El intendente de Soriano, Guillermo Besozzi, abordó en una extensa entrevista distintos aspectos de su situación judicial reciente, su visión sobre el sistema de justicia, el contexto político y económico del país y varios temas de gestión departamental.
En relación al respaldo político recibido tras la causa que enfrentó —y que fue archivada—, explicó por qué sintió la necesidad de agradecer públicamente: “Yo fui el lunes a avisarle y a decirles que en nombre de los siete no teníamos palabras de agradecimiento. En aquel momento, tiene mucho valor que un partido confiara plenamente. No me darán los años de la vida para agradecer tanto apoyo que me dio la gente en general”.
“Yo estaba con la tobillera en mi casa y salgo electo así. Es algo también inédito en Uruguay, en plena campaña, con todo lo que eso implica. Fueron momentos difíciles, con mucha presión, con mi familia pasando un momento muy duro y con una impotencia que fue de las cosas más fuertes que me tocó vivir”, dijo en diálogo con Quién es quién (Diamante FM).
Al analizar el funcionamiento del sistema penal, el intendente fue crítico con algunos aspectos del nuevo modelo: “Hay cosas a corregir, como que nos quedemos en manos de una acusación donde quedás en manos de una fiscal que se le ocurre acusar porque escuchó en el teléfono tal o cual cosa, sin siquiera llamar a declarar. En un año jamás me preguntaron nada, y eso para mí es una falla grave”.
“Ninguno de nosotros tuvo garantías, y si el intendente no tiene garantías, ¿qué le queda para el resto de la gente? Hay gente que termina aceptando delitos porque le ofrecen algo menor con tal de que no le vayan por algo más grave, o sea, terminan aceptando algo que no hicieron para zafar de una situación peor. De los nuestros hubo alguno que en algún momento lo pensó”, añadió.
En esta línea, Besozzi consideró que en el caso hubo “intencionalidad política”: “Es lo que no puede haber en la Justicia ni en la Fiscalía. El Facebook de esta señora [la fiscal Stella Alciaturi], fue sumariada por eso. O sea, no hay duda que tenía una intencionalidad”.
Consultado sobre si se sintió un “preso político”, el intendente respondió afirmativamente. “En un momento uno de mis abogados me dijo: ‘Usted es un preso político’. Yo dije: ‘¿Pero cómo voy a decir que soy un preso político? Estamos en democracia’. Creo que hubo gente que intentaba que yo fuera un preso político. Sí, me sentía así”, comentó.
En cuanto a su actual gestión, se refirió a la situación de la empresa Pamer y el envío de trabajadores al seguro de paro:. “No son 130 trabajadores, son 130 familias las que están detrás de esto, y por eso hay que estar muy atentos y en contacto con la empresa para ver cómo se puede ayudar en una coyuntura complicada. Tenemos que tratar de que venga inversión a nuestro país, pero también cuidar mucho las que ya están instaladas”.
También se refirió a la normativa sobre ingresos a las intendencias, al considerar que limita herramientas de gestión social. “Yo creo que no fue bueno, porque antes uno podía atender situaciones muy vulnerables, gente que necesitaba un trabajo urgente para salir adelante, y hoy eso se dificulta mucho. Hemos perdido autonomía como gobiernos departamentales, y eso no es bueno para la gestión”.