Chile se convirtió este martes en el primer país de América Latina en habilitar el servicio Starlink Direct-to-Cell, la tecnología de conexión satelital directa al celular desarrollada por SpaceX. La prestación, operada en alianza con Entel, permite que smartphones compatibles se conecten a la red de satélites cuando no hay antenas terrestres disponibles.
El lanzamiento inaugura una nueva etapa en la cobertura móvil del país, especialmente para regiones rurales y aisladas. El plan inicial se centra en mensajería básica, mientras que los servicios de voz y datos se incorporarán más adelante, siguiendo el esquema gradual que Starlink ya aplicó en otros mercados.
El despliegue cobra relevancia en un territorio de más de 4.300 kilómetros de extensión, con desiertos, cordilleras, bosques y zonas australes donde la infraestructura tradicional presenta límites físicos. Aunque las redes móviles cubren gran parte de la población, persiste una amplia franja de “zonas muertas” en rutas, parques nacionales y áreas rurales.
La tecnología Direct-to-Cell opera sin necesidad de dispositivos adicionales. Los satélites de órbita baja de SpaceX se comunican directamente con el teléfono usando espectro celular estándar, lo que habilita la conexión siempre que el usuario cuente con un plan compatible de Entel.
Además de ampliar cobertura, el sistema agrega una capa de resiliencia ante desastres naturales. Terremotos, incendios forestales, inundaciones y derrumbes suelen dañar antenas e infraestructura crítica. La conexión satelital permite mantener comunicaciones esenciales incluso con la red terrestre caída.
La tecnología también apunta a sectores productivos que trabajan fuera del alcance tradicional: minería, forestación, agricultura, turismo y transporte en rutas remotas. Desde operarios en faenas hasta viajeros en Patagonia o conductores en carreteras aisladas, todos podrían acceder a conectividad mínima donde antes no existía.