Durante décadas, las galerías del Centro de Montevideo fueron parte del circuito clásico de compras. Pasillos con tiendas de ropa, relojerías, casas de electrónica, cafeterías y servicios convivían con el flujo constante de peatones sobre 18 de Julio, Colonia, San José y calles cercanas.

Hoy, el paisaje es otro.

Locales cerrados, carteles de alquiler, pasajes con escaso movimiento y actividad concentrada en unos pocos rubros forman parte de una postal repetida en varias galerías del Centro. A eso se suma un fenómeno que mencionan vecinos y comerciantes: menos circulación peatonal, más sensación de inseguridad y una zona que se apaga temprano.

El tema volvió a escena este año, luego de que la Intendencia de Montevideo anunciara un paquete de inversiones extrapresupuestales por más de US$ 300 millones, con foco en limpieza, veredas, calles, saneamiento y un plan específico para “revitalizar” la Ciudad Vieja. En paralelo, también avanza la reforma de movilidad metropolitana sobre 18 de Julio, avenida Italia y 8 de Octubre, que va a afectar a los productores y vendedores de la zona, para los que se prevén “compensaciones” por la obstrucción durante las obras.

Sin embargo, consultado por Montevideo Portal, entre quienes viven y trabajan en el Centro predomina la sensación de que persiste un deterioro que no responde a un solo factor ni comenzó ahora.

¿Qué dicen los vecinos? 

Juan Carlos trabaja como portero en un edificio de 18 de Julio, dentro de los tramos más ocupados de la principal avenida, y vive en la zona desde hace 14 años. Desde ese lugar vio cambiar el movimiento de la avenida y el vínculo que tenían los montevideanos con las galerías, que recuerda como espacios mucho más concurridos que hoy.

“Anteriormente sí frecuentaba mucho, porque era el lugar que nosotros teníamos para pasear, que no había en los shopping. Eran muy concurridas las galerías en ese entonces”, dijo. “Hoy en día ya no es tanto porque los shopping las absorbieron”, resumió.

Sin embargo, aseguró que el deterioro se debe en gran parte a la inseguridad y con escenas que se repiten a diario sobre la principal avenida. “Día a día veo a muchos indigentes, incluso durmiendo acá en la puerta del edificio, por lo que tenemos que llamar a la policía para sacarlos. Es muy frecuente, y más el tema de las drogas; ves mucha gente drogada”, afirmó.

Montevideo Portal · Daniel Fernandez Graffiti

A su entender, no se trata solo de una cuestión estética, sino que la imagen urbana condiciona dónde caminar, quedarse, invertir y dónde abrir un negocio.De acuerdo con esto, para un pequeño comerciante, la cuadra también vende, y la fachada del barrio importa tanto como la del local.

Fernández agregó que esa escena transmite una sensación de abandono difícil de revertir si no hay mantenimiento constante y señales visibles de cuidado público.

Costos altos con menos espalda

Consultado por la estructura de costos, el jerarca de la gremial sostuvo que el problema no se limita al alquiler. De acuerdo con esto, señaló tasas municipales, cargas laborales, aportes sociales, costos operativos y un contexto general caro para hacer comercio en Uruguay.

“Los costos del comercio son caros. Las tasas municipales son elevadas y después, si tenés personal, BPS y demás, son caros en general. Uruguay es caro en todo”.

En escenarios de ventas dinámicas, muchos costos se absorben. El problema aparece cuando la facturación cae y la estructura permanece.

Ese descalce golpea especialmente a pequeños y medianos comercios, que, en concordancia con lo que mencionó Epíscopo en la sección anterior, tienen menos espalda financiera para sostener meses flojos, remodelaciones de zona o cambios bruscos en el entorno.

Fernández señaló que algunos alquileres bajaron en el Centro, pero eso no compensa por sí solo el resto de la ecuación.

El temor por las obras

Sobre las reformas urbanas y de transporte previstas para el eje central, Fernández no rechazó la necesidad de invertir, pero advirtió que las obras mal gestionadas pueden agravar el presente comercial.

¿Y qué pasa con el comercio en esos dos, tres meses que está tiene cero venta? ¿Quién se va a hacer cargo de las cargas fiscales, personal y demás? De eso nadie ha hablado todavía”, cuestionó.

También señaló que en otras ciudades, muchas obras intensivas se ejecutan en horarios nocturnos o fines de semana para reducir impacto económico.

La crítica central no es a la obra en sí, sino a la ausencia de planificación compartida con quienes dependen de la calle abierta para vender.

De larga decadencia

Con base en los distintos análisis ofrecidos, Fernández remontó el deterioro 30 años atrás, en los 10 años de gestión del intendente frenteamplista Mariano Arana, quien tomó decisiones urbanas que, a su juicio, afectaron antiguos corredores comerciales.

Desde la época de Arana fue el primer golpe grande con el famoso cepo, que mató las calles Colonia, Soriano, Plaza Independencia, todas partes que eran muy comerciales”, sostuvo.

Su lectura histórica es que el Centro no cayó de golpe. Fue perdiendo cuadras, rubros y protagonismo de forma paulatina. Primero algunas calles, luego otras. Después ciertos negocios y ahora cadenas más amplias.

Se fueron muriendo varias cuadras, después otros comercios como los cines, y una cosa fue trayendo la otra y el deterioro. Esto es un cúmulo de desaciertos”, afirmó.

¿Qué falta?

Cuando se le preguntó por soluciones, Fernández evitó recetas técnicas. Dijo no ser urbanista ni decorador, pero sí identificó una carencia política y estratégica.

A su entender, Montevideo no logró sostener un programa consistente de reconversión para su centro tradicional, mientras otras zonas crecieron con una identidad comercial más clara.

Habría que embellecer el Centro, limpiarlo, decorarlo, darle mucha seguridad y sensación de seguridad. Si no, es muy difícil”, sostuvo.

También recordó intentos pasados de peatonales y extensión horaria comercial que no prosperaron, en parte por costos laborales y en parte por desánimo empresarial.

Detrás del diagnóstico de Cambadu aparece una pregunta mayor: qué función debe cumplir hoy el Centro de Montevideo.

Si deja de ser un polo de compras, si pierde oficinas y si no se consolida como espacio fuerte de ocio, turismo o residencia, corre el riesgo de quedar en una zona gris entre varias identidades.

Daniel Fernández entiende que ese vacío de conducción explica buena parte del problema. Mientras los shoppings ofrecieron una propuesta concreta y Carrasco agrandó su oferta actividad, el Centro quedó esperando una redefinición que no termina de llegar.

“En otros países los centros se reconvirtieron y hoy son exitosos. Acá, no hay ningún programa”.