Murió sin saberlo, pero Wilson Ferreira Aldunate ayudó y mucho a prolongar la vida de Cacho De la Cruz, tempranamente amenazada por las tres cajas diarias de cigarrillos, rubios de Nevada o negros de La Paz, consumidos alternativamente, con prisa y sin pausa.

Fue la célebre noche del 30 de noviembre de 1984 cuando, recién liberado del cuartel de Trinidad donde la dictadura lo encerró para que no molestara al proceso electoral, Ferreira hizo su discurso más recordado, en la explanada de la Intendencia de Montevideo.

Cacho llegó a su casa esa noche, a pocos metros del estrado desde el que hablaría el líder blanco, y para acceder al edificio debió sortear varios obstáculos, entre la multitud presente y los autos estacionados frente a la entrada del garaje. Cuando finalmente lo logró, se dio cuenta de que se había quedado sin los benditos cigarrillos. Apenas un par, que no le durarían entre los dedos más que unos cuantos minutos. Ni pensar en volver a bajar y repetir la odisea, así que tomó la dramática decisión que ya venía postergando: "No fumo más". Rompió los cigarros que le quedaban y se aprestó a vivir el resto de su vida sin tabaco, aunque el daño autoinfligido durante décadas le valió una epoc (enfermedad pulmonar obstructiva crónica) que le dio un par de sustos años después y con la que mantiene una convivencia beligerante hasta el día de hoy.

Como el de aquella noche de hace treinta años, la vida de Arturo Fermín De la Cruz Feliciani está repleta de quiebres, de decisiones perentorias, de abruptos cambios de rumbo, y lo que es, lo que llegó a ser, tiene mucho que ver con ese sinuoso camino. Un día, este argentino hijo de un marroquí y una italiana cruzó el Río de la Plata para trabajar durante el Carnaval montevideano haciendo dos de las tantas cosas que le eran habituales: música y humor. Pero las inundaciones de 1959 le impidieron volver cuando pensaba hacerlo y optó por quedarse un tiempito más. Cincuenta y pico de años fueron.

Mientras trataba de rebuscarse para sobrevivir tuvo que huir de un hotel porque no tenía para pagar la renta y terminó con su trombón en una comisaría. Quiso su particular destino que se encontrara allí mismo con un hombre -"el dueño de la noche montevideana", según recuerda- que lo invitó a tocar en uno de los lugares nocturnos más importantes de entonces. Debe ser allí que todo lo que conocemos empezó.
Vinieron los Hot Blowers con los Fattoruso y García Vigil, entre otros; vino una gira por Chile a la que invitó a un morenito flaco, que trabajaba en el Correo e imitaba a Nat King Cole; vino el amigo argentino que le iba a dar trabajo en Canal 12 y lo dejó desairado; vino la revancha triunfal en el mismo canal; más adelante vinieron Punta del Este, La Olla y El Jaguel, siguieron la noche y la bohemia, y fueron apareciendo, a lo largo del periplo, sus personajes de cinco décadas, todo coronado por el estudio principal de aquel mismo Canal 12 que hoy lleva nada más ni nada menos que su nombre. En medio de todo eso, no podía faltar la leyenda negra que hablaba de que "Cacho trata mal a los chiquilines" o hasta su misma muerte, víctima del sida, en una oscura habitación del Clínicas.

De todo esto y mucho más hablan estas 40 del hombre con nombre de estudio de televisión. Más de medio siglo a ritmo de vértigo y una vida para contarla: la de Cacho.

1) Arturo De la Cruz Feliciani, ese es tu nombre completo.
Exactamente. En realidad, completo es Arturo Fermín, pero Fermín figura solamente en la partida de nacimiento porque en Argentina había que poner un nombre autorizado por la Iglesia, que tenía que ser de un santo o una santa. Ahora no sé dónde van a encontrar alguno... [Se ríe]. Entonces me pusieron Fermín, pero el que vale es Arturo.

2) De la Cruz, que originalmente era De la Croix.
Sí, mi papá nació en Tánger, en Marruecos, que estaba bajo el dominio de los franceses. Vino a la Argentina con una esperanza bárbara de que iba a laburar fantásticamente bien, porque venía contratado por el gobierno. Vino con un hermano mellizo que falleció en la travesía y cuando llegó acá, después de todos los trámites de saneamiento por las pestes y todo eso, empezó a trabajar para el gobierno: fue directamente a inaugurar la cárcel de Ushuaia como guardia cárcel. [Se ríe].

3) ¿Estuvo mucho tiempo allá?
No, no. Después hizo un carrerón tremendo en Buenos Aires, llegó a subdirector de institutos penales.

4) Entonces tu familia no era pobre, como leí alguna vez.
No, no... si hacés una escala de los más ricos a los más pobres, nosotros estábamos más cerca de los más pobres que de los más ricos, pero no se pasó nunca pobreza ni miseria.

5) Tu madre era italiana. ¿Ellos se conocieron en Argentina?
Sí, yo no estaba. [Se ríe a carcajadas]. Tengo una hermana mayor, pero a esta altura de la vida ya es menor, porque como es mujer... Tiene más vitalidad que yo.

"Viví mucho tiempo de noche. Un ambiente de humo espeso en todas las boites y todos los cabarets. Mucho alcohol también"

6) Tú tenés 77 muy bien llevados.
Sí, debe ser por una cuestión genética, porque yo no hice una vida ordenada. Era un artista de varieté, viví mucho tiempo de noche. Y la noche era un ambiente de humo espeso en todas las boites y todos los cabarets. Mucho alcohol también.

7) ¿Tomabas mucho?
No llegué nunca a embriagarme, pero tomaba siempre, todos los días. Hasta que un día dije: "Se acabó". Fumaba mucho también, por eso tengo una epoc. Sufrí un ataque muy grande y me caí dos veces porque no podía respirar, cantaba flor. Y estaba Maximiliano [su hijo], había venido de Buenos Aires y le pegué el grito y vino Maxi, me levantó y llamó a la policía, a los bomberos, a todo el mundo... Eso fue hace como ocho años. Dejé de fumar... la fecha no la sé, pero me acuerdo el momento: cuando el señor Ferreira Aldunate hizo un acto muy grande en la Intendencia.

8) En noviembre de 1984, cuando lo liberaron pocos días después de las elecciones.
Yo vivía en Barbato y 18 de Julio, en la esquina. Cuando llegué estaba toda la entrada al edificio y al garaje cerrada. El portero me dijo que había un señor que identificaba a quienes vivían en el edificio, entonces sacó el auto que no me dejaba entrar y metí el mío para adentro. Yo fumaba La Paz y Nevada, alternaba los dos, llegué a fumar hasta tres paquetes por día, tengo testigos. Y esa noche llegué a casa y me quedaban dos o tres y no podía salir a comprar: el auto no lo podía sacar y en la zona estaba todo cerrado. Entonces agarré los cigarros que me quedaban y los tiré por la ventana: "No fumo más". Pero mirá que alrededor mío se jugaban apuestas, ponían la botellita y los paquetes de cigarrillos y yo: "Muchas gracias, muchas gracias". Hay testigos presenciales de eso. Y no fumé nunca más... ¡pero nunca más, eh! Y después llegué al extremo que no quería que se fumara alrededor mío.

9) Estudiaste dibujo publicitario y dibujás de vez en cuando, ¿no?
Sí, me gusta pintar [señala a un ángulo de la sala]: aquellas pinturas las hice todas yo. Una vez le dije al señor Castells que tenía un montón de cuadros para rematar. "Traémelos todos", me dijo. Y le llevé como 40 cuadros. Pasó el tiempo, un día lo encuentro y le digo: "Che, Castells, ¿qué pasó con los cuadros?". "Se vendieron todos... los marcos". [Se ríe].

10) Viniste a Uruguay contratado por la Comisión de Fiestas de la Intendencia de Montevideo, para Carnaval.
Sí. Después conocí a un señor que era el dueño de la diversión nocturna más increíble que te puedas imaginar. Se llamaba Estanislao Pacheco Gómez y yo lo sigo admirando a pesar de que no está más. Mi papá me había dicho: "Mirá que el que de noche te saluda de día no te conoce". Ese hombre no cumplió eso: de día, de noche, al atardecer... una maravilla. Era el dueño de la noche, adorado por todas las chicas que trabajaban en la profesión.

11) ¿Por qué decís que era el dueño de la noche?
Porque tenía varios lugares; tenía Pigmalión, que era el mejor boliche que existió acá. Pero tenía varios. Un tipo que era fumador pero no bebía, con una cultura bárbara. Venían los tipos de los barcos con una tarjetita para encontrarlo a él [imita el acento inglés]: "El señor Pachecou...". Era el tío de este muchacho que juega al fútbol [se refiere a Antonio Pacheco]. Y él un día me rescató de una comisaría, pero esa es una historia muy larga, y me dijo: "Andá a tal lado -que era Pigmalión- y después hablamos". Yo le había contado que escribía, pintaba, hacía chistes, todas esas cosas. Entonces, después de conversar varias veces, me dijo: "Mirá, pibe, acá todo el mundo se levanta a las 10. El que se levanta a las 8 gana". Eso me lo dijo en el año 60, por ahí. Yo vine de Buenos Aires a Colonia en el vapor a paleta, esos que hacían tucu tucu tucu... Se lo cuento a mis hijos y me dicen: "Andá a mentir a otro lado".

12) El lector no me va a perdonar que no cuentes cómo llegaste a la comisaría de la que te rescató ese hombre.
Me había quedado sin trabajo por las inundaciones [de 1959] y estaba con un amigo que había traído, Guillermo Facal, extraordinario músico. No teníamos plata y vivíamos en un hotel (que un día lo fui a buscar y no lo encontré más), y un día de tormenta le digo a Guillermo: "Vamos a rajarnos de acá que nos van a matar". Cada vez que hay un relámpago, atrás viene un trueno. El hotel tenía puerta cancel y puerta, así que necesitábamos dos relámpagos y dos truenos para rajarnos. Y nos fuimos. Llegamos bajo lluvia, con un contrabajo y un trombón que anda por ahí todavía, hasta la plaza que estaba frente a la [comisaría] 10. ª . Viene un vigilante y nos dice: "¿Qué hacen acá?". "Mojarnos... qué vamos a estar haciendo". "¿Qué están esperando?". "Que nos lleven presos". "¿Cómo que los lleven presos?". "Sí, no tenemos donde vivir, estamos todos mojados... ¿a quién hay que matar para que nos lleven?". [Se ríe]. Entonces nos llevó invitados a la comisaría y ahí conocí al señor Pacheco. Estaba ahí porque había habido un incidente con una chica que trabajaba en la noche y nos vio así, con el contrabajo y el trombón, y nos preguntó qué hacíamos ahí.

"Quien era dueño de la noche montevideana me dijo: ‘Mirá, pibe, acá todo el mundo se levanta a las 10. El que se levanta a las 8 gana'"

13) Y así llegaste a Pigmalión.
Sí, en Pigmalión hacía hasta el hielo. Fabricaba el whisky importado también. [Se ríe]. Me habían enseñado a pasar de una botella a la otra, que a veces todavía lo hago porque cuando se me toman todo el bueno le encajo eso... después del tercero está bárbaro todo.

14) ¿Qué otras cosas hiciste en la noche, de esas que se pueden contar después de muchos años?
No, no, nunca estuve detenido salvo esa vez, que en realidad no fui detenido... me entregué. En la otra fue por falta de televisión.

15 ¿Por falta de televisión?
Claro, fue con el Negro Rada. Trabajábamos en la boite Bonanza y una noche volvíamos en una camioneta Commer que yo tenía y nos para la policía en Soca y Rivera. Era la época que venían con un ómnibus y se llevaban a todo el mundo en cana; fue hace 51 años, porque la que era entonces mi señora estaba embarazada. "Documentos". "No tenemos, venimos de trabajar". Estábamos los dos con smoking de lamé plateados. "¿Y ahí que traen?". Eran las valijas de los instrumentos. "¿Qué van a ser, ametralladoras?". Listo, para la 10. ª. Llegamos y nos dicen: "Ahora no se pueden ir hasta que no venga el comisario". Tuvimos que esperar, mandamos comprar bizcochos para todos los muchachos hasta que vino el comisario. Cuando llegó, le digo: "¿Por qué no les compra un televisor a los muchachos?". Claro, era la época en que todavía era raro tener televisión, si hubieran tenido nos habrían reconocido. Yo salía en El Show del Mediodía.

16) Trabajaste en Punta del Este cuando era otra cosa.
Sí, barrí las playas, entre otras cosas, de mañana con una hoja de palmera. Pero había ido a trabajar en la noche con el trombón, había mucho trabajo en esa época. Ya en setiembre estaban los mejores músicos todos conchabados en Punta del Este.

17) ¿Trabajabas de noche en los boliches y de mañana salías a barrer playas?
Sí, para la diaria. Hice tantas cosas... En la noche me hice amigo de Naná, ella era primerísima vedette acá, excepcional. Trabajaba de primera vedette en el Embassy, que era una boite de la calle Bacacay, y trabajar ahí no era para cualquiera. Una vedette excepcional Naná.

18) Has dicho que "hiciste" el aeropuerto de El Jaguel y el parador La Olla. ¿Qué quiere decir que "los hiciste"?
Que los construí, los levanté. Todavía en El Jaguel hay muchos muñecos hechos por mí. Andá y vas a ver que frente al aeropuerto hay una jirafa, un mono, caballitos, todo hecho con árboles. Los hice yo. Me presenté a una licitación, porque ahí iba mucha gente a pasear, en la época en que iban a la playa con traje largo y eso era como una especia de glorieta, con piscinas, y la gente iba a tomar el té. Era muy bacán, se fue dejando y después fue un lugar de ir a alquilar caballos. Día nublado, que no estaba para la playa, la gente se volcaba para ahí. Y se me ocurrió, después de haber trabajado mucho tiempo en la noche, que los chicos no tenían distracción si no era la playa. Y eso lo había visto en Mar del Plata, que había un lugar que se llenaba de chicos cuando el tiempo estaba feo. Y me presenté a la licitación y lo hicimos.

19) ¿Y el parador La Olla, de Punta del Este, era tuyo?
Mío, del señor Horacio Scheck y del señor Hugo Vidal. Presentamos un proyecto y caminó. Se hizo de tal manera que la gente que iba a las 10 de la mañana agarraba sol y seguía tomando sol hasta cuando se iba. El ingeniero [Scheck] posicionó las terrazas de tal manera que salía el sol y ya te podías tostar en la playa y siempre tenías sol.

"En Pigmalión hacía hasta el hielo. Fabricaba el whisky importado también"

20) Así que eras empleado de Canal 12 y a la vez socio de uno de sus dueños.
Pero mucho tiempo después, mucho... esto fue en el 76. Más que socio, Scheck fue un señor que nos hizo una pierna a nosotros, porque él no lo necesitaba. No fue nunca, solamente cuando lo íbamos construyendo. Para él era un placer hacer eso. La Olla era un emblema, y ahora fui, el 1.º de enero -no pisaba Punta del Este desde 1985 porque es para los bacanes- ,y vi La Olla. Fue el negocio emblema de Punta del Este, lo hicimos como tarjeta de presentación del balneario. Venían políticos, todos los jugadores de fútbol, el técnico aquel que fue campeón del mundo... Menotti, vino Julio Iglesias por primera vez al Río de la Plata... Un chiquero está más cuidado que eso. Entonces me hago una pregunta: si fue algo tan lindo para Punta del Este, ¿por qué la gente que está al mando no lo cuidó? Me dio una pena muy grande.

21) Trabajaste en los tres canales, pero cuando fuiste a pedir trabajo al que sería para siempre tu canal, el 12, no te fue del todo bien con un argentino conocido tuyo que era el director.
Sí, José Pedro Boiro, gran director. Él vino contratado para armar Canal 12, sus secciones: utilería, escenografía, ambientación... Yo lo conocía del Canal 7 de Buenos Aires, donde había trabajado antes. Veníamos de una gira con Rada y nos preguntamos: "¿Qué hacemos ahora?". "Yo tengo un amigo -le dije- que nos va a dar laburo porque está preparando todo para el Canal. Íntimo amigo mío". Fuimos, tocamos el timbre y salió Lilián Frost, que fue su secretaria y hablaba como cuatro idiomas. "Quisiéramos hablar con el señor José Pedro Boiro". "¿De parte de quién?". "Dígale de parte de Cacho De la Cruz". Cerró la puerta... nunca apareció. [Se ríe]. Cada vez que nos encontramos con Rada me dice: "Cacho, ¿no tenés un amigo para conseguir laburo?". [Vuelve a reírse]. Pero después sí, fuimos de nuevo a los quince o veinte días de empezar el Canal, a través de una agencia, Avance Publicidad, y ahí me dice: "Oh, Cacho, ¿cómo andás?". "¡Vos, hijo de tal por cual, tu secretaria cerró la puerta y no la abrió nunca más!".

22) ¿Cómo conociste a Rada?
En el Club de Bochas Irlanda. Yo trabajaba en Bonanza y ahí conocí al dueño del club, que una vez, por alguna fecha que no me acuerdo, hacía un festejo. Y él me dijo si no podía ir a hacer un pequeño show. Cuando llego allá estaban cantando unos muchachos, y él me dice: "Va a venir un moreno que no sabés cómo canta y cómo imita, a Ray Charles, a Rosamel Araya, a Nat King Cole". "Trabaja en el Correo", me dice. Cae Ruben con los palillos en los pantalones por la bicicleta e hizo su presentación. Nosotros nos íbamos a Chile y necesitábamos un tipo que cantara, entonces le dije si le interesaba venir con nosotros. Me dijo que sí. "¿Cuánto ganás vos?", le pregunto. No me acuerdo cuánto me dijo, pero supongamos que era 10 pesos. "Yo te doy 100". Después, cuando volvimos, le dije: "Mirá, Negro, con la guita que ganaste hacete un smoking bueno, decile a Pancho Nolé que te haga los arreglos y el mundo es tuyo".

23) Así que prácticamente sos el mentor de Rada.
No, no, fue una cosa fortuita, no soy el descubridor. En el ambiente de las murgas él era muy conocido, hacía unas tercias que llegaban allá arriba... bárbaro. Lo conocían como "zapatito viejo".

24) Hoy, el estudio principal de Canal 12 lleva tu nombre. ¿Quién te comunicó que eso iba a ser así?
Me lo dijo un productor, Jorge Giordano. "Vos sos loco... ¿qué hice yo?". "Acá se hizo una votación, con los directivos, con todos, y se resolvió eso". Fue una de las emociones más lindas de mi vida.

25) Es como decir que sos la persona más importante que pasó por ese estudio.
No sé si tanto. Era tan importante que el cameraman hiciera foco, que el sonidista apretara bien las teclas, que el director no le errara con los dedos... Tuve suerte de tener una imagen, fue por eso.

26) ¿Todos los personajes que hiciste fueron creación tuya?
Bueno, nunca fui de decir: "Tengo una idea, vamos a hacer esto". Había un equipo alrededor que laburaba y eran todos creadores.

27) He leído que la idea de Cacho Bochinche se te ocurrió pensando que faltaba un programa enfocado específicamente en los niños.
No, que faltaba no, porque acá había programas para niños. Lo que faltaba era algo como lo que yo disfruté cuando era chico. Entonces, todo lo que yo iba haciendo era algo que yo había hecho cuando era pibe: el palo enjabonado... ¿quién no quiso subir a un palo enjabonado? En los clubes de barrio allá en Buenos Aires el palo enjabonado era una cosa muy especial. En el 86 u 87 estuve haciendo unos trabajos en Bolivia y Ecuador, una lotería que había allá, y un día les dije: "Vamos a hacer el palo enjabonado". "¿Qué es eso?", me dicen. "Eso es para los chicos que no tienen nada", me dijeron. "¡Es para todos! ¿Cómo para los chicos que no tienen nada?". Lo mismo que patearle al golero... ¿quién de nosotros, en los potreros donde jugábamos, no poníamos un palo cruzado y [jugábamos] a tirarlo?

"Cuando volvimos [de una gira por Chile] le dije a Rada: ‘Mirá, Negro, hacete un smoking bueno, decile a Pancho Nolé que te haga los arreglos y el mundo es tuyo'"

28) Hay una leyenda que habrás escuchado, que dice que Cacho trataba mal a los chiquilines.
Y bueno... eso hay que perdonarlo. No puedo discutir con alguien que dice eso, ¿qué le voy a decir? ¿"Te voy a matar"? Una vez dijeron que yo tenía sida. Yo estaba en Punta del Este y me buscaba hasta la telefonista del Canal: le habían dicho que había muerto. Había un señor que trabajaba en El Jaguel, don Rossi, que un día me pidió para ausentarse porque era el cumpleaños de la señora. Como a las 2 de la mañana llama a La Olla y pregunta por mí. Le dicen que no estoy en ese momento y dice que está con una señora que dice que yo estoy internado en el Clínicas, con sida. El que atendió la llamada me ubicó y entonces lo llamé a don Rossi. Y me dice que está con una enfermera que dice que me está cuidando a mí en el Clínicas y que es amiga de mi señora. "Vení, hablá vos", le dice, y la mujer no quería venir. "Vení, hija de tal por cual", yo lo escuchaba. "¿Cómo le va Cacho? Sabe que a mí me dijeron eso". "Ah... le dijeron. ¿Y por qué lo reparte usted sin confirmarlo?". Ahí está la prueba de cómo son las cosas. Si tenés un poquitito de suerte en la televisión, ojo con el gremio en casa, con los masculinos: "Ah, este es terrible... tal cosa". Y las mujeres: "Sí, pero tiene celulitis". [Se ríe].

29) ¿El ambiente de la televisión es muy competitivo?
Acá somos todos angelitos. Allá son bravos [en Argentina]. Creo que es el único país del mundo donde sucede eso. Yo tuve la suerte de trabajar desde Colombia para abajo y nunca vi escándalos. En Argentina buscan el escándalo para hacerse famosos en vez de laburar. Y nosotros muchas veces los imitamos.

30) En un momento te habían contratado para Polémica en el Bar y tuviste un problema con Gerardo Sofovich, ¿qué pasó?
Fue un cambio de palabras, un poco subidas de tono. A él lo admiro, eh, no hay un tipo que tenga el olfato que él tiene para saber qué quiere el público. Siempre fue de decir: "Acá mando yo y las cosas se hacen como yo digo". Entonces me mandó hacer un diálogo con el Gordo Porcel. "Vos sentate acá y dale al Gordo por la cabeza, con la gordura y con todo". Estaba Minguito, Rolo Puente, Pablito Codevilla, Santiago Bal... Y yo le dije: "No puedo darle al Gordo, él está enfermo. No está gordo de comer pan flauta". "Pero vos dale igual". La gente aceptaba las tomadas de pelo que le hacía Olmedo porque habían hecho una dupla en la que cabían esas cosas. Pero yo era un tercero en discordia, no tenía por qué meterme en eso, a la gente no le iba a gustar. Yo soy muy amigo de Olmedo, nos criamos juntos en Canal 7, no podía hacer que la gente dijera: "Este muchachito, ¿qué quiere? ¿Imitarlo a Olmedo?". "¡Bueno, acá las cosas son como yo digo!", me saltó Sofovich. "Metete la mesa en el culo y andá a la reputísima...", un rosario le mandé. Y me fui. Cuando iba cruzando el estudio pensé: "Ahora vienen todos sus amigos a pegarme", pero no vino nadie. Después vino toda la prensa argentina al Canal [12], pero no dije nada. Lo que les dije fue que yo me sentía muy pequeño en esa mesa, que para mí Porcel era Chaplin, Buster Keaton.

31) ¿Qué hiciste con Olmedo en Canal 7?
Éramos pinches los dos. Había algo así como una bolsa de trabajo que era en un bar enfrente al Canal. Y todos los que esperábamos laburo parábamos ahí. Entonces venía el hermano de José Pedro Boiro, Jorge, que era su asistente, y nos llevaba para que nos ganáramos un bolo; e iba uno, después iba otro, hasta que gustaba lo que hacías y te enganchabas en algún lado. Había una flota de gente y entre ellos estaba Olmedo.

32) ¿Tuviste amistad con él?
Sí, un vínculo muy grande con él, con sus hijos, venían a La Olla. En La Olla hice la primera cancha de tenis, sin permiso... primero la hice y después pedí permiso y me decían que la demoliera. "Pero ya está hecha... ahora en temporada no la voy a demoler". Y venía Olmedo a jugar.

33) ¿Es verdad que Olmedo tenía problemas de memoria y por eso lo suyo era todo improvisación?
Nooo, no, no. Olmedo era un gran actor, lo que pasa es que tenía una impronta maravillosa. Él sabía lo que tenía que hacer, pero improvisaba porque tenía una capacidad enorme para eso. Y nunca dijo una mala palabra, todas las dio a entender.

34) ¿Era una persona de la que podía esperarse el final que tuvo?
A mí me dio una gran pena y Maximiliano, el día que murió, viene llorando a Punta del Este y me dice: "Se murió el Negro". Él era un chiquilín y era muy amigo de sus hijos, no lo podía creer.

35) ¿Maximiliano en qué se parece a vos?
En el apellido. Mirá, yo nunca le dije lo que tiene que hacer, lo único que le dije, no por campeón sino por experiencia, fue: "No hagas esto" o "Terminalo así, si querés". Él tiene una visión impresionante. Lo que le enseñé a todos mis hijos es a saber valorar... el cuarto de Santiaguito, el más chico, tiene a Marilyn Monroe, Los Tres Chiflados, Chaplin. Le enseñé cómo es la cosa, porque ahora mirás televisión y decís: "No puede ser".

"Una vez dijeron que yo tenía sida. Estaba en Punta del Este y me buscaba hasta la telefonista del Canal: le habían dicho que había muerto"

36) Estuviste mal físicamente cuando te asaltaron y te lastimaron, pero ahora estás bien. ¿Pensás en volver a hacer televisión?
Mirá, si yo fuera un equivocado podría hacer televisión, pero no hago hasta que no se logre algo acorde a mi edad, las arrugas, el habla, la memoria... cuando consiga una cosa así, la hago. Mientras tanto no, porque salir para ponerte en boca de la crítica al cuete, no. Eso lo tenemos decidido con el Canal.

37) ¿Y hay ideas?
Hay un proyecto, que salió como promoción y todo y no se pudo hacer por problemas que tiene Canal 13 de Argentina con el gobierno y se frenó, pero está la propuesta. Acá salió la promoción, se llamaba Canta Si Puedes. Un proyecto muy caro, y sirve porque ahí sí una persona adulta puede salir sin hacer el papel del pavo.

38) ¿Te cuesta el hecho de no verte en televisión?
No, para nada. Lo suplo con muchas cosas: toco todas las mañanas el trombón, me voy a Buenos Aires y tengo veinte amigos que son músicos y nos juntamos en un boliche de un amigo. Es un boliche cerrado, lo abre cuando junta ocho músicos y tocamos. Después los domingos junta sus músicos y toca gratis en una plaza. "Cacho, lo que me encanta de esto es ver cómo la gente para y dice: ‘¿Qué pasa acá?'. Y se va acercando, acercando, y se queda".

39) ¿Tenés enemigos?
Que yo sepa, no. Un enemigo sería alguien que no me quiere, ¿no? No me enteré de eso. Y que yo no quiera a alguien, tampoco. Muchas veces se interpretan mal las cosas. Vos estás siete meses para hacer una obra de teatro y la primera función llenás la sala porque vienen todos tus amigos, pero al otro día hay 15. Y al otro, hay 17. "Estamos repuntando", decís vos. Y al otro día hay 21. No estás repuntando. Entonces levantás, esto es así. Y por eso alguna vez he tenido palabras con alguno que pudo haber quedado resentido, pero esto es a suerte y verdad, loco. Es muy bravo cuando te ponés en productor, porque cuando la gente no viene hay que entender que nos tenemos que ir muchachos, porque la sala vale guita.

40) ¿Todo tiempo pasado fue mejor?
No. ¿Que hoy haya inseguridad? Antes había también. ¿Qué hay violencia en la calle? Antes había también. Siempre les digo a mis hijos, alguno tiene 50 años, que no saben lo que es este país. En Buenos Aires, para bañarme en la playa tenía que hacer 400 kilómetros, y acá tengo la playa a cuatro cuadras. En Buenos Aires, a los 100 pesos le decían "el canario". Un billete de 100 pesos era un canario y mi padre me decía: "Vos cada vez que agarres un canario, el 50 por ciento metelo en la jaula. El otro 50, mandalo a volar". Y le hice caso. Si me muero dentro de 10 años no va a ser por angustia, porque la angustia viene por la guita. En Buenos Aires tengo tres apartamentos, de los cuales no veo un puto peso porque uno se lo dejé a mi hermana y los otros a las hijas de ellas. Estaban sin trabajo, tenían problemas. "Deciles que vayan -le dije a mi hermana- yo no les voy a cobrar alquiler, pero que ellas te ayuden a vos". Tengo eso. Y yo les expliqué: "Si mañana a mí me va mal, ustedes chicas piensen que yo no me he portado mal, ¿no?". No firmamos nada, yo tengo palabra, pero tengo enojos también. [Se ríe].


Montevideo Portal | Gerardo Tagliaferro
Fotos: Manuel Lino
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