La edición de este año de los Oscar vio cómo Una batalla tras otra coronó su extraordinaria temporada de premios al llevarse, este domingo, el máximo galardón a la mejor película, mientras que la aclamada Pecadores también cosechó éxitos.
Fue una noche particularmente reñida, llena de actuaciones impresionantes, frases ingeniosas, alta costura en la alfombra roja y discursos de aceptación llenos de lágrimas.
Uno de los momentos más aplaudidos de la velada fue protagonizado por el presentador británico Conan O'Brien, quien hizo alusión a la política y lanzó pullas, algunas con repercusión global y otras con chistes para los invitados.
"Es genial volver a conducir los Oscar. El año pasado, cuando los presenté, Los Ángeles estaba en llamas. Pero este año, todo va de maravilla", bromeó, haciendo una pausa para crear efecto.
O'Brien también tuvo un comentario mordaz sobre la industria dirigido al director ejecutivo de Netflix, Ted Sarandos: "Es su primera vez en un teatro", lanzó el comediante.
Incluso aludió al escándalo del fallecido delincuente sexual Jeffrey Epstein: "Es la primera vez desde 2012 que no hay actores británicos nominados a mejor actor o mejor actriz", dijo O'Brien. "Un portavoz británico dijo: 'Sí, bueno, al menos arrestamos a nuestros pedófilos'".
El comentario del presentador fue una irónica denuncia al manejo del caso Jeffrey Epstein, que parece estancado en la Justicia estadounidense. En contrapartida, Reino Unido arrestó sin ambages al príncipe Andrés por sus presuntas implicaciones en el mismo caso.
Timothée Chalamet, protagonista de Marty Supremo y quien se fue con las manos vacías, fue otro de sus blancos, ya que O'Brien se burló del actor por sus recientes comentarios en los que menospreció el ballet y la ópera.
Con información de AFP.