Reír hasta el final.
Una tuitera española contó en un hilo el modo en que su madre -enferma de cáncer- y su familia encararon lo inevitable.
Mucho se ha escrito sobre los efectos terapéutico del humor, y también sobre su rol en situaciones irremediables. Basta recordar el "humor de patíbulo" descrito por Sigmund Freud, y ejemplificado con un chiste sencillo y eficaz, uno en el que un hombre era conducido a la horca en lunes y decía, "vaya, qué bien que comienzo la semana".
Ciertamente, el humor no es capaz de curar el cáncer, ni de evitar la muerte o -puestos a saltar sobre resortes escatológicos- sobreponerse a la entropía y el final del universo. Pero sí puede amortiguar el dolor y ser un aliado en situaciones difíciles. Así lo sugiere al menos el relato publicado en Twitter por Súbete a la nutria.
Hoy hace una semana que se murió mi madre. Murió de cáncer y sabiendo con bastante precisión cuándo iba a morir.
— Súbete a la nutria (@subetealanutria) 5 de junio de 2018
Durante estos días durísimos, hemos dicho muchas tonterías y ahí van algunas de ellas:
Mi primo vino a visitarla e hizo el chiste de «Rick y Morty» de pedirle a alguien que cerrará la puerta diciendo «cierra, que se va el cáncer».
— Súbete a la nutria (@subetealanutria) 5 de junio de 2018
Nos perdimos una reunión familiar porque tuvimos que ir a urgencias. Nos mandaron un vídeo con un paneo de todo el mundo cantando el Cumpleaños feliz al cumpleañero. Mi madre y yo grabamos otro vídeo: paneo del box de urgencias, sin sonido, terminando en ella con la lengua fuera.
— Súbete a la nutria (@subetealanutria) 5 de junio de 2018
En una revisión oncológica le dijeron que no iban a poder darle quimio esa semana, porque tenía los bronquios muy mal. «No tengo los bronquios para farolillos», me dijo.
— Súbete a la nutria (@subetealanutria) 5 de junio de 2018
Durante el último mes estuvo sufriendo crisis de ahogos. La primera le dio por reírse de un chiste (ni siquiera chiste!) de Gomaespuma: «puso pies en Pontevedra» (en vez de «en polvorosa»).
— Súbete a la nutria (@subetealanutria) 5 de junio de 2018
Después comentamos con ella que fue una lastima no haberse muerto ahí, con un chiste de Gomaespuma.
— Súbete a la nutria (@subetealanutria) 5 de junio de 2018
El primer día que vinieron a casa los de cuidados paliativos empezamos a llamarlos «los de apelativos» e imaginábamos que iban casa por casa llamando a los enfermos «eh, caratonto!» y cosas así.
— Súbete a la nutria (@subetealanutria) 5 de junio de 2018
Ella quería un final laico. No tanto porque fuese atea (que también), sino porque no quería que oficiara la misa alguien que no la conociera y la juntara con los otros finados del día.
— Súbete a la nutria (@subetealanutria) 5 de junio de 2018
—No quiero que me toque un cuarto de diácono —nos dijo.
Así que estuvimos mi hermana y yo pensando barbaridades y obscenidades que hacer en lugar de la misa. Una de las ideas que más le gustaba a mamá era decir solamente «En el portal de Belén, Amén» e irnos todos.
— Súbete a la nutria (@subetealanutria) 5 de junio de 2018
Aunque como era justo antes de la incineración y su familia es Valenciana, también queríamos decir «Senyor pirotecnic, pot començar la mascletà!».
— Súbete a la nutria (@subetealanutria) 5 de junio de 2018
No tuvimos los huevos de decir nada de eso.
— Súbete a la nutria (@subetealanutria) 5 de junio de 2018
Aunque yo sí que dije:
— Súbete a la nutria (@subetealanutria) 5 de junio de 2018
—Según los deseos de mi madre, he escrito unas palabras: rododendro, arcabuz, conspicuo, alfoz y prístinas.
Y mi hermana hizo referencias a «Amanece que no es poco» y a los trastabilleos verbales de Rajoy.
— Súbete a la nutria (@subetealanutria) 5 de junio de 2018
Mi padre no estaba muy convencido de eso:
— Súbete a la nutria (@subetealanutria) 5 de junio de 2018
—Es traer a Rajoy a un sitio en el que no me gusta que esté.
A lo que mi hermana le dijo que:
—Es reírse de Rajoy como mamá se ha reído siempre.
Por cierto, que mi padre también tuvo cáncer (menudo historial majo me queda) y nos dio permiso para:
— Súbete a la nutria (@subetealanutria) 5 de junio de 2018
1. Hacer chistes sobre su cáncer.
2. Ofendernos si alguien hacía chistes sobre cáncer diciendo: «eh, no hagas chistes sobre el cáncer, que mi padre murió riéndose de uno».
Por cierto, se me ha olvidado que mi hermana fue a por las cenizas el otro día. Puso la urna en el sofá favorito de mi madre, les puso sus gafas, el abanico republicano y su manta favorita. Cuando llegué, la mezcla de ternura, grima, yuyu y descojone fue fina.
— Súbete a la nutria (@subetealanutria) 5 de junio de 2018


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