"De los 3.060 sacerdotes actualmente en servicio en Suecia, 1.533 son mujeres y 1.527 son hombres", precisó a la AFP Cristina Grenholm, secretaria de la Iglesia sueca, es decir 50,1% contra 49,9%.

A diferencia de la Iglesia Católica, la Iglesia Luterana sueca autorizó a las mujeres a hacerse sacerdotisas y ordenó a tres por primera vez en 1960.

En 1982, el Parlamento sueco aprobó una ley que suprimía la "cláusula de conciencia" que permitía a los sacerdotes rechazar toda colaboración de una mujer.

"La paridad llegó más rápido de lo que imaginamos", comentó Grenholm. En 1990, un informe estimaba que las mujeres representarían la mitad del clero sueco hacia 2090. "Finalmente solo tomó 30 años", agregó.

Una de las razones del fenómeno es el aumento progresivo de estudiantes en la enseñanza sacerdotal, sobre todo tras la separación entre Iglesia y Estado en 2000. En 2013, alrededor del 70% de los estudiantes para el sacerdocio eran mujeres.

"Hoy, muchas parroquias tratan de tener un hombre y una mujer para dar la misa dominical", explicó Grenholm. "Puesto que creemos que Dios creó a los seres humanos, tanto al hombre como a la mujeres, a su imagen, es esencial que lo mostremos", agregó.

Aunque en Suecia se alcanzó la paridad, la brecha salarial entre sacerdotes y sacerdotisas sigue siendo de alrededor de 215 euros (290 dólares) al mes", según el diario especializado Kyrkans Tidning.

Esa diferencia podría ser porque "concierne al conjunto de sacerdotes de la Iglesia sueca" y los hombres siguen ocupando puestos jerárquicos más altos, destacó Grenholm.

AFP