Taiwan Semiconductor Manufacturing Co. (TSMC), el principal productor mundial de chips avanzados, informó un crecimiento del 16,9% en sus ingresos de octubre, lo que representa su expansión más lenta desde febrero de 2024. Si bien el dato se mantiene en línea con las expectativas del mercado, marca un punto de inflexión en medio del debate global sobre si el auge de la inteligencia artificial (IA) puede sostener su ritmo explosivo.
El anuncio ocurre en un contexto de creciente nerviosismo en los mercados bursátiles. La semana pasada, una caída abrupta en las acciones tecnológicas asiáticas —tras meses de rendimientos excepcionales— intensificó los temores de una posible corrección. A esto se suma que Scion Asset Management, el fondo del inversionista Michael Burry, conocido por anticipar la crisis financiera de 2008, reveló apuestas bajistas contra Nvidia, uno de los principales beneficiarios del auge de la IA.
El trasfondo: auge de inversiones, pero dudas persistentes
Pese a estas señales de enfriamiento, las grandes tecnológicas estadounidenses planean elevar de forma significativa su gasto en infraestructura para IA. Meta, Amazon, Alphabet y Microsoft destinarán en conjunto más de 400 mil millones de dólares en 2026, lo que representa un aumento del 21% respecto a este año.
Jensen Huang, CEO de Nvidia, se mostró confiado en la continuidad del crecimiento. Durante su reciente visita a Taiwán, se reunió con el CEO de TSMC, C.C. Wei, para solicitar mayor capacidad de producción. Sin embargo, la empresa taiwanesa enfrenta límites físicos que dificultan expandir su oferta en el corto plazo.
TSMC, proveedor clave no solo para Nvidia, sino también para AMD, Qualcomm y Apple, se encuentra en el epicentro de una cadena de suministro cada vez más presionada. Aunque el entusiasmo por la IA sigue vigente, los márgenes para mantener el ritmo de crecimiento parecen estrecharse.