El presidente de Brasil Jair Bolsonaro arengó este domingo a manifestantes que, rompiendo la cuarentena debido al nuevo coronavirus, se concentraron frente al Cuartel General del Ejército en Brasilia para pedir una intervención militar y el cierre del Congreso.

"No queremos negociar nada", gritó el presidente ultraderechista subido encima de una camioneta a los manifestantes que se agolparon en el lugar con pancartas llamando a la "intervención militar ya con Bolsonaro" y a defender el AI-5 (Acta Institucional número 5), que en 1968 cerró el Congreso y suprimió numerosas garantías constitucionales.

"Estoy aquí porque creo en ustedes y ustedes están aquí porque creen en Brasil", gritó Bolsonaro frente a la aglomeración de la cual se mantuvo unos metros distante. Niños y ancianos, algunas personas con máscaras, estaban en la primera línea de la manifestación que reunió a unas 600 personas.

El mandatario ha sostenido en las últimas semanas un duro pulso con los gobernadores de varios estados del país, quienes se oponen a sus medidas de apertura inmediata, negando la necesidad de medidas de aislamiento de aislamiento social.

En medio de ese cisma, Bolsonaro se ha apoyado en grupos ultraderechistas y militares, intentando radiar a los gobernadores "disidentes" y a políticos o técnicos que no se plieguen a su punto de vista, actitud que quedó clara con la remoción de Luiz Henrique Mandetta, su ministro de Salud. Mandetta superaba a Bolsonaro en las encuestas sobre popularidad, y consideraba conveniente poner en marcha las medidas recomendadas por la OMS.

En el discurso del domingo, el presidente brasileño, quien llegó a afirmar que sus ciudadanos eran inmunes al COVID-19, fue interrumpido por un molesto y persistente acceso de tos. Un síntoma que, por sí solo, no basta para establecer una sospecha de coronavirus, pero que hizo pasar un mal momento al presidente.