La Policía Civil del estado brasileño de Santa Catarina investiga la muerte de Jessica Elias da Rosa, de 23 años, un caso que conmueve a estas horas al país vecino tanto por su brutalidad como por sus sórdidos pormenores.

El cuerpo de la joven fue encontrado la noche del 23 de marzo en un área boscosa en Braço do Norte, en el sur del estado. Por el crimen fueron detenidas la exsuegra, el compañero de esta y la actual novia del ex de la víctima.

La comisaria Jucinês Ferreira, que se encuentra al frente de las pesquisas, explicó que Jessica fue secuestrada y asesinada. La víctima estuvo desaparecida durante dos meses antes de que se encontrara el cuerpo.

Según la funcionaria, la víctima se contactó por última vez con la familia el 22 de enero, momento en el que ya estaba en manos de las dos mujeres. En ese momento, y luego de insistentes llamadas e intentos de contacto por parte de sus familiares, les envió una selfie.

La foto fue tomada en la casa de los sospechosos, según se constató. “Mandó una foto extremadamente abatida, con los ojos hinchados, se cree que después de llorar mucho”, dijo la comisaria en declaraciones recogidas por el portal noticioso G1.

En el mensaje, Jessica le decía a su familia que necesitaba irse de la ciudad, ya que había hecho algo malo.

Según Ferreira, las dos mujeres llevaron adelante estratagemas para evitar que la familia de la víctima sospechara de ellas.

“De hecho, ese mismo día [del último contacto de Jessica con la familia], mientras la víctima estaba en su poder, ambas [las sospechosas] fueron a su casa y hablaron con la madre de Jessica, buscándola. Crearon medios para evitar ser sospechosos”, detalló la uniformada.

El secuestro tuvo lugar el 20 de enero, cuando Jessica fue obligada a subir a un automóvil y llevada a la casa de su exsuegra. En el rapto participó también el exsuegro.

Si bien la policía continúa con las investigaciones para establecer la dinámica y cronología del crimen, Ferreira reveló que la víctima fue asesinada con “mucha golpiza” y finalizada con una llave de estrangulamiento.

La policía llegó al lugar donde fue enterrada Jessica tras la detención del ya mencionado exsuegro, que fue quien reveló el lugar del enterramiento.

“Describió que, en un principio, los tres la habían sepultado en un sitio y luego, a los siete días, la desenterraron porque entendieron que ese lugar era muy comprometedor, que la podían encontrar”, dijo.

Ferreira explicó que Jessica tenía una relación conflictiva con su exnovio, quien tiempo atrás le incendió la casa y que está en prisión desde entonces por ese delito.

“La suegra aparentemente estaba resentida por esa situación, y veía a Jessica como culpable”, dijo.

A pesar de que su ex le quemó la casa y estuvo a punto de matarla en una ocasión, Jessica todavía “tenía sentimientos afectivos” por él, dijo la comisaria.

El presidiario es investigado como posible autor intelectual del crimen, que podría haber instigado y planeado desde la cárcel.

Jéssica tenía dos hijos, de 8 y 5 años.