La Brigada Departamental Antidrogas realizó este viernes un operativo en el Cerro de Montevideo para clausurar de forma definitiva la vivienda ubicada en las inmediaciones de las calles Egipto y Estados Unidos donde el pasado domingo se registró un triple homicidio.

Según consignó Telenoche (Canal 4), el procedimiento se desencadenó a partir de denuncias de residentes de la zona que advirtieron que, a pesar de la clausura policial ya vigente, durante las últimas horas se había retomado el movimiento de personas en el lugar. 

Los vecinos sospechaban que la boca de venta de estupefacientes había vuelto a funcionar, algo que también quedó registrado en imágenes captadas por el citado medio este jueves.

Durante la intervención de este viernes, los efectivos procedieron a tapar con bloques y otros materiales las puertas y ventanas del inmueble, con el objetivo de impedir físicamente el acceso a la finca y evitar que vuelva a ser utilizada para la comercialización de drogas.

La vivienda había quedado en el centro de la investigación policial desde el violento ataque del domingo, cuando un grupo de personas descendió de un vehículo y efectuó decenas de disparos contra la propiedad. El saldo del hecho fue de tres personas fallecidas —dos hombres y una mujer— y otras dos heridas.

Uno de los puntos centrales de la investigación es que dicha casa iba a ser allanada al día siguiente. Se estima que los asesinos estaban al tanto de la posible requisa y buscaron evitar que los ocupantes de la boca fueran detenidos, ya que esto sería un riesgo para ellos en caso de que hablaran.

La banda narco detrás del ataque es la conocida en Cerro Norte como “Los Ricarditos”, cuyo líder, Ricardo Damián Cáceres, se encuentra en prisión y fue trasladado luego del triple homicidio a un módulo de máxima seguridad en la Unidad 25 del ex Comcar.

Horas después del triple crimen, la Policía realizó 12 allanamientos para intentar desarticular la organización: en esos procedimientos fueron detenidas tres personas, entre ellas la pareja de Cáceres, identificada por los investigadores como una de las responsables de la logística de venta de drogas de la banda. La mujer fue condenada este martes a cuatro años y siete meses de prisión, mientras que otros dos recibieron penas de entre tres años y dos meses y cuatro años y siete meses de penitenciaría.

De acuerdo con la investigación, existen escuchas telefónicas que ubican a Ricardito como quien daba órdenes sobre distintas bocas de droga de la zona pese a estar preso.

La principal hipótesis que maneja la Policía es que el ataque del domingo se dio en medio de una disputa territorial entre bandas narco: los investigadores entienden que la serie de operativos y detenciones contra la estructura de Cáceres pudo haber debilitado a la organización y generado intentos de otros grupos criminales por copar las bocas de venta de droga controladas por la banda.