Fueron una de las bandas protagonistas del boom del rock uruguayo surgido a principios de la década, sin embargo, rechazan ser encasillados como banda de rock o de cualquier otro género específico, definiéndose como "una banda de canciones".

La historia de la Vela Puerca es la de unos muchachos de barrio que se juntaron para tocar en la calle la música que les gustaba. Ese inicio romántico no tiene nada de particular, y son muchas las iniciativas que no pasan de ahí. Sin embargo, "El Enano" y sus amigos supieron tomar el tren cuando les pasó cerca, llenando vagones con voluntad de trabajo, profesionalismo y creatividad, pero procurando no perder la identidad humilde de sus primeros pasos.

Criticada y aplaudida según la ocasión, La Vela Puerca se transformó en una de las bandas más populares del país, y quizá la de mayor penetración internacional, conformando un grupo humano muy particular, que supo tender puentes ente géneros y generaciones.

Quince vertiginosos años pasaron desde aquel improvisado recital callejero, y La Vela lo celebró el viernes con un emotivo recital en el Teatro de Verano. Montevideo Portal dialogó de manera coral con Sebastián "Enano" Teysera, Sebastián "Cebolla" Cebreiro, y Santiago "Sin alias" Butler en un recoleto bar cercano a la rambla montevideana.

De norte a sur, de este a oeste
El 2010 viene siendo un año movidito para La Vela Puerca. En plan de difundir su DVD "Normalmente Anormal", emprendieron una intensa y extensa gira por Argentina. En dos meses "recorrimos desde Neuquén hasta Salta, proyectábamos el documental y tocábamos canciones de ayer, de hoy y siempre" recuerda el Cebolla.

La Gira por el país vecino fue un éxito, ya que hace años que La Vela juega de local en esa cancha, donde supo trascender el público de uruguayos residentes, conquistando al público rockero argentino. Pero luego de Argentina llegó el turno -por quinta vez- de España, y esa fue otra historia, aunque afortunadamente venturosa.

"Lo que nos sorprendió en esta última visita a España fue la respuesta de la gente. No lográbamos trascender del público uruguayo, que fue el que nos impulso a viajar en primera instancia. Esta vez el público español se acercó a los recitales", relata Cebreiro, quine comprobó que sus escuchas "ya no eran sólo los uruguayos con la camiseta celeste y la bandera", sino que estos uruguayos ya habían "contaminado" a sus amigos españoles. Para el Enano, en esa penetración en los oídos iberos "también influyó el haber tocado junto a Marea, en Viña Rock dos años seguidos, eso nos arrimó a un público que de otro modo a lo mejor no nos conocía". Pese a ello, igual costó hacerse notar". Asimismo, durante la gira española teysera tuvo ocasión de comprobar que "a los europeos les cautiva ver cómo los uruguayos y argentinos vivimos un recital de rock. No lo pueden creer, ver a la gente inmersa en esa extraña energía, la gente cantando..."

En el mismo sentido, Cebreiro apunta que "en los toques de allá no hay pogo, entonces para la gente eso es un espectáculo dentro del espectáculo. Piran con eso".
Durante estos quince años, La Vela Puerca fue testigo y partícipe de etapas bien distintas en la música uruguaya, desde la hegemonía pachanguera y "Cumbia Star" de los '90, y la ya mencionada explosión rockera del nuevo milenio. Hoy día "la situación es coherente", resume Teysera, ya que en su opinión "en un momento todo era muy difícil, pero luego se pasó a algo sobredimensionado, una demencia. Creo que ahora la situación es más normal, sin la sobrevaloración de hace unos años.

El repentino auge del rock generó enormes expectativas, pero habría hecho perder a más de uno cierto sentido de la ubicación. "Hubo un Pilsen Rock al que fueron cuarenta mil personas, y en la prensa se habló de fracasó...¡Pará!" reclama.

Sin embargo, el auge de principios de década dejó un saldo positivo. "Hubo un click, ahora hay bandas que viven de esto, cosa que antes era impensable", afirma Butler, quien entiende que eso es un gran logro, ya que "este es un país chico, y no vamos a decir que tenemos el público más rockero del mundo, aunque a mucha gente le guste".

Por su parte, "Cebolla" Cebreiro destaca que actualmente "las bandas comparten mucho público", cosa que no sucedía antes y era un problema, porque ""encima que somos pocos, muchos escuchan cumbia y la mitad no tienen plata. Hoy vienen bandas como Queens of Stone Age, lo que antes era impensable. Ahora hay espacios para ciertas bandas". A la hora de la estadística, reconoce que "cinco años atrás, La Vela tocaba en el Teatro de Verano y lo llenaba cuatro veces, hoy hacemos uno". Al igual que Teysera, Cebreiro entiende que la coyuntura actual "es un lugar más normal".


Están todos los que son, o casi
Uno de los puntos fuertes de la banda siempre fue su capacidad de convocar gente de fuera del ámbito del rock, tanto arriba como abajo del escenario. La Vela transita por senderos musicales diversos, sin preocuparse por -más bien alentando- el mestizaje entre géneros diversos. "Hay una necesidad de los medios de encasillar las cosas para poder hablar de algo", aclara a ese respecto Teysera. "Nosotros siempre dijimos que La Vela es una banda de canciones", manteniendo firme una regla básica:"no hacemos canciones que no nos salgan. Por ejemplo, yo no puedo rapear ni loco (risas del resto).

En cuanto a los cruces de género y la interrelación entre los artistas que los practican, iniciativas como Música Popular Uruguaya contribuyeron a "romper moldes" y propiciar acercamientos. "Ahora está todo más unido", dice el Cebolla, apuntando como ejemplo que "tenemos amigos murguistas", con los que han compartido trabajos en más de una ocasión. Este tipo de colaboraciones comparten un cambio respecto al panorama musical local de los '80 y '90. "Cuando invitamos por primera vez a Juan Casanova se quedó sorprendido, y nos dijo que él nunca había invitado a nadie a cantar", refiere.

Esa invitación, al igual que otras cursadas a músicos de todo pelaje, siempre respondió "a inquietudes que nos queríamos sacar: si te gusta lo que hacemos, vení y cantá con nosotros ¿Qué importa que no tenga nada que ver el estilo? De última siempre es música". Sostiene. "También hay mucho prejuicio de la gente, de intentar separar las cosas, cuando en realidad se trata de lo mismo: es música, es rock y todos no conocemos".

Viendo desde dentro la movida del rock, Teysera afirma que lo normal es "que haya buena onda" entre las bandas, por lo que las rivalidades habrían quedado en el pasado, en los escasos y más bien legendarios cruces entre punks y heavies, de hace varias décadas. "Nosotros nos juntábamos los martes en un boliche a jugar al truco" y en esa mesa de juego "estaban el Ale Spuntone (La Trampa) Nico de La Saga, yo, Juan Casanova...y la gente pasaba, miraba, y le parecía algo surrealista", recuerda.

"Siempre nos gustó invitar gente, capaz que por la forma en que se dio La vela, como un grupo de amigos" reflexiona Butler, y recuerda la ocasión " cuando invitamos a Tabaré Rivero, que eras alguien como de otro mundo". El frontman de La Tabaré fue invitado "locamente a un Teatro de Verano, y cambió la imagen que él tenía de nosotros, lo motivamos y le levantamos la cabeza". Por ello, nadie debería sorprenderse por la variada catadura de los compañeros de escenario en el próximo recital. "Somos pocos acá, más que para separarse, da para unirse y hacer cosas juntos", afirma.

El click de la cuestión, o click caja
El flujo de música e imágenes en Internet, ha sido uno de los temas más controvertidos desde el origen de la Red de Redes. Mientras los peces gordos de la industria discográfica, y numerosos artistas de trayectoria abogan por mayores controles de la piratería, los artistas emergentes relativizan el problema y señalan los beneficios, propiciando ellos mismos la difusión de música en las redes sociales y espacios de descarga.

"Tenés que pensar en tu conciencia, qué te dice", plantea Cebreiro, quien también plantea distingos según la locación y envergadura del material. "Yo nunca le voy a piratear un disco a La Chancha, que es una banda independiente. Por ahí, y por más que se caliente el batero de Metallica, le pirateo el disco", reconoce. "Yo también tengo música pirata, no me voy a hacer el moralista. Creo que la conciencia personal es lo que manda e implica un compromiso con la cultura que vos querés que se valorice. Si pirateas a Metallica ¿qué daño le hacés?, se pregunta.

"Hecha la ley, hecha la trampa, se inventó Internet, y marchaste, tanto con la música, las películas y muchas otras cosas", opina Butler, entendiendo que la extrema facilidad con que se puede acceder a dichas formas de arte, ha hecho casi imposible evitar su libre descarga, sea legal o no. "En la privacidad de tu casa y con Internet libre como es ahora... cómo se controla?" dice.


"A mí me encanta la música y vivo en Uruguay. No me puedo comprar discos de algunas bandas y no voy a poner una tarjeta de crédito en la computadora porque me paranoiqueo de por vida", explica Teysera "En mi situación, de gira con la banda, tengo la oportunidad de encontrarlos en vinilo, que es como más me gusta... y me lo compro en vinilo".

En cuanto a lo significativa que puede ser la pérdida de regalías a causa de la difusión al margen de la discográfica, "nunca pudimos plantearnos eso, porque nunca alcanzamos a vender discos en una cantidad tal como para enojarnos por la piratería", explica Teysera. "Si hubiéramos pasado de vender dos millones de discos a vender cincuenta mil, podríamos decir que eso nos cambió la vida, pero no es el caso".

A la hora de grabar y publicar música "nosotros tuvimos una situación particular respecto a otras bandas, porque desde muy temprano y por diversas razones, dimos con una multinacional, y tuvimos contrato con ellos hasta hace muy poco" repasa Butler. Sólo a partir del DVD publicado el año pasado, la banda se manejó con su propio sello, Mi Semilla Récords. "Ahí vimos lo que es manejarse de forma independiente, e hicimos una inversión y la recuperamos al poco tiempo. A lo mejor tendría que haber sido siempre así, porque en las compañías grandes sos como un pigmeo en un mundo gigante, y tus regalías son mínimas, pero cuando pasamos a ser dueños de nuestro propio negocio, descubrimos otra realidad".

Lo que vendrá y lo que debería venir
"Estamos trabajando en un disco que queremos sacar el año que viene, y cuyas bases estaríamos grabando entre febrero y marzo", adelanta el Cebolla. "Son canciones nuevas, y como cada disco de La Vela, refleja el momento que vive la banda". El músico admite que "estamos con muchas ganas de grabar estas canciones y salir a tocarlas" El impulso, disco anterior del grupo "ya está cumpliendo su ciclo, más allá de que hay canciones que hemos tocado muy poco".

En cuanto al desafío del Teatro de Verano, Santiago entiende que se trata de "el más doloroso, lo mas difícil es tocar en Montevideo", porque "va tu hermana, tu tío, tu madre...es donde te sentís más observado por la gente, los periodistas que siempre dicen una cosa y dicen otra", pero siempre "es algo bueno, más allá de que tenés que darle 400 entradas a la Intendencia y podés vender nada más.

"¡Qué no hay un rockódromo, única capital del mundo que no tiene un lugar cerrado para que toquen bandas!" se suma Teysera al reclamo, quien confiesa que al enterarse del incendio del Cilindro Municipal, no se entristeció en absoluto. "Menos mal que se quemó", sostiene, con la esperanza de que en ese lugar se construya un recinto adecuado para espectáculos.

"Sé que decir esto es dar un palo, pero la verdad que no hay un lugar para hacer un concierto de rock, solamente tenés el Teatro de Verano que es como tocar adentro de la Intendencia, porque hay que hacer tanto favor y tanta cosa que no se puede", recrimina Butler.

Así las cosas, podría decirse que la burbuja del rock uruguayo antes mencionada, pasó sin dejar como herencia una infraestructura adecuada, un edificio específico que contemple las necesidades y particularidades de la movida rockera.

"El Pilsen Rock lo compró una empresa argentina, y cambió completamente. Pusieron entradas altas, lo hicieron en Montevideo, y fue el que juntó menos gente. Apuraron a la gente, y al público uruguayo no hay que apurarlo" señala Butler, insistiendo en que " tiene que haber un rockódromo para recitales que junten entre 2.000 y 5.000 personas. Lástima que no salga de uruguayos o del nuevo gobierno". En su opinión, El Teatro de Verano "es lindo, pero se le gastó mucha plata e igual no quedó bien acústicamente, y van a tener que hacerle más reformas. En el Teatro Solís se gastan millones de dólares, lo que no está mal, pero me parece que al rock lo están dejando un poco de lado", concluyó.