Este martes finaliza el plazo para que Rampla Juniors pague los adeudos que mantiene y que, de esa forma, pueda competir este año en la Divisional C, categoría a la que cayó tras un catastrófico 2025 en la B.

El pasado jueves 30 de abril, los picapiedras no pudieron abonar en tiempo y forma los US$ 650.000 en reclamos a pagar.

“No se pudo pagar”, dijeron fuentes del club a FútbolUy, y agregaron: “El inversor se comprometió a girar el dinero y cancelar la deuda, pero por un problema personal no llegó a cumplir en tiempo y forma”.

El empresario del caso es el estadounidense Foster Gillett, quien arribó al club en el 2025. Se había comprometido incluso con Ignacio Alonso, reconocido hincha, exdirigente del equipo rojiverde y actual presidente de la AUF, a “cumplir su palabra y pagar”.

Esto no sucedió y la situación se transformó en crítica hasta que desde la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) dieron visto bueno al pedido del club de postergar su partido ante Mar de Fondo en el Olímpico para este miércoles a las 15:00 horas.

Sin embargo, en la mañana de este martes la situación sigue igual. “Todavía no tenemos la plata; ha sido una pesadilla este tema de Rampla con el inversor. Hace una semana que no tengo contacto”, dijo Gastón Tealdi, presidente de la SAD de Rampla.

“El inversor se comprometió ante el presidente de la AUF a solventar inmediatamente las deudas, que son generadas por él y es su responsabilidad como propietario del 100% del capital accionario de Rampla Juniors SAD”, añadió en Minuto Uno de radio Carve Deportiva.

¿Qué puede pasar si no paga hoy?

Esta postergación que logró en la AUF, al igual que pasó con Cooper, le dio aire y tiempo ganado para seguir gestionando el arribo de la “salvación” en forma de dólares que debe liberar el estadounidense.

En principio, esa parece ser la única vía para que el club del Cerro pueda jugar, ya que el monto es muy importante y, con los antecedentes de la institución, parece lejana la llegada de otro prestamista.

La pregunta que surge entonces es: ¿Qué pasará si no logra cancelar las deudas el próximo martes en la AUF?

Y la respuesta es muy dura para un equipo de tanta historia como Rampla Juniors, ya que implicaría que no podría jugar en la Primera División Amateur esta temporada, descendiendo automáticamente a la Divisional D, la última de la actual estructura del fútbol uruguayo.

Es por eso que el reloj corre y la preocupación de los hinchas picapiedras va en aumento, porque dependen de la llegada del capital extranjero para que la pelota pueda rodar y el rojiverde presente así su plantel para competir a partir de mañana.

Esta situación es comparable a la que vivió el club en el año 2003, estando en la Segunda División, cuando presidido por José Luis Corbo (en el 2007 asumió como presidente de la AUF) no pudo pagar una deuda de U$S 60.000 en la AUF y no participó, pero se mantuvo en la B para el 2004.