Por The New York Times | Shira Ovide

La semana pasada, una compañía en la que nunca pienso sacó a relucir a otra que había olvidado que existía. Fue un recordatorio de que no debemos subestimar lo aburrido.

Una de esas empresas se llama Poly y si sabes lo que hace, felicitaciones. Fabrica dispositivos como auriculares telefónicos para centros telefónicos corporativos y altavoces para hacer llamadas de conferencia en la oficina.

Estas cosas no son exactamente geniales, pero pueden ser útiles y Poly es muy rentable y lo suficientemente valiosa como para que alguien pague 1700 millones de dólares por ella.

El comprador, HP Inc., gana mucho dinero vendiendo conjuntos de computadoras e impresoras descomunales a las empresas. Fue una jugada sin esfuerzo que ha hecho que HP tenga un valor cerca de 40.000 millones de dólares, más o menos ocho veces el valor de WeWork, una empresa que era emocionante y que también casi se queda sin dinero y muere en 2019.

Los productos para quienes ocupan un cubículo pueden no ser los milagros que imaginamos de Silicon Valley, pero el mundo funciona con tecnología aburrida que las organizaciones aburridas necesitan para hacer cosas aburridas pero importantes. Muchas de las empresas que venden esta tecnología ganan torrentes de dinero, incluso si solo cinco humanos son capaces de explicar qué hace, por ejemplo, SAP, el gigante de software.

Mi misión es tomarme unos minutos para ayudarnos a apreciar eso que es insípido y hace que el mundo funcione.

No sé qué tecnología usa mi empleador para procesar mis cheques de pago. La mayoría de nosotros nunca veremos los servidores informáticos de Amazon que envían Netflix a nuestros televisores. El sistema de atención médica estadounidense depende en gran medida de los registros de pacientes de una empresa de software llamada Epic. Es posible que no sepas qué es Oracle, pero quizás hayas interactuado de manera indirecta con una de sus bases de datos si has comprado algo en línea.

Nunca escribiremos una carta de amor a ese tipo de software aburrido, pero lo necesitamos para vivir. Las cosas aburridas también pueden mejorar lo que hacemos, como habilitar las llamadas de telemedicina o ayudarnos a verificar si hay pañales en existencia antes de ir a la tienda.

Gran parte de la tecnología diseñada para empresas es terrible o está estancada en el pasado, pero son el detalle esencial de todo. Las empresas que fabrican tecnología aburrida para las organizaciones probablemente durarán más que las docenas de compañías emergentes de Doritos por encargo. Y es una mina de oro. Se espera que este año las empresas y los gobiernos gasten alrededor de 4,5 billones de dólares en tecnología. Algunas de las empresas de tecnología más valiosas del mundo, como Microsoft, SAP, Adobe, Oracle, Salesforce y ServiceNow, son aburridas.

Lo aburrido no es solo lucrativo. También puede ser un recurso político. Facebook no puede comprar un paquete de goma de mascar sin que los reguladores gubernamentales sospechen que la compañía está conspirando para provocar caries en todo el mundo. Y cuando intenta comprar cualquier empresa, todas las alarmas antimonopolio se activan.

Aun así, en enero, Microsoft anunció una adquisición por casi 70.000 millones de dólares del titán de los videojuegos, Activision Blizzard. Los reguladores aún podrían bloquear esa operación, pero Microsoft puede intentarlo en parte debido a su identidad como la menos polémica de las superpotencias tecnológicas. Microsoft tiene más ingresos y vale mucho más que Meta, la empresa matriz de Facebook, pero en general fabrica productos que las empresas usan para hacer cosas como analizar datos y no, digamos, herramientas de comunicación de las que se ha abusado para difundir teorías de conspiración.

Mark Gorenberg ha dedicado su vida profesional a la tecnología aburrida. A finales de la década de 1980, trabajó en Sun Microsystems, una empresa cuya tecnología, como Unix y Java, persiste en casi todos los dispositivos actuales. Gorenberg describió a Sun como “muy aburrida pero impulsora de todo”.

Desde entonces, Gorenberg ha trabajado para firmas de inversión que se especializan en respaldar a empresas jóvenes que venden a otras empresas el tipo de tecnologías que son, básicamente, poco glamorosas.

Gorenberg me dijo que muchas de las llamadas organizaciones de tecnología empresarial no han sido las más vanguardistas. Pero él está apostando a que el aburrido sector se convertirá en un caldo de cultivo para inventos interesantes.

Gorenberg habla de innovaciones como la tecnología que Microsoft lanzó hace poco y que esencialmente ayuda a que el software se escriba por sí solo. Su firma de inversiones, Zetta Venture Partners, respalda a una empresa emergente que escanea registros de accidentes automovilísticos para realizar evaluaciones de reclamos de seguros y otra que detecta posibles fallas en la red antes de que estas causen una caída de internet.

Él habla de un futuro en el que la tecnología aburrida sigue siendo esencial, pero también tiene algo que puede causar asombro.

Si esta tecnología puede ser un poco emocionante y a la vez ayudarnos a todos, genial. Pero siempre habrá un cimiento de tecnología aburrida que afecta nuestras vidas y el mundo, aunque nunca sepamos que existe. El mundo funciona con tecnología aburrida que las organizaciones aburridas necesitan para hacer cosas aburridas pero importantes. (Stephan Dybus/The New York Times)