El lanzamiento del sitio ai.com, impulsado por una campaña que incluyó un aviso durante el Super Bowl este domingo, encendió alertas en la industria tecnológica por la ausencia de un servicio visible y por un mecanismo de acceso que solicita datos financieros, que podría significar “el pico de la burbuja económica de la IA”.

Según reportes internacionales, el dominio fue adquirido por una cifra cercana a US$ 70 millones, un monto récord para un nombre web de apenas dos caracteres.

Tras el estreno público, los usuarios que ingresaron al sitio se encontraron con una pantalla que solicita datos de tarjeta de crédito para validar la identidad, con la aclaración de que no se realizará ningún cobro. La página, sin embargo, no ofrece demostraciones, descargas ni acceso a una plataforma funcional.

La única referencia al producto aparece en piezas promocionales que prometen agentes de inteligencia artificial capaces de ejecutar tareas por el usuario, desde la gestión de agendas hasta operaciones financieras y automatización de procesos cotidianos.

El recorrido previo del dominio también alimentó la especulación en el sector. En distintos momentos, ai.com llegó a redirigir a servicios vinculados al ecosistema de OpenAI, lo que generó versiones sobre un eventual interés de la empresa en quedarse con la dirección.

Posteriormente, el dominio pasó a apuntar a iniciativas relacionadas con el empresario Elon Musk, en un contexto de creciente competencia entre grandes compañías por liderar el desarrollo de plataformas de inteligencia artificial.

Según el medio UcStrategies, especialistas citados en medios tecnológicos señalaron que el caso refleja una estrategia centrada en el impacto publicitario y el posicionamiento de marca, pero con escasa información pública sobre el equipo detrás del proyecto, su funcionamiento y los plazos de desarrollo.