Para la alcaldesa del Municipio Ch, Matilde Antía, los principales problemas de la gestión local en Montevideo no pasan solo por la limpieza, el tránsito o la seguridad, sino por cómo, en términos estructurales, hay un “retroceso” del peso real de los municipios en la toma de decisiones.

En entrevista con Montevideo Portal, Antía sostuvo que la descentralización se está debilitando, cuestionó el recorte presupuestal aplicado a varios municipios para 2026 y advirtió que, sin más competencias y mayor capacidad de decisión, los gobiernos municipales quedan atrapados entre los reclamos de los vecinos y un nivel departamental que concentra el poder.

Ese diagnóstico político lo construye desde su experiencia personal, marcada por un inicio abrupto en la gestión, que se dio en el año 2021 tras el fallecimiento del entonces alcalde Andrés Abt. “Aprendí completamente a los golpes”, resumió.

“Pasé [con 22 años] de ser estudiante y de trabajar en la recepción de un instituto de inglés a ser la alcaldesa de uno de los municipios más densos del país. El cambio fue superabrupto y me tomó desprevenida”, relató.

Según explicó, el cambio significó “ponerse de lleno a aprender” ni bien asumió su función. “Tuve que aprender cómo funciona un municipio, el presupuesto, la gestión de los funcionarios y, al mismo tiempo, pasar de ser militante a ser dirigente, donde tus palabras pesan y tus acciones tienen consecuencias”, señaló.

A eso se sumó una exposición pública para la que no estaba preparada y una especie de shock generacional al ser la más joven entre quienes trabajaban en el municipio. “Estar sentada en un medio, que eso se repercuta en redes, móviles, programas, es mucho; para una persona de 22 años fue mucho. También era la más chica en el municipio, por lo que fue algo atípico que haya caído una gurisa de 22 años a tomar el mando”.

Antía contó que los primeros meses estuvieron atravesados por un proceso personal intenso. “Fueron diez meses de trabajo interno muy fuerte, con terapia, con mis amigos y con mi familia, y al mismo tiempo de aggiornarme al municipio y agarrarle la mano a todo”, recordó. Recién a comienzos de 2022 sintió que había logrado afirmarse plenamente en el cargo.

Pese a ese aprendizaje acelerado, consultada acerca de qué cambiaría en cuanto a algunas decisiones que tomó a lo largo de ese período, Antía aseguró que no cambiaría el rumbo institucional que tomó en aquella primera etapa. “Desde el punto de vista de la gestión, no cambiaría nada. Tomé la postura de decidir las cosas en equipo y mis primeros aliados fueron los funcionarios municipales”, afirmó.

Por supuesto que tuvimos errores, de esos se aprende. Pero hoy estamos completamente orgullosos de la gestión anterior”, sostuvo.

Ese balance, afirmó, fue uno de los motores de la reelección. “Para mí era decir: si la gente nos vota, es porque hicimos las cosas bien y valió la pena todo el esfuerzo”, señaló.

La alcaldesa atribuyó el resultado de su victoria en 2025 a una combinación entre gestión territorial y estilo político. “Creo que se dio por una gestión muy cercana y muy participativa, de estar todas las semanas en las ferias, hablando con los vecinos desde el municipio”, indicó.

También destacó el impacto de la obra pública barrial. “Hicimos un shock en plazas y espacios públicos, siempre con los vecinos. Tener de primera mano la necesidad de la gente fue clave”, sostuvo.

A ese componente le sumó un rasgo personal. “Ser auténtico es la mejor forma de hacer política. Yo hablo con un vecino igual que como hablo contigo. La gente ve que es algo natural y que estamos para laburar para ellos”.

La nueva gestión y el “cortocircuito”

Con el inicio de su segunda gestión y el gobierno departamental de Mario Bergara, Antía marcó que, en comparación con la gestión de Carolina Cosse, se dio un fuerte cambio en el vínculo institucional, en el cual hay una mayor disposición y respuesta de las distintas áreas de la comuna, pero con “cambios abruptos” en algunas modalidades.

De acuerdo con esto, ejemplificó con el área de Seguridad. “Antes teníamos un contacto superdirecto con el director de convivencia. Teníamos reuniones vecinales de seguridad muy frecuentes, yo llamaba diciéndole y me daba fecha y hora. Hoy eso cambió”, afirmó.

“Si bien sigo teniendo ese vínculo directo, hoy nos ponen topes de gente que puede ir a esas reuniones vecinales, lo cual va en contra de todo lo que nosotros decimos en el municipio, que mientras más gente venga y aporte, mejor”, contrastó.

Antía expresó que ese escenario generó “cortocircuitos” que todavía persisten. “Nos tenemos que adaptar, pero es una nueva forma de trabajar que no compartimos”, dijo.

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En cuanto al vínculo con la actual administración departamental, Antía valoró que el intendente haya recibido a los alcaldes a pocas semanas de asumir. “Hoy hay una conexión mucho más directa. Podemos levantar el teléfono y hablar con las áreas”, señaló.

Sin embargo, fue particularmente crítica con la forma en que se resolvió la discusión presupuestal para los municipios.

“Las definiciones de presupuesto y de competencias se tendrían que haber dado en el primer trimestre de la gestión. Se terminaron dando el 15 de diciembre, todo apurado”, afirmó.

Según detalló, el Municipio Ch proyectaba recibir en 2026 un presupuesto de $ 256 millones, pero finalmente contará con $ 229 millones. “Nos cambiaron criterios en el medio y el presupuesto bajó”, sostuvo.

Para la alcaldesa, esa decisión tiene consecuencias directas en la gestión. “Que el 15 de diciembre te informen cuál va a ser tu presupuesto y que además sea menor, nos afecta de lleno. Nos demoran plazos que son fundamentales, porque después la gente te reclama obras y servicios que no podés ejecutar en tiempo”, señaló.

“Es una señal de que la intendencia está tratando de ‘acomodar la casa’, pero hay tiempos políticos que no se pueden obviar”, agregó.