Nicko Nogués es un emprendedor español, reconocido en el mundo por su trabajo como activista creativo, con una larga trayectoria internacional en publicidad. En los últimos años, Nogués emprendió la búsqueda de un nuevo modo de vincular a las empresas y gobiernos con las personas, a través de lo que definió como "la primera agencia de bondad del mundo".

Miracle es el nombre de su empresa, que trabaja con prestigiosas marcas e instituciones con el objetivo de mostrar que "hacer el bien" es el mejor negocio posible. Él mismo protagonizó una campaña denominada "21 días de bondad" que dio la vuelta al mundo:

De visita en Montevideo para participar del seminario de Innovación Social ''Transforma'', organizado por la agencia de publicidad Neto, Nogués dialogó unos minutos con Montevideo Portal sobre su visión, la necesidad de adoptar a escala mundial este nuevo paradigma y la perspectiva de Uruguay como posible agente de cambios.

¿Con qué argumentos convencés a las empresas y las marcas de que deben cambiar el modo en que se vinculan con las personas?

No creo que sea una labor de convencimiento sino más bien de mostrar una tendencia y una realidad, lo que está pasando a nivel mundial, y Uruguay no es ajeno a eso. Es un hecho, no hay argumentos, más bien hechos muy constatables de cómo la única manera de no quedarse atrás es abanderando esa tendencia en la cual ustedes tienen muchos puntos a favor.

En Uruguay están pasando cosas de cara al exterior que hacen ver ese cambio de conciencia -porque estamos hablando todo el rato de un cambio de conciencia en lo que comunicas, en lo que haces como compañía, en cómo inviertes tu presupuestos, en qué políticas sociales aplicas como gobierno -. Ese cambio no es un tema local, es un tema global. Dos puntos que me llaman mucho la atención de ustedes: el tema de la electricidad, que para 2016 el 95 % de la electricidad que se va a generar aquí es de energías renovables, eso muestra un cambio de conciencia en cuanto a medioambiente y sustentabilidad. Y, por otra parte, lo que se ha exportado al mundo en cuanto a cambio de conciencia política es todo lo que ha generado Mujica, es como una acción social en una industria -que lo es, como la política- y son ingredientes muy potentes de toda la oportunidad que tiene Uruguay para no solo no quedarse atrás sino formar parte protagonista de ese cambio mundial que se está produciendo en este momento.

¿Considerás que Mujica podría funcionar de alguna manera como "embajador" del mensaje de tu empresa?

No sé si nos ligamos tanto a personas, sino a lo que cada uno está haciendo. Todos los respetos por una figura como la suya, a nivel personal admiro mucho lo que ha generado en el mundo en cuanto a cambio de conciencia. Puedo entender también que genere amores u odios a partes iguales, pero más allá de la figura lo que sin duda hay que reconocerle es que ha inspirado a muchas compañías fuera -y hablo de empresas también y de gobiernos- en ese cambio de conciencia en cuanto a una industria como es la política.
Nosotros siempre decimos que el mundo necesita menos departamentos de marketing y más Batmans. Y en política tal vez se requieren más Mujicas, personas capaces de hackear el paradigma de esa industria porque, insisto, la política es una industria como otra cualquiera. Y eso hay que replanteárselo desde las bases, porque si todas las industrias están evolucionando, obviamente la política no puede ser ajena a ese cambio.

¿Cuáles fueron los principales desafíos al presentarte ante las empresas como una "agencia de bondad"? ¿Existían reticencias o al momento que hacías el planteo ya veían los beneficios de negocios de tu planteo?

Es una ola que estoy navegando a nivel personal hace seis años, la mitad de mi carrera como publicista. Estuve doce años en una industria como es la publicidad, y la mitad de esos años me los pasé en paralelo haciendo proyectos sociales, involucrando a las empresas en esos proyectos sociales. Pero me di cuenta de que el cambio no podía venir de adentro, sino que tenía que venir desde fuera de la industria. Por eso al fundar Miracle no se fundó dentro de la industria de la comunicación, sino dentro de la industria de la educación. Creo que lo más desafiante es cómo generas este cambio de mindset en los futuros decisores. Hace dos años, cuando fundé la empresa, era aquella frase de "despertaste mi curiosidad, ahora tienes mi interés". Y la curiosidad era enorme. Siento que justamente por lo que está pasando en el mundo, en dos años hubo miles de cambios y hoy, casi enero de 2016, la evolución de esa curiosidad a ese interés es súper. Hace dos años era curiosidad y dos años más tarde ya es interés y eso significa presupuestos e inversiones.

La agencia ya tiene dos años, ha hecho campañas llamativas que despertaban esa curiosidad. ¿Cuál es el camino a recorrer de aquí en más? ¿Qué inquietudes tenés?

Básicamente nuestro propósito es abrir una "industria del bien": sentimos que tiene que haber miles de Miracles, porque eso significaría que hay muchas empresas con ganas y presupuestos para invertir en hacer el bien. Y ya no sería una excepción, sino que pasaría a ser la regla. Para abrir ese punto tiene que haber una industria. Una industria no se abre solo con una empresa; me queda clarísimo que somos precursores y estamos empujando muy fuerte para que ese nicho sea más grande. Sí abrimos el nicho, sí estamos empujándolo con toda la potencia del mundo, y el objetivo es que haya más empresas con el mismo foco y el mismo propósito.

¿Cuándo hiciste personalmente el click de que lo que había que hacer era esto?

Fue como consecuencia del hartazgo. Un hartazgo muy tangible, de ver cómo se desperdiciaba lo que tiene una industria como la publicidad, que tiene los clientes con presupuestos necesarios, tiene el talento necesario y los recursos y los medios para hacerlo. Y sin embargo ese mix (talento, recursos, presupuestos) se pone al servicio únicamente de una parte muy pequeña pero que parece que lo es todo, que es el consumo. Vender, vender, vender cosas. Toda historia tiene dos caras, toda balanza tiene dos pesas; esa es una pesa, pero falta la otra. Y hoy en día faltaba poner parte de esos talentos, parte de esos recursos, parte de esos presupuestos a solucionar -porque una solución es una idea, es una estrategia-, todo lo que ese exceso de consumo está causando. Y ahí fue cuando me hizo todo el sentido del mundo: aprovechar los equipos que había dirigido, los buenos contactos y todo el talento que había y yo conocía, porque trabajé en muchos países, para de alguna manera compensar esa balanza y utilizar la creatividad para vender bien el bien, porque siento que lo han vendido muy mal.

Ha tenido mala prensa...

Sí, siempre lo asociamos primero a la caridad, luego a la pena o al extra que tienes que poner, de esfuerzo o de dinero o de tiempo, o las tres cosas juntas. Y siento que no nos han contado la otra parte que tiene el bien y es que es tremendamente excitante lo que produce en tu cuerpo; libera endorfinas, químicos similares a cuando estás en un concierto saltando con unos amigos, por ejemplo, borracho. Y eso no te lo cuenta nadie y tú lo notas cuando haces algo bueno, lo sientes y te sientes bien. Y eso, que es muy individual... imagínate lo que se puede hacer con eso a nivel empresarial. Cómo cuentas eso, cómo lo demuestras y cómo haces que el mundo esté un poquito mejor a través de pequeñas acciones que nos corresponde a todos: también a las empresas, también a los gobiernos, también a las personas.