En 1913, unas trescientas familias llegaron desde la lejana Rusia a un despoblado rincón del departamento de Río Negro.

Pertenecían al culto religioso Nuevo Israel, y por esa razón eran perseguidos y oprimidos en su país natal, y en tierras uruguayas encontraron tolerancia y oportunidades de progreso.

Más de cien años pasaron desde aquella migración, pero San Javier no ha perdido el espíritu de sus fundadores, Tampoco el idioma ni las tradiciones de los abuelos que vinieron de Rusia.

Este mes, la "Rusia uruguaya está de parabienes, y recibe la gesta mundialista con los brazos abiertos.

Quienes se acerquen al pintoresco paraje podrán disfrutar de gastronomía típica, actividades culturales, visitas guiadas, y algo que no puede lograrse en ningún otro sitio: ver el debut uruguayo en el Mundial y sentirse locatario por partida doble.