Más de 1.000 demandas por lesiones personales acusan a Meta y a otras plataformas de redes sociales de priorizar las ganancias por sobre la seguridad infantil, minimizando durante años los riesgos asociados al uso intensivo de sus productos. Esta semana comenzó el primer juicio de alto perfil, considerado un caso testigo que podría sentar un precedente clave para el resto de las denuncias.
El proceso gira en torno al caso de KGM, una joven de 19 años que sostiene que Meta y YouTube le causaron daño psicológico al diseñar funciones como el desplazamiento infinito y la reproducción automática con el objetivo de generar adicción. Según la demanda, estas prácticas contribuyeron a que desarrollara ansiedad, depresión, autolesiones y tendencias suicidas desde la infancia.
KGM comenzó a usar YouTube a los 6 años y se unió a Instagram a los 11. Reclama una indemnización aún no cuantificada que incluye daños punitivos y solicita que la Justicia obligue a las plataformas a incorporar advertencias de seguridad visibles para alertar a padres y tutores sobre los riesgos.
Acuerdos y plataformas en disputa
La demanda original también incluía a TikTok y Snapchat, pero ambas empresas llegaron a acuerdos extrajudiciales: Snapchat la semana pasada y TikTok apenas horas antes del inicio del juicio, según informó Bloomberg.
Por el momento, YouTube y Meta continúan enfrentando el proceso judicial. Una eventual derrota podría costar miles de millones de dólares a la industria de redes sociales y obligar a cambios estructurales en el diseño de las plataformas, de acuerdo con CNN.
La estrategia de defensa
Las empresas sostienen que otros factores —como el acoso escolar o problemas familiares— fueron los verdaderos desencadenantes del daño psicológico de KGM. También argumentan que están protegidas por la Sección 230 de la legislación estadounidense y por la Primera Enmienda, que limita su responsabilidad por el contenido publicado por terceros.
Asimismo, alegaron que la madre de la joven no leyó los términos del servicio, en los cuales figuran advertencias sobre el uso de las plataformas. Sin embargo, la jueza Carolyn B. Kuhl rechazó los pedidos de juicio sumario y sostuvo que KGM presentó pruebas suficientes para que el caso sea analizado por un jurado.
La magistrada señaló además que advertencias ocultas en los términos y condiciones no pueden equipararse a alertas visibles, y que la madre declaró que habría restringido el uso de las aplicaciones si hubiera conocido los riesgos.
El peso de los documentos internos
Uno de los elementos que podría resultar decisivo son los mensajes y documentos internos de las empresas. El Tech Oversight Project publicó recientemente un informe basado en material revelado en el caso, que describe estas pruebas como “irrefutables”.
Según el informe, las plataformas diseñaron deliberadamente productos para generar adicción en niños y adolescentes, pese a conocer los efectos negativos sobre su bienestar. En uno de los correos citados, se afirma que Mark Zuckerberg definió en 2017 que los adolescentes debían ser la prioridad estratégica de Meta.
Otro documento interno de Facebook planteaba permitir a preadolescentes acceder a modos privados inspirados en las llamadas “finstas” (cuentas falsas de Instagram), al tiempo que reconocía que datos internos correlacionaban el uso de Facebook con un menor bienestar juvenil.