Sin perder fuelle.

La pegadiza canción de Fonsi ha demostrado una enorme capacidad para viralizarse y versionarse en todo el mundo.

Ya tuvimos la versión cristiana (que no es la misma que la del cura), la de "Dos pesitos", la de la policía peruana, la del brexit, la del avión, y la italiana.

La que hoy no ocupa es modesta, pero no por eso deja de tener cierto melancólico encanto. El protagonista es un acordeonista que se gana la vida en las calles de la ciudad argentina de Tucumán, y que ejecuta su instrumento con talento y eficacia.

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