Sergio Rochet dialogó en extenso con el programa Los mismos locos de El Espectador Deportes y dijo vivir “con expectativa” en año de la Copa del Mundo. “El año pasado tuve varias lesiones y tenía ganas de volver a jugar. En marzo hay fecha FIFA y quiero estar ahí, quiero estar bien. Sería mi segundo Mundial, otro sueño vivido”, expresó el arquero del Inter de Porto Alegre y la selección uruguaya.

“En el sorteo me asusté un poco cuando vi el primer rival [España], pero siempre nos han tocado grupos difíciles, y en teoría más difíciles que este. Son partidos aparte, en los que no solo juega lo futbolístico, sino lo emocional. Las selecciones están muy parejas y vamos a tener que hacer un gran trabajo. Tenemos un plantel como para ser una gran selección. Esperamos hacer un buen Mundial”, sostuvo el palmirense.

Dentro de una charla distendida, en la que hasta se bromeó sobre una posible ayuda para que los integrantes del programa viajen a Estados Unidos para cubrir el Mundial, le preguntaron por el estilo de Emiliano Dibu Martínez, su par argentino.

“Muchos amigos y compañeros me hacen esa pregunta. Personalmente no me gusta su forma de ser, pero como arquero es un fenómeno, muy buen arquero. No me termina de cerrar por esas actitudes, pero cada uno tiene su personalidad. A mí no me gusta, yo soy más perfil bajo. Sí que le dio resultado y está perfecto. Si él se siente cómodo así, tiene que ser así”, comentó.

Luego se le preguntó por su percepción sobre el resto de los jugadores de Argentina y su agrande tras coronarse en Catar. “Esas cosas a mí no me gustan. No me gusta la soberbia”, dijo sobre los jugadores albicelestes en general, más allá de algún recorte que circula en redes sociales que hace parecer que siguiera hablando del Dibu Martínez.

“Yo como persona soy así. A mis compañeros que puedo aconsejar y estarles cerca les digo que mantengan ese perfil, porque es el perfil nuestro, como uruguayos, el que nos hace únicos en América”, agregó Rochet, quien también fue consultado por el éxito de los uruguayos en el exterior, y en particular por el de Giorgian de Arrascaeta en Brasil.

“Uruguay es una máquina de producir jugadores de fútbol. Hoy el mercado brasileño es como estar en Europa y nos sienta bien porque el cambio es menos drástico que el de Europa. Giorgian es un jugador para Brasil. Es Dios, lo aman en Brasil. Su estilo de juego es muy representativo de lo que fueron los años de oro de Brasil”, concluyó.