La Justicia condenó el pasado sábado a dos personas, un hombre y una mujer, por un delito continuado de estafa en concurrencia fuera de la reiteración real, con ilícito de usurpación agravado en régimen de reiteración real entre sí.
Se dictó una sentencia de prisión de 24 meses, que fueron sustituidos por un régimen de libertad a prueba durante el mismo plazo.
Los delincuentes condenados son Antonio Romano, conocido en Punta del Este como el Negro Tony, y su esposa. Ambos encabezaron durante años una operativa que consistía en ocupar mansiones en el balneario a través de diferentes maneras, que incluían contratos truchos y el libramiento de cheques sin fondos.
El hecho que hizo caer al Negro Tony fue haber ocupado una mansión de una mujer, quien realizó la denuncia. La Fiscalía le dio plazo —a él, a su esposa y a otros cinco integrantes de la familia— hasta el 29 de enero para irse, algo que finalmente no pasó y se ordenó un allanamiento con el fin de detenerlos.
El caso de Romano fue puesto en la palestra pública por el programa Santo y Seña (Canal 4), pero a decir verdad en Maldonado ya se conocía la operativa del delincuente. El Negro Tony, además de falsificar documentos y ocupar las casas para luego enviar cheques que no tenían fondos, llegó a cambiar cerraduras y poner cadenas en las puertas con el fin de que los propietarios no pudieran entrar.
La mujer que realizó la denuncia contó, en el programa radial La Mañana, que la esposa de Romano fue quien alquiló su casa por diez días. Cuando se dio cuenta de que había sido víctima de la maniobra, intentó ingresar a su vivienda y sus llaves no servían.
El delincuente, quien es ubicado como el cabecilla y autor intelectual de la estafa, tiene antecedentes penales por receptación y más de 30 denuncias en su contra. Cuando ocupaba una mansión —que en total fueron 12 solo en Punta del Este y Maldonado— solía hacer fiestas y causar gran desorden dentro de las viviendas.
Varios de los propietarios narraron a la Policía que, luego de recuperar sus casas, encontraron paredes sin revoque, pertenencias que habían sido hurtadas e incluso baños rotos.
El Negro Tony y su familia se iban cuando la Policía obtenía la orden de allanamiento, algo que muchas veces demoraba varias semanas. Además, tenían diferentes “maneras” de impedir el accionar policial, como por ejemplo usar menores a su cargo para enlentecer los procesos de la Justicia.
“Se había hecho un experto en la materia. Cada vez que nos llegaba una denuncia, sabíamos que iba a ser complicado porque cada casa que ocupaba era algo planeado: tanto la estadía como la salida”, indicó una fuente policial a Montevideo Portal.
En el último caso, Romano y su familia no tenían menores dentro de la casa. Además, ya recaían sobre él varias denuncias que permitieron a la Justicia un accionar rápido. A través de tareas de investigación, las autoridades lograron ingresar y detenerlo.
Sin embargo, los informantes transmitieron que a nivel policial seguirán atentos a los pasos del Negro Tony porque saben que, luego de cumplir su pena, es muy factible que vuelva a operar de similar manera.