Los pasajeros de un vuelo Nueva York-Londres de la compañía British Airways arribaron a destino con más de una hora de adelanto gracias a fuertes vientos que hicieron que el aparato llegara casi a la velocidad del sonido.
El avión cubrió la ruta en 5,16 horas, alcanzando picos de velocidad de hasta 1.200 km/h, apenas 24 por debajo de la barrera del sonido y bastante por encima de la velocidad crucero, que en la mayoría de los casos ronda los 900 km/h.
Además de ganar tiempo, los vuelos casi supersónicos son divertidos, opina Alastair Rosenschein, ex piloto de la compañía británica. "Es como surfear", dice en declaraciones citadas por Folha.
Al llegar a Londres, muchos pasajeros coincidieron con la opinión del ex piloto, pero otro manifestaron su preferencia por vuelos con menos adrenalina.