A fines del año 2022, Gabriela Fossati se vio súbitamente colocada bajo la lupa del escrutinio público. En su rol de fiscal, debió hacerse cargo de conducir las pesquisas del denominado caso Astesiano, una de las causas judiciales más sonadas y controvertidas del siglo XXI en Uruguay.

Uno de los elementos espinosos del caso fue el manejo de la información sensible atinente al presidente Lacalle Pou. Esto sucedió porque Astesiano era el jefe de la seguridad personal del mandatario y su hombre de confianza, por lo que en los teléfonos de ambos había registro de numerosos intercambios.

A partir de entonces, no faltaron voces que acusaran a la fiscal de “blindar” al presidente, sospechas que arreciaron luego de que la funcionaria renunciara a su cargo y se sumara oficialmente al Partido Nacional. En la anterior campaña electoral, formó parte de una lista en la precandidatura de Laura Raffo.  

En 2024, tras las elecciones internas, se pasó a filas del Partido Colorado y militó para el entonces presidenciable Andrés Ojeda.

Ahora, la exfiscal vuelve al terreno de las leyes. Según informa hoy el semanario Búsqueda, la exfiscal retomará el ejercicio de la abogacía tras haber tramitado su reingreso a los juzgados en diciembre último.

En su retorno a la profesión, parece dispuesta a oponerse a un antiguo colega: el ministro del Interior, Carlos Negro, quien hasta el año pasado también fuera fiscal.

En la red social X, Fossati manifestó su voluntad de asumir la representación del motociclista que sufrió lesiones al ser embestido por Negro, hecho ocurrido el pasado viernes.

Tal como informáramos, el jerarca tenía caducado su permiso de conducir.

En declaraciones al citado medio, Fossati señaló que, hasta el momento, desde el entorno del accidentado no se han comunicado con ella.