En el año 2021, Uruguay aprobó la portabilidad numérica y permitió que los usuarios de teléfonos celulares cambiaran de compañía conservando su número.

Antes de ello, los uruguayos ya nos caracterizábamos por otra portabilidad, mucho más antigua y extendida: la portabilidad del termo y el mate.

Cierto es que el consumo de la infusión de yerba mate es un hábito compartido con nuestros hermanos argentinos, brasileños y paraguayos. Pero solo en Uruguay existe esa suerte de apego o adicción que nos impulsa a llevar la parafernalia matera a todas partes, tal como un dromedario carga su joroba o un tiburón su pez piloto.

Esa relación oriental por el mate fue comprobada en las últimas horas por la científica argentina Valeria Edelsztein, quien viajó a Montevideo para participar en un congreso en las instalaciones de Antel.

“POV [punto de vista]: Estás en un congreso en Uruguay y no permiten entrar con bebidas al auditorio”, escribió la visitante en X, junto a una foto que mostraba las bebidas “estacionadas” por los asistentes en el exterior del recinto: decenas de termos y mates.

La publicación se hizo rápidamente viral y recibió numerosas respuestas, la mayoría en tono de humor. Algunos internautas, por su parte, entendieron que la prohibición carecía de sentido, mientras que otros la consideraron apropiada.