Las estafas mediante llamadas telefónicas se han puesto “de moda” en los últimos tiempos y algunos de los trucos usados por los embaucadores demuestran ser eficaces, a pesar de las noticias que los describen casi a diario.
En las últimas horas se produjeron dos nuevos casos que llamaron la atención. En ambos, las sumas entregadas a los delincuentes fueron cuantiosas, y en uno de ellos resultó inusual el perfil de la víctima. A diferencia de la casuística habitual, los timadores no eligieron a un adulto mayor, sino a una joven menor de edad.
El primero de los casos ocurrió en el barrio Atahualpa de Montevideo. Allí, y tal como informamos, los estafadores llamaron a una mujer y le indicaron que debía entregar todo el dinero en efectivo que tuviera en su poder debido a una supuesta gestión solicitada por su hija.
Tras coordinar un encuentro en la puerta de su domicilio, la mujer entregó a los supuestos emisarios de su hija $ 1,4 millones y US$ 50.000 en efectivo. Posteriormente, la víctima llamó a su hija para que le explicara el destino que daría al dinero y la estafa salió a la luz: la hija en cuestión no estaba al tanto de nada.
El segundo caso ocurrió en Colonia Valdense, y en él los estafadores apelaron al argumento del “cuento del abogado”.
Según informó Diario Helvecia, los delincuentes llamaron al teléfono fijo de una casa cuando en la finca se encontraba sola una menor de edad. Del otro lado de la línea, un hombre se hizo pasar por el abogado de su madre y le comunicó falsamente que esta había sufrido un grave accidente de tránsito en el que había fallecido un niño.
El estafador le aseguró a la menor que su madre se encontraba detenida y atravesando una crisis nerviosa, por lo que no podía comunicarse con ella. Luego le indicó que debía reunir todo el dinero disponible en la casa para pagar una supuesta fianza y evitar que fuera enviada a prisión.
Los delincuentes realizaron posteriormente una videollamada en la que guiaron a la adolescente sobre cómo y dónde debía entregar el dinero y otros objetos de valor.
Cuando la madre de la menor llegó a su casa descubrió que su hija había entregado a los embaucadores 200.000 pesos, 300 euros y varias joyas de oro y plata, lo que representó un importante perjuicio económico.
Este último caso pone de manifiesto que los autores de tales estafas no se limitan a engatusar a adultos mayores, sino que personas de todas las edades están expuestas a sus engaños.
En la mayoría de los episodios, los estafadores presionan a las víctimas intimándolas para que no corten en ningún momento la llamada, logrando así un “efecto burbuja” que impide que el interlocutor reflexione o se ponga en contacto con otras personas.
Por ello, en caso de recibir una llamada sospechosa, lo mejor es mantener la calma, no actuar por impulso y comunicarse con las personas invocadas en la estafa para confirmar lo que ocurre.