Las personas migrantes en Uruguay tienen una “alta participación” en el mercado de trabajo, y sus tasas de actividad y empleo superan a la de los uruguayos, de acuerdo con un análisis del Ministerio de Trabajo (MTSS).
La cartera realizó una actividad este jueves enfocada en la inserción laboral de la población migrante. En esta línea, Victoria González, integrante de la unidad de Estadística del MTSS, indicó que del análisis realizado en conjunto con la Facultad de Ciencias Sociales sobre migrantes recientes (quienes llegaron en los últimos cinco años) se desprende que hay “una alta participación en el mercado de trabajo, con tasas de actividad y empleo superiores a las de la población nativa”.
No obstante, González advirtió que también se registran “mayores niveles de desempleo, especialmente entre las mujeres”, de acuerdo con un texto difundido en la página web de la cartera.
“Asimismo, subrayó que, en términos de calidad del empleo, no se observan diferencias significativas en los niveles de informalidad, aunque sí una mayor intensidad laboral, con jornadas promedio más extensas. Otro de los aspectos relevantes es el alto nivel educativo de esta población, que en muchos casos no se corresponde con las ocupaciones en las que finalmente se insertan”, señala el comunicado del MTSS.
A su vez, de acuerdo con un estudio elaborado por el Banco de Previsión Social (BPS) —presentado en la misma actividad—, los ciudadanos argentinos, cubanos, venezolanos y brasileros ocupan, en ese orden, los primeros puestos de trabajadores migrantes en el país.
Según el informe, a enero de este año había 104.174 trabajadores inmigrantes en Uruguay. Al comparar con el mismo mes de 2017 se observa que la población es más del doble, ya que en ese año eran 51.155 los “migrantes cotizantes”.
“Este crecimiento implicó también un aumento en su peso relativo dentro del total de cotizantes, que pasó de alrededor de 3,5% a cerca del 6,5%”, indica el MTSS a través de su página web.
A su vez, del total registrado en 2026, el 90,9% se divide en los cuatro países mencionados anteriormente: Argentina (38,4%), Cuba (25,7%), Venezuela (16,0%) y Brasil (10,8%).
Otros países que figuraron en el relevamiento fueron Perú (3,6%), Paraguay (2,8%) y Colombia (2,7%).
Así, la presidenta del BPS, Jimena Pardo, dijo en su exposición que hubo un “cambio importante” en relación con la evolución de los países de origen. Argentina y Brasil disminuyeron su incidencia en el total de migrantes cotizantes y, por el contrario, Cuba y Venezuela incrementaron su participación, ya que en 2017 “eran casi nulos”, subrayó.
Asimismo, de acuerdo con los hallazgos del BPS, la gran mayoría de los migrantes (77,8%) trabaja en calidad de dependiente, mientras que el resto lo hace de forma autónoma.
Al observar los rubros económicos, la inserción de los migrantes “es diversificada”, sostiene el BPS. Se destaca, pues, que el comercio es la principal actividad, con 17,5%. Le siguen, bastante por debajo, industrias manufactureras y actividades administrativas (ambas con 7,6%), agro y actividades relacionadas con el turismo (ambas con 7,5%), servicios sociales y salud (6,7%), construcción (6,6%) y enseñanza (5,8%).
Pardo aclaró que “probablemente” haya más migrantes que no hayan sido registrados por los datos del Banco de Previsión Social, ya que “no necesariamente” pueden estar cotizando a dicho organismo. “Pueden ser menores, pueden ser personas mayores de 65 años, o cotizantes a otras cajas”, ejemplificó la jerarca.
Finalmente, sobre la actividad organizada por el MTSS donde se presentaron ambos informes, Leonardo Batalla, responsable de Asuntos Internacionales de la cartera, señaló que la iniciativa apuntó a “recolectar evidencia para después desarrollar políticas públicas asertivas respecto a la población migrante en Uruguay”, con especial énfasis en su vínculo con el mundo del trabajo.
“Necesitamos saber cuántos son, dónde están, cómo vienen, qué estudian, dónde se emplean”, afirmó por su parte Juan Castillo, ministro de Trabajo, y enfatizó en la importancia de comprender el fenómeno migratorio para diseñar políticas adecuadas.