El Instituto Nacional de Colonización (INC) estuvo en los últimos meses en el centro del debate público por la compra del predio María Dolores, las críticas de la Asociación Rural del Uruguay y los cuestionamientos de la oposición, entre otras cosas por la reducción de tambos proyectados.
El presidente de Colonización, Alejandro Henry, fue entrevistado por Montevideo Portal, donde respondió sobre cada uno de esos temas, además de trazar su visión sobre el rol del instituto, la productividad de los colonos y el tamaño del organismo.
A continuación, la entrevista con Montevideo Portal.
—Hay un debate histórico de si el instituto debe enfocarse más en lo social o en lo productivo. Desde tu perspectiva, ¿dónde colocarías esa balanza hoy?
—Sin duda que los dos elementos son importantes. Primero, que el Instituto cumple un rol social muy importante y en este periodo le queremos dar más trascendencia, sobre todo a la parte social, en el entendido de que es una gran herramienta para la agricultura familiar, para gente en el campo que si no sería muy difícil acceder a la tierra. Por eso, para nosotros, primero tenemos un rol social muy importante que cumplir y, segundo, un rol productivo también, porque la gente que incorporamos al instituto pretendemos que tenga una productividad buena, alta, la mejor posible, que se puede lograr desde la agricultura familiar, con muchos ejemplos que tenemos en el propio instituto. Pero, o sea, esas fracciones que se entregan no debe ser solo la fracción, debe ir con todo un componente asociado, que es lo que estimula y facilita el desarrollo.
—¿Cuántas hectáreas hay hoy sin uso y cuántos predios son productivos?
—Esa es una gran discusión que se ha planteado en la prensa con muchas inexactitudes. Lo hemos dicho en otros medios de prensa y nos parece importante recalcarlo. El instituto tiene 15.000 hectáreas en adjudicación. De las 400.000 hectáreas que maneja el instituto, hoy tenemos 15.000 hectáreas en adjudicación. Eso no quiere decir que estén vacías, abandonadas, etcétera. O sea, siempre que se recibe una fracción, lleva todo un proceso de estudio, de llamado a aspirantes. Y durante ese período, en general, se tienen o pastoreantes o agricultores que van preparando la tierra para los próximos colonos. Y esas tierras son las que figuran como que no están asignadas todavía, pero en realidad son tierras que están preparándose para la adjudicación. Porque todos esos procesos llevan tiempo, elegir la gente, hacer el llamado, elegir los colonos frente a una demanda tan grande. Por cada fracción tenemos del orden de los 100 pequeños productores o asalariados rurales que se presentan a la explotación. Y ahí hay que hacer todo un proceso de selección para determinar una familia que se va a radicar en esa fracción.
—Si pudieras explicar sintéticamente, ¿cómo se accede hoy en día a ser colono y por qué nadie quiere dejar de serlo?
—Nadie quiere dejar de serlo, en realidad, porque el acceso a la tierra hoy es cada vez más difícil, por el propio valor de la tierra. Para una familia asalariada rural, para poner un ejemplo, poder acceder a 100 hectáreas, estamos hablando a veces de 500.000 dólares el valor de esa tierra. Sería prácticamente imposible. No hay línea de crédito, por más que el Banco República tiene sus líneas de crédito con plazos hasta de 30 años, que permitan... Porque además de la tierra, hay que hacer todo el resto de las inversiones que hay que realizar. Entonces, por eso es la gran demanda que hay hoy en Uruguay por trabajar en la tierra.
—¿Cuántas personas tienen hoy en lista de espera?
—Hay una lista de colonos aspirantes que ronda normalmente los 24.000, por ahí 20.000.
—En los últimos días ha sido noticia el caso del ex intendente de Artigas Caram. ¿Tienen algún tipo de mecanismo sobre personas que deberían dejar de ser colonos o cómo se procede en esos casos?
—Nosotros tenemos un mecanismo que es la inspección, que es un departamento dentro del instituto que se encarga de corroborar que las fracciones están siendo bien explotadas desde el punto de vista de sostenibilidad ambiental y también desde el punto de vista de la productividad y el buen uso que se le esté dando a la producción. Para poner un ejemplo, si hay un colono que se fue a vivir a la ciudad, no está residiendo en el predio y tiene el campo subarrendado a otra persona, eso es una infracción grave. Y eso, para eso está el departamento de inspección, para cuando hay desvíos hacia lo que la ley dice que tiene que ser un colono y las condiciones en las que tiene que trabajar la tierra, el departamento de inspección hace un informe que llega al directorio y el directorio ahí toma las acciones pertinentes para rescindir el contrato con el colono que está apartándose de la ley.
—En ese caso puntual, el involucrado manifestó que iba a ir a la justicia. ¿Hicieron alguna reevaluación del caso o ya les llegó algún tipo de notificación judicial?
—No, no, no. O sea, es muy común que cuando Colonización rescinde un contrato, muchas veces los colonos no están de acuerdo con cómo se implementó la rescisión de ese contrato y tienen todo el derecho de presentarse a la justicia y ver si Colonización tomó las resoluciones dentro del marco que marca la ley.
—En los últimos años ha cambiado un poco el perfil productivo del país, hubo un avance tanto forestal como agrícola. ¿Cómo se adapta el Instituto para que los pequeños colonos, ganaderos o lecheros puedan seguir siendo competitivos en ese contexto?
—Tanto la ganadería como la lechería hoy están en un marco beneficioso para llevar adelante los rubros productivos. Por eso es que nosotros seguimos con ese enfoque, porque entendemos que hay buena renta en esos sectores. Y, además, sobre todo en el caso de la lechería, tiene la característica que afinca mucho más a la familia en el medio rural. Los dos rubros que tú manejaste, tanto el agrícola como el forestal, son los rubros que menos familias instalan en el campo para llevar adelante la producción. Por eso es que el Instituto se vuelca más a este tipo de producciones, que además ahora coincide con que tienen muy buena renta por hectárea, lo cual también nos facilita que las familias rápidamente puedan tener buena renta. De todas maneras, el Instituto en el caso forestal también está trabajando en una línea de silvopastoreo, donde se instalan árboles sin afectar la pastura. O sea, es una forestación, de alguna manera, sostenible, que permite la producción de madera de calidad, una madera de mayor valor y sin afectar el comportamiento de la pastura, lo cual nos permite seguir haciendo ganadería o lechería, pero incorporando un rubro que es la forestación, sin afectar la pastura natural o las pasturas implantadas también.
—El presidente de la ARU Rafael Ferber, en una entrevista con Montevideo Portal, cuestionaba la compra de María Dolores. Entre algunos aspectos decía que se había favorecido a grandes grupos y que se jugó en contra del Estado porque esa tierra había dejado de pagar impuestos. ¿Qué respondés al respecto?
—La verdad que creo que está muy alejado de los objetivos que tenemos. Y segundo, que no creo que las gremiales de productores estén consideradas como grandes grupos, cuando el objetivo prioritario es atender a la lechería familiar, en este caso en María Dolores, donde estaba más enfocado el proyecto. Son cinco gremiales de productores, la mayoría con la mayoría de sus integrantes qye son productores pequeños, donde desde el Estado se entiende que asistiendo con grano y forraje a esos productores, mejoramos la escala de esos productores. Son productores que tienen escalas muy pequeñas. La evolución del mundo ha ido porque cada vez las escalas de las unidades productivas tienen que ser de mayor tamaño. Y bueno, nosotros, haciendo parte del trabajo fuera del predio, podemos ordeñar más vacas dentro del predio asistiéndolos con granos de bajo costo, porque las gremiales además tienen la experiencia, el expertise de producir grano y forraje a bajo costo, con experiencias que ya hemos vivido con el Instituto en campos que ya tienen estas gremiales. Con esto lo que hacemos es reforzar un modelo que de ninguna manera está destinado a grandes grupos económicos. Creo que es muy alejado de la realidad.
—¿Y cuántos tambos va a haber al final?
—En esta primera etapa va a haber seis, para los cuales ya se están reacondicionando los suelos. Hay 550 hectáreas que se hizo una licitación ahora para plantar cultivos de invierno, cultivos de verano, y después las pasturas. Y ahí, en este período vamos construyendo los tambos y las casas para que aproximadamente en el otoño siguiente ya se puedan radicar estas primeras seis familias. El resto, que habíamos dicho dieciséis, está en cuestionamiento si vamos a aumentar el banco de forraje, que es donde llegamos a más productores, los 381 productores que tenemos diagnosticados en la cuenca de incidencia de María Dolores, iríamos por más bancos de forraje y menos tambos. Si las gremiales entienden que con unas 1.800 o 2.000 hectáreas les es suficiente para atender esta demanda, entonces podemos ir a más tambos, llegando al número originario que habíamos planteado en el anteproyecto de 16 tambos. Acá es bueno remarcar, Colonización nunca impone cosas en el territorio. Colonización tiene una idea y la comparte con quienes están en el territorio: sociedad de fomento, cooperativas, asociaciones rurales, cualquier tipo de nucleamiento de productores. Nosotros vamos, planteamos la idea y discutimos el proyecto final. Por eso es que había un anteproyecto planteado por Colonización. Ahora hay un proyecto que ya está acordado con las gremiales y tiene algunos espacios todavía no definidos, que es lo que vamos a seguir conversando y trabajando con la gente que está en el territorio.
—El senador Sebastián Da Silva señaló en estos días la diferencia entre los dieciséis tambos originales y los seis actuales. ¿Hubo un error de cálculo o fue un tema de que se cambió la estrategia sobre la marcha?
—No, no, no, no. Es como te digo, los proyectos, y menos los anteproyectos, no están escritos en piedra. Si nosotros tenemos que modificar, dentro del proyecto general, algunos componentes del proyecto, los vamos a modificar, pero eso lo hemos dicho desde el primer día que fuimos al Parlamento. Tratamos de explicar que aquello era un anteproyecto, y lo importante era llegar a esa demanda de 381 productores. Lo importante era tratar de frenar esa pérdida de productores que en los últimos diez años son 102 productores por año que perdemos. Para tratar de estabilizar ese número y darle herramientas a esos pequeños productores que son los más frágiles y los más desprotegidos.
—¿Y qué ocurrió con los tan mencionados pivots de riego? ¿Estaban en un estado que no lo esperaban?
—Como dijimos, los pivots de riego estaban primero incluidos en el proyecto, que se nos criticó que el predio no incluía los pivots en la compra. Los diez pivots estaban incluidos en la compra. Los pivots había que hacerles mantenimiento, pero no era que estuvieran destruidos ni que fueran una cosa que se parezca. Hoy están los diez pivots operativos a menos de un año de tomada la decisión. Nosotros ingresamos en el campo en setiembre y los diez pivots estaban en funcionamiento. Ocho ya regaron en esta zafra pasada de maíz. Y bueno, la verdad que...
El rendimiento sí ha sido menor.
El rendimiento ha sido menor, sobre todo en los campos de secano, porque fue un año muy duro. La sequía fue muy dura, pero igual el rendimiento va a ser muy bueno, porque los maíces de segunda ahora están en muy buen estado, tanto los de riego como los de secano. Y vamos a llegar, no quiero adelantar, porque no se han cerrado los números, pero vamos a llegar a un valor del grano de maíz muy inferior al precio de mercado.
—¿Qué le responderías a quienes sostienen que el rol del organismo se está desdibujando?
—Bueno, yo creo que se está desdibujando a favor. Porque hoy no tenemos el concepto de entregar tierra, hoy tenemos el concepto de entregar desarrollo. O sea, nosotros queremos entregar tierra con conocimiento, con ciencia y tecnología aplicada. Ayer estuvimos con la UTEC en la propia María Dolores, pero no solo para María Dolores, o sea, lo estamos pensando para todas las colonias. Todas las colonias pretendemos que sean un polo de desarrollo zonal. Y bueno, estamos trabajando en eso para agregar los elementos que le falta a la entrega de tierras. Si nosotros entregamos la tierra sin todo lo demás, seguramente le estamos entregando un problema a la familia que se va a radicar ahí. Nosotros entregamos la tierra con ciencia, tecnología, con el respaldo del INIA, con el respaldo de la UDELAR, trabajando con la UTEC, con la UTU, con toda la institucionalidad, con la UTE, con ANTEL. ANTEL va a instalar una antena ahora en María Dolores y tenemos un mapa del país donde podemos instalar antenas, donde hay colonias con mayor densidad de población de, de gente. Con MEVIR, que teníamos una relación cortada, hoy tenemos excelente relación con MEVIR. Tenemos diseños de tambos modernos, de tambos nuevos, este, tenemos diseño de casas también modernas, y seguramente vamos a avanzar en que los colonos en el futuro tengan todas estas herramientas para desarrollarse, y rápidamente volcarle al resto de la sociedad mucho producto para poder desarrollar también las industrias y, sobre todo, las industrias radicadas en el interior, que tanta falta de mano de obra tenemos en el interior.
Si tuvieras que proyectar el Uruguay rural, ¿cuál debería ser el tamaño ideal del Instituto en la estructura actual agraria?
La verdad que sería una gran discusión. Ojalá pudiéramos dar esta discusión a nivel de todo el sector político y llegar a que el Instituto fuera una política de estado. Pero sin rehusar tu pregunta, creo que lo que se propone el Gobierno de crecer en 25.000 hectáreas lo veo como algo muy útil en el futuro si pudiéramos diseñar políticas de futuro de crecimiento lento, pero también teniendo en cuenta el desarrollo de lo que ya tenemos. O sea, no avanzar demasiado en cosas nuevas hasta que no estas 400.000 hectáreas las tengamos…. Como tenemos muchos colonos dentro de estas cuatrocientas mil hectáreas, quisiéramos que todos estuvieran en esa punta productiva.
¿Para eso no requeriría más fiscalización y estar un poco más arriba de algunos productores que, justamente, no son tan productivos?
Exacto. Esa es una de las estrategias que hemos reforzado en este período. Como te decía al principio, reforzar la inspección y los productores que hoy son colonos y se estén apartando de lo que marca la ley, tratar de o encaminarlos o, si no, pedirles el espacio para integrar tantos jóvenes que quieren trabajar en el campo.