Con una gran actuación de Jalen Brunson, los New York Knicks ganaron 94-90 frente a San Antonio Spurs, de Victor Wembanyama, como visitantes y conquistaron su primer anillo de campeones de la NBA luego de 53 años, ya que no lo hacían desde 1973.

Un colosal Brunson logró 45 puntos, por 49 del resto de sus compañeros, para que los Knicks culminaran su triunfo en las finales por un global de 4-1. El base, de 29 años, fue elegido de forma unánime como el MVP de las finales

Del lado de los Spurs, Wembanyama sumó 19 puntos, 14 rebotes y 5 tapones, pero tuvo que despedirse del sueño de alcanzar la primera corona de su meteórica carrera con solo 22 años. Este sábado tuvo su peor actuación en ataque, fallando 12 de sus 19 tiros de campo, y sin peso en el último cuarto con sólo 3 puntos.

Los Spurs, uno de los planteles más jóvenes en llegar a unas finales, hincaron la rodilla ante la ferocidad de unos Knicks que no querían desperdiciar su gran oportunidad del siglo.

El equipo neoyorquino no partía como favorito al inicio de los playoffs, pero cuajó en el momento oportuno, con una espectacular racha de 13 partidos ganados de forma consecutiva.

El recorrido de los Knicks desató la locura de sus aficionados, que este sábado tomaron las plazas de la ciudad para seguir el juego y festejar después el triunfo.

La afición neoyorquina, que no celebraba un título en una gran liga deportiva desde 2012, se movilizó otra vez para dar el último empujón a sus jugadores en San Antonio, a 3.000 kilómetros de Nueva York.

El tercer anillo de la historia de los Knicks, tras los de 1970 y 1973, tuvo como héroe absoluto a Brunson, en un juego con el mismo guion de toda la serie.

Si el miércoles los Knicks levantaron una desventaja de 29 puntos, la mayor en la historia de las finales, en esta ocasión remontaron un botín de 16 puntos que habían construido los Spurs en el segundo cuarto.

Brunson, siempre al rescate de los Knicks, se comió la ventaja de los Spurs hasta colocarse a tres puntos al borde del descanso.

Entre la enorme tensión y las férreas defensas, únicamente se hacían presentes en el marcador Brunson y el talentoso novato Dylan Harper, que volvió a brillar con 25 puntos.

Brunson puso a los Knicks en control a cuatro minutos para el final y no lo soltó hasta el final, que culminó con la explosión de alegría de sus miles de aficionados.

AFP