La Fundación Leizaola usó fondos del Gobierno vasco y de la Diputación de Vizcaya para elaborar estos polémicos videos, con el objetivo de que estimularan el correcto uso del idioma euskera y usar como "gancho" historias de contenido sexual que, como era de esperar, provocaron un escándalo.

Uno de ellos muestra a dos jóvenes teniendo una conversación machista en euskera, sobre la conquista amorosa de uno de ellos, mientras son observados por una exuberante mujer que se les acerca y los seduce para ir juntos a un hotel y hacer un trío. Los tres concurren al hotel, donde la joven los desnuda, les coloca esposas y les venda los ojos, dejándolos luego en los pasillos del hotel en "venganza" por su actitud.

En otro, un joven entra en una academia de euskera y es recibido por una mujer también de voluptuosas curvas que, tras desnudarlo y llevárselo a la cama, lo expulsa por no contestar a sus preguntas en correcto euskera.

Según consigna el diario El País español, Lurdes Auzmendi, viceconsejera de Política Lingüística del Ejecutivo autonómico del País Vasco, expresó su asombro al ver la campaña. Por su parte, la Diputación solicitó "la retirada de los videos de los espacios de difusión en los que se hayan publicado".

La presidenta de las Juntas Generales de Gipuzkoa, Lohitzune Txarola, dijo que "con campañas como ésta se deslegitiman los esfuerzos realizados desde diversas instancias por una sociedad más justa".

Por su parte, José Antonio Dorronsoro, responsable de la Fundación Leizaola, dijo al diario El Correo que "son videos innovadores, dirigidos a un público juvenil".

"No se trata de enseñar el nor, nori, nork (conjugaciones en euskera), sino de encontrar otro tipo de enganche, romper formalismos con el euskera, que deje de asociarse con algo aburrido, soso, queremos que salte la chispa", agregó.

"Se trata simplemente de que los chavales vean que el euskera no solo sirve para aprobar exámenes, que se puede vivir en euskera en cualquier ámbito", concluyó Dorronosoro.