A principios de marzo, un nuevo ciclo lectivo comenzó en los distintos niveles de enseñanza. No obstante, a diferencia de años anteriores, en la educación terciaria hubo una novedad: la Facultad de Ingeniería (Fing) de la Universidad de la República (Udelar) presentó una “Guía para el uso ético y crítico de inteligencia artificial [IA]” en sus unidades curriculares.

Un egresado de dicho centro de estudios que “estaba preocupado por el uso masivo que se le estaba comenzando a dar a esta tecnología” fue el que impulsó esta idea, a fines de 2023. Considerando la “falta de discusión” que había sobre este tema en la propia facultad es que se creó una comisión del Claustro del centro encargada de discutir el uso de IA en la casa de estudios, dijeron a Montevideo Portal tres de los profesores que participaron en la elaboración de la guía.

La comisión estaba integrada por dos estudiantes y cinco docentes. Tres de ellos fueron Ernesto Dufrechou, Claudia Santiviago y Jimena Ferreira.

Para ellos, el principal uso no ético de la IA es “la no declaración o el uso cuando no está permitido”.

“La conceptualización es que un estudiante de los primeros años necesita tener las bases sólidas y los conocimientos necesarios para hacer un uso crítico más adelante. Entonces, en esas primeras etapas, como sugerencia, el uso no está permitido; por supuesto que cada curso e incluso cada evaluación dentro de un mismo curso puede tener sus variantes”, explicó Santiviago, docente grado 4 de la Fing.

En esta línea, resaltó que en los cursos más avanzados sí puede utilizarse esta herramienta, “pero siempre con declaración”. Dufrechou subrayó que, de esta manera, la intención es establecer que el análisis que el docente le pide a un estudiante no puede ser “algo generado totalmente por una herramienta y sin un valor agregado por parte del estudiante” o incluso ni siquiera haber sido asistido por esta tecnología.

Para los docentes de la Fing, el principal uso no ético de la IA es “la no declaración o el uso cuando no está permitido”.

“A veces, queremos que el estudiante nos muestre que sabe hacer algunas cosas por sí mismo, y si las hace con ayuda de una herramienta, cuando además se establece que no está permitido, eso viola la ética”, detalló el docente grado 3.

Ahora bien, esta guía no rige para la Udelar en general, ahondaron los docentes.

Más allá de la Fing

A nivel central, la Universidad de la República tiene una comisión que trabaja en estos temas, y la Fing tiene a dos personas en ese organismo, detalló Ferreira.

Fuentes de la Udelar consultadas por Montevideo Portal señalaron que, ante el “avance del uso” de la IA, la Udelar “creó hace un tiempo el ‘Grupo de trabajo inteligencia artificial en la enseñanza y el aprendizaje’”.

En esta instancia, se ha propuesto “pensar una estrategia integral que permita consolidar cualesquiera de las acciones que se lleven adelante de manera coordinada y que dialoguen con los objetivos y los propósitos de la universidad”, indicaron desde la casa de estudios terciarios, sin brindar más detalles acerca del uso —y la reglamentación— de la inteligencia artificial a nivel general en las distintas facultades.

Sin embargo, Montevideo Portal consultó a estudiantes de primer año de Derecho acerca de cómo utilizan la IA en sus estudios y las respuestas fueron variadas. Dos alumnas, de 19 y 25 años, indicaron que utilizan la tecnología para “consultar dudas” en el día a día y para “complementar” los estudios, y no tanto “para buscar una respuesta”. Una de ellas, Martina, opinó que “está implícito que para ciertas cosas no podés utilizarla”, como en un trabajo práctico.

Pero también hay casos de alumnos que no la usan, como Federico, un hombre de 53 años que cuestionó que ChatGPT “siempre responde a algo, nunca va a decir ‘no sé’”. A su entender, los docentes tienen “cierta reticencia” con el uso de esta tecnología por parte de los estudiantes, en parte porque no quieren que ellos “se acostumbren a que es la única fuente”, y también por la veracidad de la información que brinda. De todas formas, él admitió que no se cierra a la idea de utilizar esta herramienta más adelante en la carrera “en la medida en que sea contributiva”.

Finalmente, un alumno de cuarto año de la carrera, también llamado Federico, mencionó que no suele “usar mucho” esta clase de herramientas. “Puede serte útil en algunos casos para buscar información, pero es lo mismo que buscarla por Wikipedia: al final uno tiene que contrastar todo lo que da la IA con la normativa, con lo que dicen los autores”, matizó el joven de 22 años.

La IA “puede ser útil” para buscar información, pero “es lo mismo que usar Wikipedia”, dijo un alumno.

Sin embargo, señaló que “tres o cuatro” profesores “animan a usar” la IA, y dijo que “curiosamente los más viejos están un poco más interesados”. En esta línea, mencionó que algunos “ponen ejercicios específicos” que requieren el uso de la IA o, al menos, habilitan la opción de utilizarla.

Ahora bien, ¿qué pasa con las universidades privadas? ¿Cómo lidia cada una con el advenimiento de esta tecnología?

La Universidad Católica (UCU) tiene una carrera en Inteligencia Artificial y Ciencia de Datos, como parte del área de Ingeniería. La Universidad ORT tiene un máster, un certificado y un diploma, liderados por el decano de Ingeniería, Eduardo Mangarelli; también elaboraron varios documentos vinculados al tema para uso de los docentes y estudiantes. La Universidad de Montevideo (UM) cuenta con la Licenciatura en Ingeniería de Datos e Inteligencia Artificial, además de una guía similar a la de la Fing.

Las tres coinciden en la obligatoriedad de documentar que se utilizó la inteligencia artificial a la hora de hacer una tarea. Mario Spangerberg, vicerrector de programas académicos de la UCU, enfatizó en la importancia de no atribuirse “como propio algo que no es fruto de la creatividad personal”. Más allá de eso, desde la ORT detallaron en qué consiste el acto de enseñar en torno a este tema. A su vez, en la UM redactaron una guía, pero siempre con “el timón puesto” en el profesor, según destacó Damiano Tieri, responsable del centro docente.

“El uso ético o no ético”

Para Spangerberg, lo principal en el tema es “el uso ético o no ético” y, de la mano de eso, “la atribución como propio de algo que no es fruto de la creatividad u originalidad personal”, lo que aplica tanto para estudiantes como para docentes.

“Frente a todo cambio tecnológico, y más uno como el de la IA, se abren dos caminos: por un lado, el de denegar la realidad y retacear todo tipo de incorporación o directamente prohibirla; el otro es una pregunta que, en definitiva, ha acompañado al hombre a lo largo de la incorporación de la tecnología, que es ¿en qué me beneficia? ¿Qué mejores resultados puedo obtener a partir de la incorporación? Pero no para sustituir otra cosa, sino para hacerla mejor. Ese es el horizonte”, manifestó en diálogo con Montevideo Portal.

Asimismo, Spangerberg consideró que “la pregunta no es” si en su universidad se utilizará o no la IA, sino “en qué medida” desarrollarán carreras que “estén a la altura de una IA que ya está siendo utilizada por el mundo”.

El vicerrector mencionó que la UCU cuenta con una guía para docentes sobre los aspectos éticos y de buen uso de la tecnología. Para los estudiantes, en tanto, esto se aplica “en todos los cursos”, señaló, y refirió a la importancia del “concepto de autoría y creación original” mencionado anteriormente.

Dicho todo esto, Spangerberg sostuvo que la IA representa “una oportunidad” para la Universidad Católica, “y como toda oportunidad representa un desafío”.

Spangerberg enfatizó que la UCU busca desarrollar carreras que “estén a la altura de una IA que ya está siendo utilizada por el mundo”.

“Amplifica lo que uno ya sabe hacer”

Andrea Tejera, coordinadora académica del Instituto de Educación, apuntó a que es importante “no reducir el problema ético” del uso de la inteligencia artificial únicamente al plagio. “En educación también hay un problema cuando la IA reemplaza procesos de comprensión, análisis, escritura o juicio que, justamente, la enseñanza busca desarrollar. Presentar como propio un contenido generado por IA sin declararlo es una falta, pero también lo es usarla para simular comprensión, eludir el esfuerzo cognitivo o vaciar de sentido una evaluación”, dijo a Montevideo Portal a través de un correo.

A dichos aspectos se le suman “otras cuestiones relevantes”, como la privacidad de los datos, los sesgos de las herramientas y los derechos de autor, listó.

Hay tres aspectos centrales a tener en cuenta a la hora de usar la IA, esgrimió Mangarelli, también vía mail. El primero “es entender que la IA no reemplaza el pensamiento, sino que amplifica lo que uno ya sabe hacer”; el segundo es aprender a utilizarla de forma crítica, y el tercero aplica más al cuerpo docente, ya que Mangarelli entiende que se debería “rediseñar la enseñanza para poner más énfasis en el razonamiento de la creatividad, el trabajo interdisciplinario y la resolución de problemas reales” en respuesta a la automatización de la IA en las tareas “mecánicas o repetitivas”.

Ante el auge de esta tecnología, la universidad elaboró una plétora de documentos vinculados a la materia, ya sean recomendaciones, guías o lineamientos que aplican tanto para quienes aprenden como para quienes enseñan. Estos archivos surgieron porque se advirtió que la irrupción de la IA “no podía ser respondida ni desde la negación ni desde la improvisación”, argumentó Tejera.

“Era necesario acompañar a docentes y estudiantes con criterios claros para pensar su uso en la enseñanza, el aprendizaje y la evaluación. También surgieron de una convicción pedagógica: no alcanza con discutir herramientas, hay que ayudar a rediseñar consignas, explicitar criterios, revisar evaluaciones y promover usos formativos de la IA”, afirmó la coordinadora académica.

“Era necesario acompañar a docentes y estudiantes con criterios claros” en el uso de la IA, indicó Tejera.

El decano de Ingeniería insistió en que la IA es “transversal”, por lo que todos los estudiantes “deberían tener algún nivel de alfabetización” en ella. “Sin embargo, la profundidad con la que se estudia la IA necesariamente cambia según la disciplina. En ingeniería o en informática puede implicar aprender a diseñar modelos o construir sistemas basados en la IA. En otras áreas, como negocios, comunicación, derecho o salud, el foco suele estar más en comprender su impacto, su uso aplicado y las implicancias éticas, económicas o profesionales”, analizó Mangarelli.

A su vez, a entender del decano, la enseñanza de la inteligencia artificial “suele combinar” tres dimensiones: la primera, la “base conceptual” de aprendizaje automático, modelos de lenguaje y demás; la segunda es práctica, al construir sistemas y experimentar con modelos, y la tercera es el contexto, es decir, su impacto en factores como la sociedad, la economía y el trabajo.

Para Mangarelli, “más que competir” con la IA, el desafío que se propuso la ORT es “aprender a trabajar con ella de manera inteligente”.

El docente como “timón” y ocho principios generales

En la Universidad de Montevideo apuntan a que el alumno utilice la inteligencia artificial “de manera positiva a nivel formativo, profesional y ético”, dijo Tieri a Montevideo Portal.

El centro docente que él lidera acompaña a los profesores en la formación de los alumnos. En este marco, se utiliza la IA como herramienta, indicó Tieri, si bien recalcó que el “faro” de la UM es el alumno.

La IA no es timón de la educación. El timón de la educación es el docente. Es el docente el que tiene que llevar adelante el barco. La IA es una herramienta. Es como que yo tenga un martillo y te enseñe a usarlo. La IA es lo mismo, es una herramienta: te puedo enseñar a usarla de manera ética, profesional, productiva, positiva o puedo decir ‘ah, manéjense como quieran’. Ahí dejás de ser un ser libre, pensante, crítico”, reflexionó el docente de Historia del Arte.

“La IA es una herramienta. Es como que tenga un martillo y te enseñe a usarlo”, ejemplificó Tieri.

La UM tiene una carrera en Ingeniería de Datos e Inteligencia Artificial. Además de esta licenciatura, también elaboró una “Guía de orientación sobre el uso de inteligencia artificial generativa [IAG]”. Este documento se rige por ocho “principios generales”: integridad académica y transparencia; protección de datos y privacidad; limitaciones y riesgos; rediseñar evaluaciones para reflejar el proceso, no solo el resultado; integrar evaluaciones en tiempo real para fortalecer el pensamiento propio; fomentar el papel activo del docente como mentor; revisar con IAG las evaluaciones durante la planificación, y revalorizar el aula —tanto presencial como virtual— como espacio de pensamiento activo.

La última página de esta guía presenta una checklist para rediseñar evaluaciones. “Usá este checklist durante la planificación de tareas o proyectos”, indica, ante lo que formula una serie de siete preguntas con respuestas de “sí” o “no”.

“Si tenés muchas respuestas negativas: considerá rediseñar tus actividades con un enfoque en proceso y reflexión”, reza el documento dirigido a los docentes de la UM.

Más allá de que el texto “ordena mucho al docente”, en palabras de Tieri, el académico insistió en la idea de que los profesores “son el timón”. “Es muy importante el documento, pero cuando vos ya te ponés de antemano que el acto pedagógico es un acto humano, lo tenés como faro y tu objetivo ideario va hacia el desarrollo de la persona, el filtro y el tamiz del ser humano profesional docente es muy importante y es el que lo establece”, sentenció.

A su vez, aparte de dicha guía, la UM también creó una “declaración del uso de la IA por parte del estudiante” para que los profesores entreguen a sus alumnos. Incluye datos como el nombre del alumno, la materia y la fecha de entrega, así como también qué tecnología se utilizó y para qué función.

Más allá de lo ya establecido, el responsable del centro docente señaló que la llegada de estas herramientas genera “un diálogo constante entre lo clásico y lo que se viene”.

No hay que perder nunca el pasado para poder avanzar con pie firme en el futuro, y la IA en educación superior es eso. Es lo tradicional, es el diálogo, el vínculo, el aprender en el aula, con el otro, discrepar y usar esa herramienta para potenciar eso. Pero no sustituir el diálogo, la empatía, las virtudes, el desarrollo de las fortalezas y el ser humano por la IA”, concluyó.