Abel Hernández se sometió a una resonancia magnética este martes de mañana y el resultado fue el mismo que arrojó la ecografía que el jugador se realizó el lunes: esguince de rodilla izquierda grado 2, por lo que estará al menos un mes sin poder jugar.

Además, al delantero pandense de 35 años se le detectó una inflamación en los meniscos, producto de la jugada que le costó salir lesionado el pasado sábado en Maldonado, donde Peñarol empató sin goles con River Plate de Argentina.

Si bien el goleador se perderá la Supercopa Uruguaya y el arranque del Torneo Apertura, la noticia fue un alivio para él y para el cuerpo técnico carbonero, ya que, en la misma noche del partido, se temió por un diagnóstico más complejo.

Antes de hacer su ingreso a la Médica Uruguaya, Abel Hernández dijo a El Espectador Deportes que le “ganó un poco la ansiedad” y se sometió a una ecografía debido a lo que sintió en el partido. “Fui a mi fisio de confianza para ver primero qué tenía”, comentó.

El primer resultado lo dejó “más tranquilo” después de un momento de temor. “En el momento que pasó todo, me asusté. Ahora me siento más tranquilo. Soy de los que piensan que por algo pasan las cosas y esto es una piedra en el camino, pero la vamos a poder resolver. Ya estoy pensando en la recuperación y en volver cuanto antes”, dijo.

Más allá del dolor en la rodilla en el momento, sufrió “un montón en lo mental”. “Fue bastante grande por el momento del partido y por volver a Peñarol y que me pasara esto”, concluyó.