trump expresó en un mensaje en Truth Social que: “Seguiremos monitoreando y manteniendo el contacto con todos los estados en la trayectoria de esta tormenta. ¡Manténganse a salvo y manténganse abrigados!”.

Trump, un escéptico del cambio climático, aprovechó la tormenta para hacer un comentario al respecto: “Por favor: ¿Qué le pasó al calentamiento global?”, escribió en su plataforma.

La tormenta está vinculada a una deformación del vórtice polar, una masa de aire que normalmente circula sobre el polo norte, pero que en esta ocasión se desplazó hacia el sur.

De acuerdo con AFP, los científicos sostienen que el aumento de las alteraciones en el vórtice polar podría estar relacionado con el cambio climático, aunque la variación natural también podría desempeñar un papel.

AFP