Hay personas que hablan desde la teoría y otras que lo hacen desde el cuerpo. Desde lo que duele, lo que asusta y lo que obliga a cambiar la forma de mirar el tiempo. Gonzalo Moratorio pertenece claramente al segundo grupo.
El científico uruguayo, reconocido por su trabajo durante la pandemia y hoy convertido también en uno de los rostros más visibles de la defensa de la ciencia en el país, participó este miércoles 20 de mayo en el Summit IA Human Future, que se está llevando a cabo en el LATU. Primero subió al escenario para hablar sobre inteligencia artificial, genética y futuro. Después, ya lejos de las luces y sentado en un sillón afuera del auditorio, conversó con Montevideo Portal con calidez humana, cansancio físico y un optimismo contagioso.
Hace un año, a Moratorio le diagnosticaron un glioblastoma, un tumor cerebral agresivo. Fue operado, pasó por quimioterapia, radioterapia y hoy recibe inmunoterapia gracias a un recurso de amparo judicial que le permitió acceder a un medicamento de alto costo. Ahora apunta a una terapia experimental denominada Car-T, un tratamiento que modifica genéticamente las células T del propio paciente para atacar el tumor.
“Todos tenemos un tiempo finito, pero cuando te ponen una suerte de fecha de expiración, te cambia la vida, la forma de ver la vida. Ahora tengo que aprovechar cada segundo, porque cada segundo vale mucho más que antes”, dijo a Montevideo Portal.
“La patología que tengo tiene una media de sobrevida. Pero vamos a desafiarla, vamos a ganar y vamos a hacer un outlier, un punto fuera de la curva, para demostrar que salimos de ese tiempo esperado”, agregó.
“Todo lo que me pueda impactar positivamente lo tengo que abrazar. Ahí se conjuga la fe, la religión, separar mi cabeza científica de otra cabeza que necesita abrazar otros componentes. Y hacerlo porque lo siento”, explicó.
Moratorio habló también de la pasión en su vida y su trabajo casi como una necesidad biológica, como algo inseparable de su forma de existir: “Yo no concibo moverme o hacer nada en el día a día sin la pasión, sin la necesidad de estar buscando una solución, un remedio, una cura. Incluso llegué a pensar hasta dónde mi propia cabeza y obsesión me llevaron al lugar a donde me llevaron”.
Por eso, cuando Montevideo Portal le preguntó sobre el impacto que cree que la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías podrían tener en pacientes oncológicos o en personas con enfermedades complejas, respondió desde un lugar íntimo. “Muchas veces pensé: qué mala suerte que esto no explotara tres años adelante. Porque va todo tan rápido, que estoy seguro de que ya tendríamos más opciones”, afirmó.
Aun así, insistió en mirar hacia adelante: “Apostar a la ciencia es clave. Hay que invertir todo lo que se pueda, no solo económicamente, sino también tiempo y recursos, porque es la herramienta que tenemos para encontrar soluciones a enfermedades incurables”.
Y aunque reconoció que hay momentos de oscuridad, su discurso siempre vuelve al mismo lugar: resistir y aferrarse a la vida con todas sus fuerzas.
“Levantarme y sentir que hay que seguir, meterle, pelear. La única manera es no bajar los brazos. Ojalá me dé la energía para que en los momentos de zozobra pueda remar y salir de los peores torbellinos”, concluyó.