Una mujer de 73 años fue encontrada muerta en su casa del barrio S. Roque da Lameira, en Campanhã, en el área metropolitana de la ciudad portuguesa de Oporto.

Según informara el medio local Diário de Notícias, la mujer se llamaba Fernanda y vivía sola. La última vez que se supo de ella fue en la Navidad del año 2023, cuando fue vista por algunos vecinos.

La mujer fue descripta por esos mismos vecinos como una persona reservada, a quien solo conocían “de vista” y que "no le gustaba que nadie le hablara”.

La alerta que condujo al descubrimiento del cuerpo provino de su médico de cabecera, quien se extrañó de que la anciana no hubiera acudido al Centro de Salud de Campanhã en aproximadamente dos años. La PSP (Policía de Seguridad Pública) acudió al lugar y solo encontró el esqueleto de la mujer dentro de la casa.

Durante los últimos dos años, la empresa municipal Domus Social intentó averiguar el paradero de la inquilina. Interrogaron a los vecinos, sin éxito, y colocaron varias notificaciones de desalojo en la puerta del apartamento por impago del alquiler. Aun así, nadie entró en la casa ni se hicieron otros intentos de dar con el paradero de la moradora.

Hoy, el alcalde de Oporto, Pedro Duarte, reconoció que el caso expone debilidades en el apoyo prestado a las personas mayores solas, a pesar de que se hayan seguido todos los procedimientos previstos.

"Independientemente de si hicimos todo bien dentro del sistema actual, no fue suficiente", afirmó, argumentando que es necesario "repensar todo el modelo".

El alcalde destacó que se trata de un caso excepcional, marcado por el autoaislamiento de la residente, pero admitió que el problema del aislamiento entre las personas mayores existe en la ciudad. El municipio cuenta actualmente con programas como ConDomus, para involucrar a los residentes en la gestión de los espacios comunes, y Porto Importa-se, dirigido a personas mayores en riesgo de aislamiento en el parque de viviendas municipal.

Sin embargo, Pedro Duarte anunció la creación de un nuevo proyecto piloto, con un seguimiento más cercano y regular. "Espero que este caso sirva de alerta para todos. Para el Ayuntamiento, lo será", declaró junto a la concejala de Vivienda y Cohesión Social, Gabriela Queiroz. El objetivo es tener un contacto más frecuente, casi diario, con las personas mayores en situación de aislamiento, para evitar que se repitan historias como la de Fernanda.

Una situación más común de lo que se cree

Los casos de personas que mueren solas y nadie lo nota hasta años más tarde no son frecuentes, pero tampoco excepcionales.

Paradójicamente, no se trata de personas que buscan alejarse de la sociedad mudándose a sitios remotos. Por el contrario, viven en populosas ciudades y súbitamente “desaparecen del radar” y nadie nota su ausencia, algo que dice mucho acerca del modo en el que nos relacionamos en la actualidad.

Por ejemplo, en 2023 fue encontrado en Inglaterra el cuerpo de un jubilado que llevaba siete años muerto. Lo descubrieron luego de que la compañía de suministro de gas obtuviera una orden judicial para llevar a cabo tareas de mantenimiento de las tuberías, dado que el dueño de casa no respondía las cartas.

En 2013, un anciano alemán fue hallado en un sillón de su living, cuando llevaba tres años muerto. El hombre era inquilino y el abono de la renta se efectuaba de forma automática desde una cuenta bancaria. Cuando el dinero se acabó y se atrasó el pago, el dueño de la casa fue al lugar y se topó con la macabra escena.

Más cerca de nosotros, en 2021, se encontraron, en una casa de la ciudad de Rivera, los restos mortales de una mujer desaparecida dos años antes. Se comprobó que la difunta, cuya única familia conocida residía en Brasil, había fallecido encerrada en una habitación junto a su perro que, desesperado por el hambre, comió parte del cadáver antes de morir también.

Hace menos de un mes, en la ciudad argentina de Tucumán, se encontró dentro de una casa el cuerpo de una joven fotógrafa, cuyo deceso dataría de aproximadamente dos años.

En octubre pasado, fue encontrado en un apartamento de Valencia, España, el cuerpo de un hombre que llevaba allí muerto la friolera de 15 años. El hallazgo se produjo luego de que la lluvia inundara su terraza y el agua invadiera otros apartamentos.