Ayer en el Parlamento, el canciller Reinaldo Gargano, aceptó la situación por la que el voto espistolar no puede aprobarse con mayoría. Un proyecto que permita votar en las instancias electorales a los uruguayos residentes en el exterior necesita dos tercios de los votos legislativos para sancionarse, así lo reconoció ayer el senador rochense José Korzeniak.

La visión del socialista desestima la opinión del constitucionalista Alberto Pérez Pérez, que había señalado que el voto epistolar podía aprobarse por mayoría simple. La oposición se mostró aliviada con el cambio en la postura oficialista respecto al tema.

Voten por carta, uruguayos

En su discurso de asunción, el 1 de marzo, Tabaré Vázquez anunció que el partido de gobierno impulsaría la propuesta del voto epistolar y que buscaría -y esperaba- el apoyo de los demás partidos. Ayer, ante la negativa de los partidos tradicionales hacia la iniciativa, Gargano no descartó la convocatoria a plebiscito.

Durante su intervención en la sesión parlamentaria, el diputado emepepista Carlos Gamou aseguró que "por marzo-abril del 2004 nosotros estuvimos discutiendo muy seriamente la posibilidad de hacer una reforma constitucional para consagrar el voto en el exterior (...) era un proyecto que entraba y se votaba conjuntamente con el acto eleccionario del 31 de octubre. No lo quisimos hacer para no mezclar las barajas". Probablemente hubiera sido demasiada carne en el asador, incluso para la Nueva Mayoría.

La fuerza se encuentra frente a una encrucijada en el tema. La oposición ya anunció que no dará sus votos parlamentarios para la aprobación consensuada de un plebiscito, por lo que sólo se podría realizar la consulta con las presidenciales del 2009. Un camino alternativo posible es la recolección de firmas, un mecanismo que últimamente fue utilizado con éxito por la izquierda social en alianza con la partidaria.

Informe diáspora

En el marco de la problematización parlamentaria del voto epistolar, el director de Asuntos Consulares, Alvaro Portillo, informó ayer a la Comisión de Constitución y Códigos sobre datos y estimaciones respecto a la diáspora uruguaya.

Según un documento titulado "D 20 ­ La Patria Peregrina" se estima que los compatriotas residentes en el exterior rondan los 600 mil si se considera a los 460 mil emigrados y sus hijos. La gran mayoría son jóvenes de alta calificación.

Portillo también anunció que el gobierno buscará soluciones para problemas de retiros jubilatorios y para facilitar las remesas a Uruguay.

Durante la segunda mitad del siglo XX, la mayor cantidad de uruguayos (207 mil) emigraron entre 1963 y 1975. Entre 1975 y 1985 se fueron 177 mil y entre 1986 y 1996 se exiliaron más de 98 mil. De esos 482 mil hoy permanecen en el exterior 340 mil. Se estima que la emigración reciente, entre 1996 y 2003 fue de unos 100 mil uruguayos.

Según el informe, la hola emigrante durante la crisis de 2002, tuvo un componente mayoritario de desempleados. Tan sólo un 17,8% dijo viajar por su calidad de vida y un 14,7% alegó bajos ingresos.

Los puntos de mayor concentración de uruguayos son Argentina, Brasil, España y Estados Unidos. Australia, Canadá e Israel son puntos en que hay más de cinco mil y menos de veinte mil uruguayos, al tiempo que Francia, Italia, Venezuela y México son otros países de residencia en menor cantidad.

Debate: intereses, coyunturas y bovarismos*

El diputado Washington Abdala expresó con suspicacia lo que resulta una obviedad relativa. Para el forista, el interés del gobierno en el voto epistolar está anclado en lo favorable que sería la voluntad de los uruguayos emigrados.

La obviedad lo es en un sentido coyuntural. Dado el perfil de los emigrados y la historia de la emigración reciente en Uruguay es claro que su sesgo político es fuertemente favorable a la izquierda. Basta recordar el fuerte componente de exilio político durante la dictadura o lo decisivo de los votantes llegados del exterior en las últimas elecciones para inclinar -por poco- la balanza a favor de Tabaré Vázquez.

También puede señalarse que las características sociodemográficas mayoritarias de la población emigrada coinciden con las que los politólogos adjudican a uno de los principales grupos de crecimiento del voto a la izquierda. Así mismo, cabe matizar que el establecimiento del voto epistolar agregaría una dimensión sumamente importante al juego electoral uruguayo. Nada -sobre todo las experiencias de países que cuentan hace tiempo con el mecanismo- hace pensar que esta nueva porción de electorado, con un cambio de coyuntura histórica, no comience a oscilar en la oferta electoral.

Otra vía argumental recorrida por la oposición fue la de Gustavo Borsari. El diputado herrerista señaló que el derecho a voto desde el exterior "es un resabio de una política imperialista que llevaba a conquistar distintas nacionalidades por medio de la ciudadanía"...

Montevideo COMM / Portal

* Según la definición del filósofo radial Alejandro Dolina: el mecanismo psicológico a través del cual una persona genera un autoconcepto fuertemente distanciado del concepto que de uno mismo tienen generalizadamente los demás. El fenómeno puede asumir características ascendentes o descendentes.