La Policía, a través de la Dirección de Seguridad en el Deporte, sigue investigando el secuestro de un ómnibus ocurrido el pasado domingo por hinchas del Club Atlético Cerro, de Montevideo.
El chofer del vehículo de pasajeros debió ir expreso desde la curva de Tabárez hasta el intercambiador Belloni. Delante iban dos motos, cuyos conductores le apuntaban con armas, mientras que detrás, un auto escoltaba al ómnibus.
Las autoridades estiman que el objetivo era evitar que el hombre se desviara y tomara una decisión contraria a los intereses de los parciales de Cerro.
Si bien es cierto que, según declaraciones del chofer, el vehículo pasó varios semáforos en rojo y que circuló a alta velocidad, los investigadores tienen claro que el proceder no indicaba una alerta para los efectivos que controlan las cámaras del Ministerio del Interior.
La empresa UCOT se comunicó con el 911 para dar aviso de que estaba sucediendo algo en el interior del ómnibus. Cuando los efectivos se pusieron en contacto con el chofer, este no podía hablar, y desde el otro lado escuchaban ruido, pero no llegaban a identificar qué sucedía.
Todas las llamadas del 911 quedan grabadas y el Ministerio del Interior dispuso una investigación para tener detalles de cómo fue la secuencia. En principio, las fuentes dijeron a Montevideo Portal que a la Policía le transmitieron que había “desorden” y “gente alterada”.
Con esos elementos, las autoridades a cargo del Centro de Comando Unificado no tenían argumentos para pensar que, en realidad, se trataba de un secuestro.
En lo que tiene que ver con los responsables del hecho, se confirmó que todos —más de 45 personas— son hinchas de Cerro y que asisten habitualmente a ver los partidos. La información que identifica a los delincuentes la tiene Seguridad en el Deporte, dirección que suele recopilar información y luego utilizarla en este tipo de investigaciones para lograr detenciones.
La situación deportiva y dirigencial de Cerro viene siendo crítica desde hace más de un año, con fuego cruzado entre su presidente, Alfredo Jaureguiverry, y parte de la barra brava.
Las personas que secuestraron el ómnibus son justamente parte del grupo que está enemistado con Jaureguiverry. De hecho, ante diferentes amenazas que recibió el presidente del club, debió reforzar su seguridad personal.