Más de un mes pasó desde el asesinato de la familia Gutiérrez y la justicia procesó con prisión a Enrique Mauro Gadea, por triple homicidio especialmente agravado en reiteración real.
La declaración de Gadea a la jueza Carmen Roybal cuenta que el hombre, de 34 años, entró al taller de Luis Gutiérrez, situado frente a su casa, para robarle. Ni bien lo hizo, le disparó en la nuca, con un arma calibre 7.65. Sería una de las armas halladas en su casa.
Gadea habría tomado las llaves de la casa del pantalón de Luis y cruzó. Entró a la casa creyendo que estaba vacía, pero se encontró con Marisel, la hija del matrimonio. Le pidió el dinero y la llevó al dormitorio donde dormía su madre. Obligó a que atara a Gladis y luego él ató a la muchacha.
Por miedo a ser reconocido o por los gritos de Gladis, habría disparado primero a la señora y luego a su hija. Luego juntó objetos de valor, incluyendo unos 8.000 pesos, se puso una campera verde y se fue a pie.
La Jefatura de Soriano dijo en conferencia de prensa que la persona "no se autoincriminó" para cubrir a alguien más. Sin embargo, semejante desenlace por un simple robo es extraño y fuentes policiales dijeron a El País que "esto no termina acá".
De la historia contada por Gadea surgen algunas dudas. Lola Delfante, madre de Luis Gutiérrez, dijo haber visto al hombre de la campera verde, pero también a un automóvil huir del lugar. Además, Gadea dijo haber encontrado el llavero luego de matar a Gutiérrez, sin embargo supo utilizarlo correctamente.
Por último, se habría marchado a pie, cargando lo que había robado en dos pesados bolsos y recorriendo unas cuarenta cuadras. Sin embargo, nadie de la zona lo vio, informa La República.
Enrique Mauro Gadea está separado. Su esposa vive en Gualeguaychú. Vivía con su madre en las residencias del SIAV, a un extremo de la ruta 2. Tiene antecedentes penales por hurto en Maldonado y Canelones.
Trabajó como portero en boliches de la zona, pero habría ido a vivir a Montevideo y a su regreso, habría intentado sin éxito trabajar en diferentes actividades.
En el allanamiento del domicilio de Gadea, hasta donde la policía llegó mediante un dato confidencial, encontraron tres pistolas, todas con silenciador. También hallaron ropa y alhajas que pertenecían a la familia Gutiérrez.