El debut de la selección uruguaya en la Copa del Mundo de 2026 no empezó en la cancha del Hard Rock Stadium de Miami, sino unos minutos antes, entre valijas, uniformes oficiales y un control de seguridad tan estricto que no perdonó ni a los ‘cracks’ de la Celeste.
En una escena más propia de una película policial que de la previa de un partido de fútbol, los perros entrenados de la seguridad norteamericana olfatearon, minuciosamente, cada bolso de la delegación charrúa antes de que esta pudiera subirse al ómnibus rumbo al estadio.
La obsesión de la organización por la seguridad ya se había hecho notar en las horas previas, tras conocerse las insólitas prohibiciones para los hinchas que asisten al debut ante Arabia Saudita por el Grupo H, como la obligación de llevar bolsas transparentes y el veto absoluto a los termos para tomar mate. Ahora quedó claro que el rigor de las autoridades de Estados Unidos es parejo para todos: desde la tribuna hasta los mismísimos protagonistas de la cancha.
Lejos de generar inconvenientes, el control transcurrió con total normalidad y formó parte de los estrictos protocolos de seguridad desplegados por las autoridades estadounidenses durante el torneo.