Corinthians le ganó 2-0 a Flamengo la final de la Supercopa de Brasil, que se disputó en el estadio Mané Garrincha de Brasilia. Con Pedro Milans en el banco de relevos, el Timão reconquistó un título que solo había logrado en 1991, y que lleva nueve ediciones.

El campeón de la última Copa de Brasil se impuso gracias a un gol anotado a los 26’. Mateuzinho metió la pelota en el área en forma de centro, Gustavo Henrique la bajó al medio tras apoyarse en Guillermo Varela y Gabriel Paulista conectó el zurdazo goleador.

Luego estuvo más cerca del 2-0 el Timão que el Fla del empate. El neerlandés Memphis Depay perdió un mano a mano solo con el argentino Agustín Rossi, que tapó su remate, y en el segundo tiempo le anularon un gol por posición adelantada.

A esa altura jugaba con 10 hombres el cuadro rubronegro por una insólita expulsión. Jorge Carrascal vio la tarjeta roja cuando iba a empezar el segundo tiempo por un golpe que le dio a Breno Bidón en la última jugada de la primera mitad. Al volver del descanso, el árbitro Rafael Klein vio la acción a instancias del VAR y echó al mediocampista colombiano.

Flamengo, que contó con Giorgian de Arrascaeta los primeros 69 minutos, Guillermo Varela todo el partido y Nicolás de la Cruz entrando a los 81’, estrelló un cabezazo en el caño por un cabezazo de Erick Pulgar y tuvo una oportunidad muy clara en el tiempo adicional, pero la malogró el debutante Lucas Paquetá al elevar su remate.

En la última jugada del partido, con su rival volcado totalmente al ataque, Corinthians logró el 2-0. Yuri Alberto liquidó el pleito a los 97’, y si bien el segundo asistente marcó fuera de juego, el gol se validó por la intervención del VAR.