El escándalo que involucra a Nicole Minetti, pareja del empresario Giuseppe Cipriani, ha tenido varios idas y venidas en las últimas semanas. Todo surge porque la mujer, al igual que su esposo, adoptó a un niño en Uruguay.
Minetti fue acusada de organizar fiestas que incluían prostitución VIP, en el marco de la investigación contra Silvio Berlusconi. Sin embargo, el gobierno italiano le otorgó un indulto dado que, entre otras razones, tenía a su cargo un menor en Uruguay.
El Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay (INAU) resolvió no proceder con el protocolo de adopción; es decir, aplicó una excepción y otorgó la tenencia del menor a la familia Cipriani.
Esto se fundamenta en que Minetti y Cipriani generaron un vínculo de “amor” con el niño, según surge del expediente del INAU al que accedió Montevideo Portal. La madre biológica del menor es María de los Ángeles González Colinet, quien se encuentra desaparecida desde hace varias semanas y sobre la que la Policía de Maldonado no tiene mayores novedades.
González Colinet es consumidora de estupefacientes y posee un prontuario de antecedentes, entre los que se incluye un homicidio en el marco de una rapiña por el que estuvo condenada. Luego volvió a la cárcel tras robar un comercio en la ciudad de Maldonado y, desde entonces, ha deambulado por bocas de drogas.
En ese sentido, los investigadores no tienen una línea indagatoria clara a seguir, además de que no tiene domicilio declarado ni familiares o allegados con los que mantenga contacto.
La Fiscalía de Homicidios de Maldonado, a cargo de Sebastián Robles, pidió a la Justicia el expediente de la adopción del niño. El motivo es que Robles investiga la muerte de los abogados Mercedes Nieto y Mario Cabrera, quienes aparecieron calcinados en su casa de descanso en Garzón.
Precisamente, Nieto intervino en el proceso de quita de la patria potestad de los padres del niño. De acuerdo con el informe del INAU, la mujer defendió —como abogada de oficio— al padre biológico del entonces bebé.
Nieto mantuvo una defensa meramente técnica; es decir, no presentó alternativas ante la quita de la patria potestad ni se opuso expresamente a la adopción plena, según el INAU.
En ningún momento la defensora presentó elementos para cuestionar el fondo de lo planteado por el organismo, como la situación de abandono del niño, la declaración de adoptabilidad o la idoneidad de la familia Cipriani para hacerse cargo del menor.
Durante todo el proceso, el padre del menor no pudo ser ubicado, por lo que Nieto se limitó a garantizar el debido proceso, sin introducirse en el conflicto real que la Justicia debía dirimir.
González Colinet, al igual que ahora, tampoco pudo ser ubicada y no se presentó a las audiencias, según el expediente.
El padre del menor fue identificado como Antonio Javier Cozar Vicente, quien hasta el momento mantiene un domicilio desconocido para la Policía, además de haber nacido en España. En su momento se indicó que no asistió a las audiencias, pese a haber sido defendido por Nieto y no haberse opuesto a la adopción. De hecho, cuando el menor nació, Cozar se encontraba detenido y años más tarde salió de Uruguay.
Cozar, al igual que González Colinet, abandonó al niño y en ningún momento forjó un vínculo real con el bebé.
Sin embargo, una expareja de González Colinet contradijo lo señalado por la Justicia y aseguró que —si bien es cierto que el menor nació en un contexto de vulnerabilidad— su madre intentó hacerse cargo durante los primeros meses de vida.
De hecho, tal como adelantó Info Capital, el hombre sostuvo a Montevideo Portal que González Colinet “iba a ver al bebé y la corrían”, en referencia a quienes trabajaban en el centro del INAU en el que se encontraba el menor.
“Yo la llevé y un par de veces dejaron que lo viera. Después empezaron a no dejarla entrar”, añadió. Además, consideró que “con el tema de la adicción” de González Colinet, desde el INAU se solicitó que se le quitara la tenencia del menor. “Llegué a llevarla al juzgado de paz, sobre la calle Sarandí, y salió llorando porque el juez no se lo entregó”, agregó.
De acuerdo con los registros del Hospital Pereira Rossell, donde nació el menor, la madre estuvo junto al bebé durante los primeros ocho días. A partir de allí, INAU intervino y González Colinet no tuvo mayor contacto con su hijo.