El “pumagate”, desatado en las últimas horas acerca de la presencia, o no, de un animal silvestre en una zona urbanizada de Canelones, puede servir como útil advertencia en una época caracterizada por el “ruido mediático”: conviene evitar las falsas oposiciones, ni hay que plantear como antagonistas elementos que bien pueden ser complementarios.

El “affaire” comenzó cuando el programa radial pandense El megáfono publicó una foto aportada por una oyente. La imagen, supuestamente, había sido captada en Villa El Tato, barrio canario que forma parte del municipio de Colonia Nicolich, cerca de La Tahona.

Posteriormente, el noticiero Telemundo consultó a las autoridades municipales y supo que, efectivamente, se habían recibido denuncias por la presunta presencia de un puma en la zona..., razón por la que se había organizado un operativo de búsqueda con drones y personal en territorio. Esto fue confirmado, posteriormente, en conferencia de prensa por el presidente del Instituto Uruguayo de Bienestar Animal (INBA), Esteban Vieta.

Paralelamente, y de manera independiente, el equipo de Alternatus Uruguay, entidad especializada en reptiles y que trabaja con fauna nativa, había hecho su pesquisa. Tal como informaron en las redes sociales, lograron dar con el autor de la foto mencionada líneas arriba, quien admitió que la imagen era falsa. Según explicaron desde Alternatus, se trató de una broma que “se fue de las manos”.

Asimismo, el análisis de la imagen concluyó también su condición apócrifa.

Posteriormente, El megáfono publicó videos captados por cámaras de vigilancia de la zona en cuestión, en los que aparece un animal que, por su aspecto, bien podría ser un puma.

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Estos registros e informaciones en aparente contradicción suscitaron confusión y un “teléfono descompuesto” que Alternatus aclaró en un nuevo video: ellos desmintieron la autenticidad de la imagen, pero no negaron la posibilidad de que hubiera un puma en el área.

Por un lado “está esa foto, que no hay ninguna duda de que es falsa, que estuvo trucada y que ese puma nunca estuvo en la madrugada en ese lugar”, explicaron desde Alternatus. En contrapartida, “los videos que están circulando fueron documentados por las cámaras de vigilancia de un barrio privado”, señalaron.

“Nosotros, en Alternatus, nunca salimos a decir que los videos eran falsos porque no son falsos, sí son filmados por cámaras de vigilancia, pero lo que nosotros tratamos de separar o que se entienda que lo que está desmentida es la foto”, expresaron.

“No estamos diciendo que el Estado se esté equivocando al investigar algo, creemos que es lo que tiene que hacer, está bien que lo haga. Si hay un animal silvestre suelto, producto de tráfico ilegal, ojalá lo encuentren..., ojalá lo atrapen, ojalá no pase nada malo”, desearon.

Muy lejos de casa

Los avistamientos de pumas no son frecuentes en Uruguay. Los reportes recientes son todos del norte del río Negro y lejos de las áreas pobladas. En ese sentido, las autoridades consideran que el animal escapó de una finca en un barrio privado de la zona.

Precaución sin pánico

Otrora endémico en el Uruguay, hoy el puma es una auténtica rareza en nuestro país. Y pese a su aspecto imponente y sus grandes colmillos, no representa, en principio, una amenaza para los seres humanos.

En todo el mundo, los incidentes entre pumas y personas son excepcionales y, por lo general, ocurren cuando los felinos se sienten amenazados o acorralados por la presencia humana. Sin embargo, como todo depredador oportunista, el puma puede atacar a personas vulnerables, como niños pequeños o personas lisiadas.

En el caso actual —de confirmarse—, el animal se encontraría en una zona urbanizada y podría sentirse acorralado por la presencia humana. Por ello, si se lo avista, la recomendación obvia es no acercarse y reportarlo a las autoridades.

Otros consejos útiles al respecto son los siguientes:

* Mantener la calma.
* No agacharse ni sentarse. Permanecer erguido.
* Estar siempre de frente al animal para no perder nunca contacto visual.
* No acercarse al animal, sobre todo si está comiendo o con sus crías.
* En caso de estar con niños, tomarlos en brazos para que no corran.
* Alejarse caminando despacio, hacia atrás. No correr.
* No acorralarlo y dejarle siempre una vía de escape.

Si el puma se vuelve agresivo:

* Levantar los brazos y agitar la ropa para parecer más grande.
* Gritar fuerte.