La localidad canaria de Cerrillos sigue conmocionada por la tragedia ocurrida en la madrugada del sábado, cuando un hombre irrumpió en la casa de su expareja, la asesinó a ella y a su nuevo compañero para luego quitarse la vida.

Las víctimas fueron Florencia Rodríguez, profesora de Biología y concejala por el MPP en la localidad, y su compañero W.G. , trabajador de campo y de la construcción. El matador, identificado como A.O.B.L., servía como agente policial en Montevideo, como parte del Grupo de Reserva Táctica (GTR).

En las últimas horas, El Sindicato Policial Nacional (Sipolna) lamentó la tragedia e insistió en sus reivindicaciones acerca de la falta de atención al cuidado de la salud mental en filas policiales, una corporación que presenta una elevada tasa de suicidios.

“Los hechos ocurridos en las últimas horas generan un profundo dolor y una inevitable reflexión como sociedad. Detrás de cada tragedia hay vidas perdidas, familias destruidas, seres queridos atravesando un sufrimiento imposible de dimensionar y una comunidad entera golpeada por la violencia” expresó el sindicato en un comunicado.

Nada justifica estos desenlaces. Pero tampoco podemos seguir ignorando una realidad cada vez más evidente: las graves falencias que existen en materia de salud mental, contención emocional y prevención”, destaca la misiva.

“Muchas veces el sufrimiento se vive en silencio, sin acompañamiento, sin herramientas y sin acceso oportuno a la ayuda necesaria. Y cuando la sociedad llega tarde, las consecuencias son irreparables para todos”, indica el texto.

“Hoy no hay lugar para divisiones ni señalamientos apresurados. Hay víctimas, familias destrozadas y una problemática profunda que necesita ser abordada con seriedad, humanidad y compromiso real”, sostiene el Sipolna.

“Día a día vemos titulares con hechos de violencia, no solo de delitos, sino de riñas provocadas por un altercado en el tránsito, agresiones en centros educativos, en locales comerciales a sus empleados y un sin fin de hechos que en muchas oportunidades no son noticia, pero están allí y todos evidencian la falta de tolerancia, empatía y el poco manejo de la frustración que cada vez se observa más en la sociedad en general y allí es donde tenemos que preguntarnos ¿en qué se está fallando? ¿Qué puede hacer el Estado? ¿Qué podemos hacer nosotros mismos desde nuestros hogares?”, plantean los policías.

“Expresamos nuestra solidaridad y respeto hacia todos los familiares, amigos y allegados de las personas fallecidas en este doloroso hecho, esperando que como sociedad podamos transformar el dolor en conciencia y en acciones concretas de prevención y apoyo”, concluye el texto.