Hay infecciones que hacen ruido y otras que trabajan en silencio. Las hepatitis B y C están en ese segundo grupo y pueden instalarse en el cuerpo durante años sin dar síntomas, mientras van inflamando el hígado de a poco. El problema es que llega un momento en que el daño, ya avanzado, alcanza a una cirrosis o incluso al cáncer de hígado. Justamente, por esa forma sigilosa de actuar, el diagnóstico temprano es la pieza clave.
Este martes 28 de julio fue el Día Mundial contra las Hepatitis Virales y el Ministerio de Salud Pública (MSP) difundió el boletín con la situación epidemiológica de estas enfermedades en Uruguay. Los números que recogió el Departamento de Vigilancia en Salud muestran que hay herramientas para prevenir e incluso curar, pero todavía hay personas que conviven con el virus sin saberlo.
Hepatitis C: se cura, si se la encuentra a tiempo
La hepatitis C tiene una particularidad que la separa de otras infecciones crónicas: actualmente se puede curar. Existen tratamientos capaces de eliminar el virus del organismo, de modo que el desafío ya no está tanto en la terapia como en llegar al diagnóstico. Pero, justamente, en ese punto es donde está la brecha.
Según los datos del MSP, en 2025 se recibieron 211 notificaciones de personas con anticuerpos anti-VHC reactivos, un resultado que indica contacto con el virus, pero que por sí solo no confirma una infección activa. La forma de comprobarlo es hacer una prueba de PCR. De esas 211 personas, solo 42 se confirmaron como infección activa, 43 se descartaron y en las 126 restantes ni siquiera consta el resultado de esa prueba.
Para achicar esa distancia entre posibles contagios e infecciones confirmadas, el país incorporó el tamizaje universal de hepatitis C en los controles de salud y sumó la prueba confirmatoria por PCR al Plan Integral de Atención en Salud (PIAS), que es la canasta de medicamentos, estudios y tratamientos que los prestadores de salud deben ofrecer a sus afiliados. Aun así, las autoridades admiten que persisten brechas entre detectar el anticuerpo, confirmar la infección activa e iniciar el tratamiento.
Hepatitis B: la que evita una vacuna
Si la C se cura, la B se previene. Uruguay incluye la vacuna contra la hepatitis B en el calendario infantil desde el año 2000, dentro de la vacuna pentavalente. Seguramente, ese dato pueda explicar que los 157 casos confirmados en 2025 se concentran en personas mayores de 27 años, o sea, las que quedaron fuera de la vacunación obligatoria en la infancia.
Por eso, la estrategia apunta ahora a los adultos susceptibles. “La comisión asesora de vacunas, en octubre de 2025, resolvió extender la vacunación a todos aquellos adultos susceptibles nacidos antes de 1987 independientemente de que pertenezcan a una categoría específica de riesgo”, dice el documento que publicó el Ministerio.
La hepatitis B no se cura, pero el tratamiento permite controlarla y la vacuna evita que aparezca.
A y E, las menos frecuentes
Las hepatitis A y E siguen otra lógica: se transmiten sobre todo por vía fecal-oral, a través de agua o alimentos contaminados, y suelen ser agudas. En 2024, Uruguay registró un brote de hepatitis A concentrado en varones jóvenes y asociado a la transmisión sexual, informa el MSP. En 2025 los casos confirmados bajaron a 11.
La hepatitis E, en cambio, es una infección subdiagnosticada y subnotificada. El documento indica que esto se debe a “las limitaciones en la accesibilidad a los estudios diagnósticos”, y por eso “los datos de vigilancia probablemente subestimen la carga real de la infección”.
Esta es una enfermedad que adquiere gravedad sobre todo durante el embarazo.
Un mismo test para tres infecciones
Este miércoles 29, durante las actividades que se llevarán a cabo por el Día Nacional de Respuesta al VIH, se sumarán pruebas rápidas de hepatitis C y sífilis para los interesados. La jornada se realizará entre las 10 y las 15 horas en la explanada de la Intendencia de Montevideo.
La actividad, enmarcada en la Semana por la Eliminación de las Infecciones de Transmisión Sexual, es de acceso libre y no requiere orden médica ni ayuno. Se hace el testeo en el lugar y el resultado se entrega en minutos.
La sífilis, otra vez en alza
La tercera infección que forma parte de los testeos de esta jornada es la sífilis, una enfermedad que encendió las alarmas del MSP en los últimos meses. Entre enero y junio de 2026 se notificaron 3.669 casos de sífilis en Uruguay, un 40% más que en el mismo período de 2025, cuando se habían registrado 2.618.
La incidencia acumulada trepó de 75,17 a 105,19 casos cada 100.000 habitantes. El mayor salto se dio en Salto. Maldonado encabeza la incidencia y Montevideo concentra la mayor cantidad de casos en números absolutos.
Lo que más inquieta a las autoridades es la sífilis congénita, la que se transmite de la madre al bebé durante el embarazo: el país registra cada año bastante más casos de los que se fija como meta.