Uruguay tuvo una participación destacada en la 12ª Conferencia de las Partes del Convenio de Rotterdam (COP12), celebrada recientemente en Ginebra, donde defendió el uso responsable de plaguicidas y la toma de decisiones basadas en evidencia científica y buenas prácticas agrícolas, en línea con sus políticas nacionales de producción agropecuaria.
El Convenio de Rotterdam, vigente desde 2004, busca regular el comercio internacional de productos químicos peligrosos y plaguicidas mediante el procedimiento de consentimiento fundamentado previo (CFP), permitiendo a los países aceptar o rechazar la importación de determinadas sustancias incluidas en su Anexo III.
Una postura técnica frente a decisiones globales
Durante los debates sobre sustancias como Paraquat e Iprodione, la delegación del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca de Uruguay argumentó que, según datos locales y bajo estrictas normas de Buenas Prácticas Agrícolas, estos productos no implican un riesgo inaceptable en el contexto productivo nacional.
A su vez, Uruguay apoyó la inclusión de Fention y Carbosulfan en el Anexo III, resaltando que ambos plaguicidas ya están prohibidos en el país, demostrando coherencia entre sus políticas internas y su postura internacional.
Desde Agrocare Latinoamérica, organización que representa al sector agroquímico genérico regional y participó como observadora, se valoró la coherencia técnica de Uruguay y su defensa del enfoque adaptado a las realidades del Cono Sur, donde la siembra directa, el uso de AgTech y la maquinaria avanzada son parte integral de un modelo productivo cada vez más preciso y sostenible.
Producción responsable y monitoreo ambiental
Uruguay expuso también una serie de acciones concretas que fortalecen su sistema de control, tales como:
Monitoreo sistemático de aguas.
Uso obligatorio de recetas agronómicas profesionales.
Delimitación de zonas buffer para proteger poblaciones y recursos hídricos.
Estas medidas reflejan un compromiso tangible con la seguridad alimentaria, el cuidado del ambiente y la salud humana, sin dejar de lado la competitividad de su sistema agroexportador.